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Lucha encarnizada por plazas

Francisco Gómez y Alberto TorresEnviados| El Universal
Martes 12 de julio de 2011
Lucha encarnizada por plazas

LABOR. Tras el hallazgo de fosas con centenares de cadáveres en San Fernando, la Marina se sumó al combate contra “Los Zetas”, que ya realizaba el Ejército. (Foto: )


MONTERREY. La pelea entre los comandos del cártel del Golfo y Los Zetas, así como las acciones de la Marina, el Ejército y la Policía Federal se han trasladado a los municipios aledaños a la zona metropolitana de Monterrey, como Allende, Santiago, Cadereyta y Guadalupe, lo que ha provocado un incremento de la violencia en la zona industrial y económica más poderosa del país.

Células del cártel del Golfo han llegado a estos municipios para replegar a Los Zetas y apoderarse de Cadereyta. Lo que buscan es despejar la autopista que conecta Monterrey con Nuevo Laredo y la frontera chica en Tamaulipas, así como abrir otro frente en la zona de Santiago, al sur de la ciudad de Monterrey.

Según la información recabada por la Marina, mediante declaraciones de detenidos, la pelea entre los dos cárteles se da calle por calle. Tienen a “jefes de plaza” que comandan a las “estacas”, que son grupos de sicarios que se mueven en camionetas. Y los “jefes de colonia”, que son los encargados de controlar a las pandillas e informar si el territorio está dominado o a dónde están llegando los grupos contrarios.

La fractura

Al momento de fracturarse la relación entre el cártel del Golfo y Los Zetas, Tamaulipas entró en una espiral de violencia provocada por la lucha por los territorios estratégicos para el desembarque y cruce de drogas, que derivaron en enfrentamientos, asesinatos de policías y de un candidato a gobernador, así como masacres, desapariciones y la aparición de cientos de cuerpos en fosas clandestinas.

Para los estrategas de las fuerzas navales existe una diferencia en estructura, objetivos de negocio y formas de ejercer la violencia entre estas dos agrupaciones. El cártel del Golfo se dedica principalmente al tráfico de drogas mediante el contrabando en grandes contenedores en aduanas de México y Estados Unidos; mientras que Los Zetas ejercen el terror y la violencia para conquistar territorios y pasar sus cargamentos por la frontera chica, además de dedicarse al secuestro, la extorsión y la venta de protección en todo el país.

El cártel del Golfo tiene su origen en el contrabando de alcohol a Estados Unidos en la década de los 20, por lo que los contactos en aduanas de México y Estados Unidos le fueron heredados a la nueva estructura dedicada al tráfico de drogas. Para ellos, aseguran los estrategas, la violencia es necesaria porque de no ejercerla perderían áreas de influencia.

Los Zetas surgieron en febrero de 2000, cuando realizaron pintas y aterrorizaron a la población en Nuevo Laredo. En ese tiempo buscaban asesinar a Dionisio Román García, El Chacho. En sus orígenes, el grupo estaba formado por militares desertores de las Fuerzas Especiales del Ejército. Luego integró a kaibiles, soldados de élite de Guatemala. Actualmente, para tener un mayor número de elementos, reclutan a cualquier persona y venden su marca en los territorios como si fuera una franquicia.

La muerte de “El Concorde”

El rompimiento del grupo Los Zetas con el cártel del Golfo tiene un antecedente poco claro, ocurrido los primeros días de 2010: la ejecución de un hombre al que se identificó como Sergio Peña Mendoza, El Concorde, representante en Reynosa de Heriberto Lazcano Lazcano, El Lazca, jefe de Los Zetas, y cercano también a otro de los jefes del grupo de sicarios, Miguel Treviño Morales, El Z-40.

El estado de Tamaulipas, tras esta ruptura, quedó dividido. El cártel del Golfo conservó las ciudades de Reynosa, Matamoros, Ciudad Victoria y el puerto de Altamira, en Tampico-Madero, donde llegaban sus cargamentos de droga de Centro y Sudamérica. Los Zetas se establecieron en la zona costera de San Fernando, donde desembarcaban sus cargamentos mediante lanchas, para luego transportarla vía tierra hacia Monterrey e introducirla a EU por Nuevo Laredo y la frontera chica, y una parte pasarla vía marítima por la presa Falcón.

Tras las matanzas y el hallazgo de fosas clandestinas con centenares de cadáveres en San Fernando, la Marina Armada de México se suma al combate de Los Zetas, que ya realizaba el Ejército, y recupera además de ese poblado, Ciudad Díaz Ordaz, Miguel Alemán, Mier y Nueva Ciudad Guerrero. Los comandos de sicarios se ven obligados a esconderse en rancherías y moverse a través de las brechas.

El cártel del Golfo entró a la pelea para recobrar sus antiguas regiones en el sur de Tamaulipas y la frontera chica, ya que su territorio se encontraba dividido por el dique que Los Zetas habían formado en San Fernando para interrumpir la comunicación entre las ciudad de Tampico– Madero con Matamoros, la ciudad cuna de este cártel comandado por Eduardo Costilla, El Coss.

De acuerdo con informes de la Marina, para recobrar Tamaulipas, grupos del Golfo fueron enviados a Cadereyta y Santiago, en Nuevo León para obligar a Los Zetas a atrincherarse en la zona metropolitana de Monterrey y liberar la carretera que va de esa ciudad a Nuevo Laredo.

Según informes de inteligencia naval, la estructura de mando de Los Zetas está muy debilitada y se tiene conocimiento que hubo una fractura entre los dos altos mandos del grupo, Lazcano y Treviño.

La Marina Armada de México tiene conocimiento que la mayoría de los comandos de Los Zetas que peleaban la zona de Tamaulipas y Nuevo León se han replegado hacia Coahuila, en el área de Piedras Negras, Monclova, Torreón y otra parte se ha ido hacia Zacatecas, en donde han observado que la violencia comienza a crecer.



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