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Experto en bodas

Claudia Ramírez| El Universal
Lunes 24 de mayo de 2010
Los Wedding Planners se vuelven ricos al cumplir los sueños y caprichos de los enamorados, quienes piden convertir espacios en verdaderos paraísos y lograr que cada instante de su boda se convierta en algo único sin importar el precio

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En 2001, se estrenó en México la película Experta en bodas, protagonizada por Jennifer Lopez y Matthew McConaughey, en la cual, además de una historia de amor, se veía cuál es el trabajo de un wedding planner, un especialista en bodas que es una persona capaz de convertir en realidad hasta el sueño más insólito de cualquier novia.

Hace tiempo, la planeación de una boda estaba a cargo de los mismos novios o, en muchos casos, de sus familiares, quienes se ocupaban de contratar iglesia, florista, salón, banquete y todos esos infinitos detalles que se requieren para una fiesta de esta naturaleza.

De unos años a la fecha, la industria de las bodas ha crecido, y también lo han hecho sus servicios.

Para ayudarle a la pareja a realizar el seguimiento correcto de todo lo que se requiere para un enlace perfecto, nacieron los planificadores de bodas, quienes son capaces de reservar una playa, conseguir un noble corcel para que lleve a la novia a las puertas de la iglesia, o asegurarse de que el jardín, la hacienda o el salón donde se realice la unión, tenga la decoración perfecta, o bien, que la música sea la indicada y la más emotiva en cada momento de la celebración.

La demanda de estos expertos crece cada vez más. En Estados Unidos existen cientos de empresas dedicadas a producir bodas hermosas. En el país vecino, este servicio puede costar entre 20 mil y dos millones de dólares, en función del cliente, sus necesidades y pequeños caprichos que éste quiera cumplir.

La famosa actriz Eva Longoria, por ejemplo, contrató a la famosa empresa Mindy Weiss. No se sabe cuánto le pagó, pero se especula que el cheque tenía más de cuatro ceros.

A la mexicana

En nuestro país, aunque aún no existe la demanda que en otros países, como la Unión Americana y Canadá, poco a poco está creciendo la importancia del wedding planner porque muchas de las novias ya buscan un apoyo profesional y certificado que las ayude a tener la gran boda de sus sueños.

Uno de estos expertos es Héctor García, economista de profesión, quien tiene Grado de Distinción otorgado por Absolute Perfection Weddings Consultancy; es miembro de The Wedding Asociation (Londres), y de la Asociación de Consultores de Bodas (ABC Latinoamérica).

“Todas las novias ha soñado con la boda perfecta”, explica Héctor García. “Nuestra misión es ayudarles a materializar esa idea, ese sueño, bajo una visión integral. El trabajo de un wedding planner es ayudarle a la novia a traducir sus ideas en fichas muy concretas, a partir de las cuales se pueden concretar todas las fases de su boda: diseño, planeación, organización y coordinación del evento.

“Es como pensar en una película, donde se trabaja con un hilo conductor, donde se tiene que precisar qué debe ocurrir en cada momento, qué elementos tienen que existir y quiénes deben intervenir, para que la unión se realice sin contratiempos y se recuerde con gusto”.

Cuando la novia no tiene una idea muy clara de la boda, otra de las funciones de estos expertos es orientarla.

“En una ocasión, el sueño de unas de mis clientas era entrar a la catedral de Guadalajara con el vestido de novia más largo que se hubiera visto. Lo demás no le importaba”, recuerda García. “Partiendo de este sueño, se desarrollaron todos los demás aspectos. Finalmente, se realizó una boda muy elegante, que se llevó a cabo en la noche.

“Otras novias tienen otras días, como casarse en la playa, que la fiesta sea de tres días, que sea de estilo mexicano o barroco... Nosotros les ayudamos a construir sus ideas, no les imponemos nada, sólo les sugerimos algunas opciones y son ellas quienes deciden”.

También es responsabilidad del wedding planner maximizar el presupuesto que se tiene destinado para la boda.

“Eso no quiere decir que vamos a buscar los servicios más baratos o algo que no valga la pena”, advierte.

“La idea es que cada peso se ocupe lo mejor posible, el objetivo es eficientar recursos, sin deteriorar la calidad de la boda que ellos buscan”.

De principio a fin

En la mayoría de los casos, las novias buscan el apoyo de estos expertos sólo para la boda; pero también se les contrate para la pedida de mano.

“Lo que ahora muchas clientas quieren es que todos los acontecimientos que tengan que ver con su enlace tengan un hilo conductor.

“Nuestro trabajo no termina cuando se va el último invitado. Según lo acordado, se termina al día siguiente o, muchas veces, hasta varias semanas después, en caso de que el servicio fotográfico y el de video también sean nuestra labor.

“A veces, nos encargamos de llevar el vestido de novia a una tintorería especializada para que se guarde al alto vacío, o bien, podemos responsabilizarnos de hacerlo llegar a una institución de beneficencia, si lo prefiere nuestra clienta”.

Normalmente, el servicio de un wedding planner es un porcentaje del presupuesto que se tiene destinado para la boda, que puede ser entre el 10 y el 12%. Algunas ocasiones se puede incrementar en función de ciertos factores, como la solicitud de los novios de la confirmación de cada uno de los invitados o en fiestas muy grandes que requieren de más personal para su coordinación.

“Un coordinador de bodas no es un gasto, es una inversión”, finalizó.



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