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El Banco de México en 2010

Ramón Lecuona Valenzuela*| El Universal
Miércoles 06 de enero de 2010

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A casi 85 años de su fundación, el Banco de México es hoy una de las instituciones de Estado más sólidas y prestigiadas en México.

La solidez de Banxico se finca en un marco legal que define con nitidez su objetivo y lo dota de atribuciones, autonomía y estructura orgánica para cumplirlo. También, en la solvencia técnica de su capital humano, organizado en el marco de un servicio civil de carrera que debería ser ejemplo para otras instituciones públicas. Su prestigio se ha fortalecido en los últimos años por el control de la inflación.

El pasado 15 de diciembre, el Senado ratificó la propuesta del Ejecutivo federal y Agustín Carstens fue designado gobernador del Banco de México. Su periodo comienza en 2010 y se extenderá por seis años conforme lo marca la ley que, por cierto, prevé la posibilidad de ser designado por más de una vez en el cargo.

El nombramiento del nuevo gobernador y presidente de la Junta de Gobierno del banco central suscitó la discusión de algunos temas interesantes.

1. La autonomía. Se argumentó que el hecho de que el gobernador Carstens proviniera de Hacienda amenazaba la independencia de Banxico respecto del gobierno. En la práctica, estas dudas parecen carecer de fundamento, pues Carstens es, en realidad, un funcionario de carrera del banco central.

Aunque ocupó uno de los cargos más altos como ningún otro mexicano en el Fondo Monetario Internacional y la cartera de Hacienda, ahora regresa a su institución de origen en la que ha pasado la mayor parte de su vida profesional. Igual lo hizo su antecesor quien, después de una carrera más o menos parecida, hizo valer la autonomía frente a tres administraciones federales diferentes.

Adicionalmente, más allá de características personales, la arquitectura institucional del Banco de México, surgida de las mejores prácticas internacionales, propicia la autonomía. El gobierno de la institución está a cargo de una Junta de cinco miembros que se nombran de forma escalonada.

Así, las decisiones se toman de manera colegiada y, bajo condiciones normales, a ningún Presidente de la República le corresponde nombrar a la totalidad de la Junta. Hereda una Junta propuesta por sus antecesores y ratificada por Senados que ya fueron reemplazados y, conforme avanza su mandato, va definiendo gradualmente su recomposición.

Por tanto, dadas las características personales del nuevo gobernador y la estructura organizada de Banxico, no parece que el respeto a la autonomía sea una preocupación razonable.

2. La asesoría al gobierno. Suscitó críticas que el Presidente de la República mencionara que Agustín Carstens sería un asesor cercano del gobierno. Estas críticas sorprenden pues el artículo 3 de la Ley del Banxico, donde se definen sus funciones, establece que el banco debe “fungir como asesor del gobierno federal en materia económica y, particularmente, financiera”.

3. El mandato. Hay quienes piensan que el objetivo prioritario del banco central, consignado en el artículo 28 constitucional, “…procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional”, es muy estrecho y que debería incluir aspectos relativos al crecimiento económico y al empleo.

Estas críticas ignoran que en un país en el que el sistema financiero es anormalmente pequeño en comparación con el tamaño de la economía, la política monetaria tiene muy poco alcance como instrumento de estímulo a la producción. Tampoco incorporan el hecho de que el mejor ambiente para propiciar la actividad en el largo plazo es la estabilidad de precios.

La historia económica mundial está llena de episodios de arranque y freno, en los que la inflación coexiste con el crecimiento acelerado, pero sólo en el corto plazo. Los grandes ejemplos de crecimiento sostenido se dan en contextos de estabilidad financiera.

Ahora bien, la estabilidad de precios es una condición necesaria, mas no suficiente, para el crecimiento. Capital humano, infraestructura legal y física, coeficientes de inversión, capacidad de innovación son factores que, en un ambiente financiero propicio, determinan la competitividad y el crecimiento.

4. Regulación del sistema financiero. Carstens mencionó algunas áreas de oportunidad para el banco, entre ellas la que tiene que ver con el sistema financiero. El 28 constitucional establece que Banxico “…regulará los cambios, así como la intermediación y los servicios financieros”, mandato que se recoge en el artículo 3 de la Ley del banco central. Es claro que en este aspecto hay grandes pendientes como: i) la profundización del ahorro financiero voluntario, ii) la protección del consumidor y iii) vinculación entre intermediación-inversión-crecimiento.

Un tema no discutido pero de gran importancia es el de la autonomía del banco, no respecto del gobierno, sino del sector financiero al que debe regular. En este sentido, el gobernador Carstens ofrece la independencia necesaria para impulsar acciones que permitan continuar la evolución positiva del banco central.

*Director de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac / Norte



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