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Narcosiembra se vuelve “hormiga”

Laura Sánchez Corresponsal | El Universal
Martes 02 de octubre de 2012
Narcosiembra se vuelve hormiga

ESTRATEGIA. Cuando comenzaron los recorridos militares en las sierras, los narcotraficantes modificaron sus procedimientos y “comenzó a atomizarse la siembra de mariguana en Baja California”, aseguran. (Foto: LAURA SÁNCHEZ EL UNIVERSAL )

A fin de no ser detectados por las autoridades y evitar la destrucción masiva de cultivos ilegales, el crimen organizado ha optado por levantar plantíos pequeños y cercanos a las ciudades

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BAJA CALIFORNIA

Allá, en lo alto de la Sierra Baja Californiana se escondían… y cobijados por grandes árboles los sembradores instalaron su pequeño campamento cerca de la ranchería El Topo. Cuentan que los jornaleros la cosechaban delicadamente, pues las plantas ya median unos dos metros de alto.

Este 2012, el cultivo de mariguana y amapola en Baja California se ha duplicado; de enero a la fecha, la Secretaría de la Defensa Nacional ha logrado el aseguramiento de 301 plantíos de mariguana, luego de que durante todo 2011 apenas se detectaron 178.

Los narcotraficantes encontraron una nueva modalidad y las técnicas de siembra han cambiado. Con la intención de pasar desapercibidos por las fuerzas castrenses y policiales en esta entidad federativa, se convirtieron en “sembradores hormiga”.

Hasta 2011, la Segunda Región Militar había localizado grandes “megaplantíos” distribuidos a lo largo y ancho de cientos de hectáreas; como aquel, localizado en el Sur de Ensenada, en el poblado de San Quintín, propiedad del narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán.

En la plantación que se encuentra ubicada a dos kilómetros y medio de la carretera No. 1 transpeninsular, en el tramo carretero Rosarito-Guerrero Negro, trabajaban más de 100 jornaleros; muchos ellos, recuerda ahora la Secretaría de Seguridad Pública de Baja California, probablemente reclutados en la pizca al sur de Ensenada.

Pero luego del reforzamiento del combate a la delincuencia en el sexenio calderonista, la intervención de las autoridades militares en las labores civiles y la pugna entre los cárteles Arellano Félix y el de Sinaloa, sembrar grandes cantidades se volvió prácticamente imposible.

Cultivos pequeños

El general de División y comandante de la Segunda Región Militar, Alfonso Duarte Mújica, en entrevista para EL UNIVERSAL atribuyó este incremento al arrecio de lluvia en México y el abaratamiento de costos.

Explica: “Tratan de sembrar cerca de las fronteras para abatir costos en el trasiego de ésta a Estados Unidos”.

Aunque históricamente las zonas de incidencia han sido los poblados de Ojos Negros, La Rumorosa, La Zorra, la Sierra de Juárez y el Valle de la Trinidad, el incremento en la producción de mariguana puso alerta a las autoridades militares.

Comenzaron a intensificar los reconocimientos terrestres y aéreos, se dieron cuenta que los sembradores no sólo se escondían en las grandes serranías.

Añade: “Ellos sabían que mínimo cada dos meses, llevábamos a cabo reconocimientos en las zonas rurales y las serranías, modificaron sus procedimientos, comenzó a atomizarse la siembra de mariguana en Baja California”.

La Secretaría de la Defensa Nacional insiste en que los cárteles de la droga en el estado norteño se debilitaron. Los plantíos no pertenecen a ninguna organización delictiva, son propiedad de narcomenudistas que han decidido probar “suerte” en el norte de México.

“De acuerdo con la información que tenemos, se está generando el efecto cucaracha. La mayor parte de la gente proviene de otros estados de la República mexicana como son Michoacán, Sinaloa, Nayarit y Guerrero”, explicó.

A decir del general Gilberto Landeros Briceño, comandante de la Segunda Zona Militar —que comprende los municipios de Tijuana, Rosarito, Mexicali, Tecate y Ensenada— los narcomenudistas este año, incluso, están cosechando cerca de las ciudades.

Detalla: “Siembran en una línea pequeña pegada a las carreteras, a las brechas para disimular desde el aire, estos últimos días se han localizado plantíos en la zona este de Tijuana”.

En lo que va del año, los militares al mando de los generales Alfonso Duarte Mújica y Gilberto Landeros Briceño, han logrado el aseguramiento de 301 plantíos de mariguana; lo que equivale a 50 hectáreas y representa un incremento en la localización de plantaciones.

Y aunque la siembra de amapola es poco frecuente en Baja California, en la zona montañosa de la Sierra de Juárez fueron localizados 10 plantíos de este enervante, lo que también representa un incremento de casi el 50%, puesto que el año pasado apenas se aseguraron seis.

La nueva era de los “narcosembradíos”

Daniel de la Rosa Anaya, es secretario de Seguridad Pública en Baja California, también ha sido testigo de la nueva era que están viviendo los “narcosembradíos” en la región. Admite que la cosecha de mariguana se ha modificado y opina que se debe a los golpes que los narcotraficantes han sufrido en el combate al crimen organizado.

“Tratan de generar este tipo de acciones, de sembrar ya muy cercano a las ciudades, porque es donde anteriormente no estábamos buscando. Esto les evita sufrir grandes pérdidas, porque no están todas las plantas juntas”.

Los plantíos de mariguana cerca de las ciudades norteñas no sólo han sido detectados por el Ejército Mexicano, a estas acciones se sumó la SSPE y durante el primer semestre del año han localizado cinco plantaciones, todas en un lapso menor a 30 días; tres en Tecate y dos en Tijuana, con un total de 17 mil 580 plantas destruidas.

Las autoridades admiten que la detención de personas ha sido complicada. Muchos cuidadores lograron huir del lugar. La Secretaría de Seguridad Pública logró el aseguramiento de cinco hombres, oriundos de Sinaloa y Durango.

Lo que no cambia en Baja California es la dinámica para reclutar a los jornaleros. Daniel de la Rosa Anaya reveló que no se trata de residentes de este estado, sino más bien de jornaleros contratados en Sinaloa que ni siquiera conocen a los propietarios de los plantíos.

Otros, dice el general Alfonso Duarte Mújica, pudieron ser reclutados en las siembras al sur de Ensenada, donde la situación del campo es deplorable y por unos pesos más se convierten en los jornaleros del narco. Migrantes de las comunidades mixtecas que pasaron de cosechar cebollas, tomates y hortalizas a pizcar mariguana y amapola… a vivir en improvisadas chozas de cartón y trozos de madera, entre fertilizante, las corrientes de aire, del polvo, del frío y del sol.



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