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Alza en productividad no impulsa los salarios

Ixel Yutzil González| El Universal
Miércoles 01 de junio de 2011
Alza en productividad no impulsa los salarios

. (Foto: )


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Con la reactivación del mercado externo y de la producción interna nacional, el empleo formal repunta de forma paulatina, en tanto que los salarios nominales se mantienen rezagados.

El ingreso promedio de los empleos que se han generado durante la recuperación de la economía es inferior al de los puestos de trabajo que se perdieron durante la fase recesiva.

Al primer trimestre de este año, el porcentaje de trabajadores que ganó más de cinco salarios mínimos al mes, es decir, más de 8 mil pesos mensuales, se situó en apenas 8.47% de la población ocupada total, el nivel más bajo de la década. En el primer trimestre de 2008, 11.65% de los ocupados ganaban más de cinco salarios mínimos. Según datos el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), este año siguieron predominando los empleos que pagan entre uno y dos salarios mínimos, o mil 600 a 3 mil 200 pesos mensuales, con 23% de los ocupados, y los que pagan hasta 3 salarios mínimos al mes, o 4 mil 800 pesos mensuales, con 22% de los trabajadores de México.

A pesar de los repuntes en la productividad los salarios crecen muy poco.

Si bien los salarios nominales reportan un crecimiento paulatino en el sector formal desde inicios de 2010, aún se encuentran por debajo de los niveles que serían congruentes con el comportamiento de sus determinantes fundamentales. En parte, las condiciones del mercado laboral del país contribuyen con la moderación de los aumentos salariales.

Con el repunte de la actividad productiva, el empleo formal registra una tendencia positiva, pero persiste cierta holgura.

En particular, las tasas de desempleo y de subocupación permanecen en niveles mayores a lo observado en 2008, previo al comienzo de la crisis económica global. En abril de este año la tasa de desempleo se mantuvo por arriba de 5% de la fuerza laboral. Por su parte el subempleo se situó en 8.61% de los ocupados.

La utilización de la capacidad productiva instalada se ubica aún por debajo de los niveles registrados previo a la crisis, lo que ha permitido que los niveles de producción sean superiores a los del empleo. En el sector manufacturero la capacidad utilizada ajustada por estacionalidad siguió aumentando, pero permanece por debajo de los niveles registrados en los primeros meses de 2008 y a los de fases similares de ciclos de negocios previos.

Como consecuencia, la productividad media de la mano de obra ha mostrado un importante incremento, que en combinación con la evolución de las remuneraciones, se ha traducido en salarios menores, o una caída de los costos unitarios de la mano de obra, y en aumento en la competitividad de las empresas.

Lo anterior ha incidido favorablemente en el comportamiento de los precios y ha contribuido a una mayor creación de empleos.

No obstante, los salarios permanecen bajos y las condiciones de empleo precarias. A este respecto, la informalidad en el país repuntó en el primer trimestre del año.

Datos del INEGI indican que a marzo pasado, la informalidad en el país abarcó a 28.5% de la población ocupada. Esta cifra es la mayor reportada desde junio del año pasado. Esto significa que alrededor de 12.7 millones de mexicanos laboraban en el sector informal de la economía al primer trimestre de 2011. Ejercicios econométricos realizados por el Banco de México sugieren que los incrementos salariales que se han observado resultan inferiores a los que históricamente se han presentado en fases del ciclo similares.

De acuerdo con estos cálculos, los incrementos salariales observados en la actual fase de recuperación económica resultan inferiores a los que históricamente se han presentado en fases del ciclo similares, sugiriendo un nivel de holgura en el mercado laboral mayor al observado en fases similares de ciclos previos.



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