aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Del porqué EU debería prohibir los celulares

Por Patti Waldmeir| El Universal
Miércoles 18 de julio de 2007

El presidente George W. Bush enfrenta una decisión que podría afectar a los estadounidenses en un tema que realmente les duele: los teléfonos celulares.

La administración Bush debe decidir dentro de poco si permite que Estados Unidos tenga una nueva generación de teléfonos celulares, o si deberá arreglárselas con los que ya tiene por algunos meses o incluso más tiempo.

En comparación, decidir cuándo deben regresar las tropas de Bagdad es una tarea fácil: de todos modos los pacifistas ya están en su contra, pero este no es momento de hacer enojar a la muchedumbre fanática del iPhone.

Así que ahora, poco tiempo después de la crisis que amenazó con separar a EU de sus BlackBerry, el país enfrenta otro momento digital decisivo: ¿debe la administración anteponer las políticas públicas a los derechos de patente y revocar una ley que de lo contrario detendrá toda una nueva generación de teléfonos celulares en la frontera? ¿O deben los políticos mantenerse al margen y dejar que prevalezcan las autoridades legales que dictaminaron que debe prohibirse la importación de los nuevos modelos de celulares que infringen una crucial patente sobre circuitos integrados?

Como muchas otras crisis de políticas públicas en el mundo moderno, todo esto comenzó como una batalla por los derechos de propiedad intelectual. Broadcom (proveedor de chips para teléfonos inalámbricos) ha estado persiguiendo a Qualcomm (proveedor rival), por la patente de un producto que evita que los teléfonos celulares se queden sin batería cuando están fuera de red porque están buscando constantemente una.

Ambas compañías están peleando por la patente en las cortes federales, que avanzan muy lentamente. Mientras tanto, la Comisión de Comercio Internacional (ITC, por sus siglas en inglés), que tiene una autoridad legal paralela sobre los casos de patente si involucran importaciones, emitió una orden para detener la importación de teléfonos celulares que infringen la patente de esta tecnología que permite ahorrar batería (y que se incluye en la mayoría de los aparatos).

La ITC trató de limitar los problemas al decidir que los teléfonos celulares que ya se vendieron en EU no serían afectados sino sólo los nuevos. Pero en un mundo donde los consumidores de telefonía móvil siempre quieren el último modelo y en un momento en que las compañías móviles están a punto de introducir una nueva generación de aparatos, esto podría provocar serios problemas.

Bush tiene el poder de evitar que la prohibición de las importaciones entre en vigor, pero ha delegado esta decisión al Representante Comercial estadounidense, quien tiene hasta el 6 de agosto para intervenir. No es una decisión fácil. Qualcomm tiene listo a un grupo de economistas para decir que la prohibición costaría a los consumidores y productores estadounidenses hasta 20 mil millones de dólares, sin contar los supuestos efectos graves en la productividad de EU por contar únicamente con los modelos actuales de teléfonos. Muchos congresistas han insistido en que el daño no terminará ahí: al parecer, el personal de servicios de emergencia no puede funcionar sin el teléfono celular más reciente. A menos que la administración revoque la prohibición a las importaciones, ningún estadounidense se podrá sentir seguro.

Ninguna administración ha tomado una acción de ese tipo en mucho tiempo. Hace 20 años que el poder ejecutivo invalidó una prohibición de importación emitida por la ITC.

El presidente estaría en todo su derecho de hacerlo, pero su trabajo es sopesar los intereses de la gente, que incluyen no sólo deseos transitorios de los que anhelan un nuevo celular sino los efectos a largo plazo de los derechos de patente sobre la innovación estadounidense.

Encontrar el equilibrio es difícil. Si los derechos de patente son demasiado estrictos, la economía y los consumidores sufren; si son demasiado laxos, sucede lo mismo pero en un plazo diferente. El Congreso de Estados Unidos también está tratando de llegar a un acuerdo en torno a la legislación, para encontrar un equilibrio entre los derechos de los propietarios de patentes y los que desean inventar cosas sin tropezar con las patentes de otras personas. Es difícil saber dónde está el correcto equilibrio.

Broadcom dice que si el presidente revoca la prohibición de las importaciones, habrá declarado una “zona libre de patentes” que las compañías de teléfonos celulares pueden explotar para ignorar los derechos de propiedad intelectual. Qualcomm afirma que esto es una tontería y señala que la ITC no tiene autoridad para prohibir la importación de teléfonos, pues las compañías de telefonía móvil ni siquiera fueron mencionadas en la queja de Broadcom.

La disputa es bizantina pero los intereses son muchos. Los políticos deberían mantenerse al margen. Si lo hacen y la prohibición de las importaciones entra en vigor, los antagonistas sin duda llegarán a un arreglo. Eso debió haber sucedido hace mucho tiempo. Al final, es una disputa por dinero.

El mercado puede solucionarla mejor que los políticos.



Ver más @Univ_Cartera
comentarios
0