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Tiraderos clandestinos prenden “focos rojos”

Dinorath Mota / Corresponsal | El Universal
Martes 20 de marzo de 2012
Tiraderos clandestinos prenden focos rojos

PUGNA. Autoridades señalan que el recrudecimiento del problema de la basura se debe en parte al cierre de un confinamiento de residuos tóxicos que había sido instalado en el municipio de Zimapan, ante la inconformidad de algunos pobladores. (Foto: DINORATH MOTA / EL UNIVERSAL )

Pese a las denuncias por el riesgo a la salud de pobladores, empresas tiran sus desechos sin control

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HIDALGO

Tiraderos clandestinos de residuos industriales y tóxicos comenzaron a aparecer en el corredor industrial Tula-Tepeji, donde están 76 de las 2 mil 600 empresas asentadas en Hidalgo, lo que encendió focos rojos en esta zona considerada una de las más contaminadas de América Latina, por los riesgos a la salud que representan.

Materiales como plomo, baterías de auto, llantas, desechos industriales y biológico-infecciosos están al aire libre, algunos muy cerca de poblaciones y de mantos freáticos que reciben además las descargas de agua de las empresas sin control alguno.

El delegado de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Eugenio Bravo Quintanar, acepta que en los últimos meses el problema se ha recrudecido y señala como una probable causa, el cierre del confinamiento de residuos tóxicos que la empresa española Befesa había instalado en el municipio de Zimapan, el cual fue clausurado ante la inconformidad de algunos pobladores.

El funcionario lamenta que no haya corresponsabilidad en el combate a la contaminación, “Zimapan es un municipio con más de 35 mil habitantes y fue cerrado por que 60 no lo querían”, asegura. Hay normas internacionales que recomiendan contar con un confinamiento por estado, sin embargo, en México apenas hay uno en todo el país.

El hallazgo de un tiradero clandestino en Tepeji del Río, ha abierto nuevamente el debate a un problema, que de acuerdo con el diputado del partido Verde Ecologista, Christian Pulido, era invisible, pese a las múltiples denuncias de pobladores.

Vierten desechos

Un terreno baldío de la comunidad de Ojo de Agua en Tepeji, era utilizado por la empresa Equs, dedicada a la extracción de plomo de las baterías de automóviles, la cual vertió a cielo abierto y sin control 40 toneladas de basura peligrosa como plásticos, cascos de baterías, ácidos y corrosivos en el lugar. La Profepa mantiene una investigación por este caso y exigió a los empresarios la recuperación y limpieza del terreno, enfatiza el funcionario.

También señala que los empresarios podrían tener una sanción económica, “esto depende del material, su grado de peligrosidad y volumen, pero podría ser de entre mil y 5 mil salarios mínimos”.

El presidente de la organización Sociedad Ecologista Hidalguense (Sehi), Marco Antonio Moreno Gaytán, acusa poco interés de las autoridades estatales y federales, así como “incapacidad”, lo que se traduce en una afectación directa a la salud.

Francisco Cheuw Plasencia, activista de Tula, precisa que si bien no son propiamente los basureros clandestinos, los que han provocado graves problemas de salud, si lo es en conjunto la contaminación que se registra en la entidad.

Mediante una investigación en las comunidades de la zona de Tula, se recabaron hasta 300 casos de cáncer, que han sido denunciados a las autoridades sanitarias federales y estatales, sin embargo, no hay una investigación seria de ello, por lo que consideran la posibilidad de acudir a instancias internacionales.

La subsecretaria de Salud, Ana María Tavares Hernández, acepta que no hay ningún estudio sobre la contaminación de la basura. Hace algunos años se desarrolló un estudio sobre los efectos de las aguas residuales y los contaminantes de la refinería en pobladores de la zona, pero no se crearon medidas sanitarias.

Es conocido por todos, los altos índices de contaminación en el estado por las emisiones de las empresas y las aguas residuales, pero los “tiraderos clandestinos” habían pasado desapercibidos, sostiene el legislador del PVEM.

Una de las regiones con más denuncias es la de Tizayuca, donde según el diputado, los pobladores denuncian varios tiraderos de desechos industriales y tóxicos. En este caso, empresas del Estado de México depositan sus desechos en suelo hidalguense.

En su mayoría, los desechos vertidos clandestinamente son compuestos altamente cancerígenos, tóxicos, bio acumulables, volátiles y con un proceso de degradación que tarda cientos de años.

“Es algo complicado, primero hay que identificar bien los focos rojos, porque tenemos las denuncias pero no nos dicen el lugar exacto, y posteriormente tratar de reglamentar los tiraderos, porque no se trata de sólo llegar y hacer un hoyo y decir ahí depositamos los tóxicos”.

Inspección

A tres meses de que el gobierno estatal, pusiera en marcha la Procuraduría del Medio Ambiente, su titular, José Salvador Aguilar, destaca que han realizado un recorrido por los lugares de mayor contaminación.

De acuerdo con Aguilar, el corredor Tula-Tepeji es uno de los más contaminados en América Latina, problema que también se señala en en estudio realizado por la Universidad de Querétaro.

Al concluir la visita al lugar y mantener reuniones con autoridades y pobladores, el procurador califica como sumamente grave lo que sucede en la región.

Tanto las autoridades como los grupos civiles, coinciden en que debe haber coordinación entre todos y corresponsabilidad para atacar el problema, que en esa región, de acuerdo con el funcionario, ha dejado estragos en la salud.

Una de las preocupaciones que se mostraron durante las reuniones por parte de los presidentes municipales, fue el caso de la salud. “Se denunciaron casos de cáncer, que es algo muy preocupante”.

Para el delegado de Profepa, “un estado limpio, no es aquel que más barre, sino el que menos ensucia”, y en este precepto sugiere que mientras la ciudadanía no tome conciencia de cómo tratar la basura el problema continuará. A finales de año, por el mes de noviembre, señala se recibió la denuncia de un tiradero en el municipio de San Felipe Orizatlán, donde se encontraron restos de material de laboratorio y de un sanatorio.

No permitir la operación del Confinamiento de Befesa, destaca Bravo Quintanar, fue un error, hubo un mal manejo de la información hacía la ciudadanía, además de intervenir factores políticos y económicos que derivaron en la clausura y en la falta de un lugar donde depositar los desechos tóxicos, además de las secuelas como una demanda internacional que mantiene la empresa en contra del gobierno mexicano.

La falta de una planta de residuos y las violaciones de las empresas han ocasionado que no sólo Tula-Tepeji y Tizayuca registren problemas de basurero clandestinos, sino también las demarcaciones de Tulancingo y Ciudad Sahagún viven el problema.

Más localidades afectadas

Para el ambientalista Marco Antonio Moreno, el caso de Ciudad Sahagún es emblemático debido a que en ese lugar durante los años 70, se estableció un polo de desarrollo con la instalación de la planta de Dina, y posteriormente la llegada de empresas del ramo automotriz; lo que en su momento fue un parque industrial de importancia internacional, ha derivado en un lugar abandonado, donde naves permanecen solitarias.

Dentro y fuera de las naves, destaca el activista, permanecen toneladas de chatarra y fierro sin ningún tipo de manejo. “Hemos denunciado este caso, es un riesgo sanitario, son pasivos industriales que deben de tener un manejo adecuado”, comenta.

Los desechos de ferrocarril y de partes automotrices con el tiempo se han oxidado y esto se arrastra hacia los mantos de agua, ese es un grave riesgo, destaca Moreno Gaytán.

Pendiente, dice, está el caso del tiradero de Tizayuca, donde en agosto pasado se localizó un “basurero”, a pocos metros de la Presidencia Municipal. Residuos de pintura, botes con químicos, llantas y material de construcción están al aire libre y en convivencia con la ciudadanía.

“No hay una investigación de parte de las autoridades. Ya lo denunciamos y estamos a la espera de que se le dé un seguimiento”, enfatiza.

En Tulancingo, donde se asientan empresas textiles, hay una situación similar, denuncia Moreno Gaytán, “aquí hay desechos de pinturas y de telas, lo que debe de haber es una reglamentación o bien que se cumplan las normas, para ello las autoridades sólo deben de hacer su trabajo”.

A Tulancingo, Tula, Tepeji y Tizayuca, se suman Atitalaquia y Atotonilco de Tula, como focos rojos, de acuerdo con el procurador estatal del Medio Ambiente José Salvador Aguilar. En estos lugares que también se ubican al sur de la entidad, se han encontrado problemas importantes con el manejo de los residuos, además de que hay contaminación de agua y aire.

El llamado es a que los pobladores no se dejen engañar, ya que, según especialistas, los empresarios tiran sus desechos a cambio de prebendas como banquetas, salones de usos múltiples o pavimentaciones. Los lugares preferidos para los desechos clandestinos son terrenos baldíos o yacimientos donde se explota arena, grava o tezontle.

“Somos un estado altamente contaminado, esa es la única verdad”, lamentan los activistas sobre el problema.



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