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Minas de la irregularidad

Javier Cruz Angulo| El Universal
Viernes 06 de mayo de 2011

Al día de hoy, la tragedia en la mina de carbón en Coahuila deja seis muertos, un adolescente mutilado y al menos dos preguntas: la primera sobre la evolución (o involución) de las condiciones de trabajo en minas de México y la segunda sobre la responsabilidad de la tragedia.

Las condiciones laborales en las minas han sido tema difícil de resolver por siglos. Hoy, los avances tecnológicos, leyes laborales, regulación del Estado y regulación empresarial, nos podrían hacer pensar que no estamos en las condiciones del siglo XIX; pero Sabinas, Coahuila, parece clásica escena de hace dos siglos.

Hasta hoy está confirmado que seis personas perdieron la vida por una explosión debido a exceso de gas, como en el siglo XIX; también sabemos que había un adolescente trabajando en una mina, de nueva cuenta, como en el siglo XIX. La tragedia en Sabinas da cuenta de que poco hemos evolucionado en protección de derechos laborales y supervisión del Estado. Es importante conocer los detalles de la responsabilidad administrativa: ¿quién dio la concesión? ¿En qué condiciones? ¿Quién estaba a cargo de la solvencia técnica y económica de la empresa? En particular, ¿quiénes eran los funcionarios encargados de la inspección sobre condiciones laborales? ¿Cuándo se llevaron a cabo? ¿Qué se dijo de éstas? La Constitución señala que existen bienes propiedad de la Nación que se permiten explotar por particulares (como las minas); cuando esto sucede, se debe verificar que los particulares exploten el bien con apego a la ley. Por ello las autoridades deben hacer público, de inmediato, los detalles de esta concesión.

Aunque las autoridades tienen una responsabilidad fundamental, los primeros que deberían estar frente a los jueces son los titulares de la concesión. Los empresarios deben responder por la muerte de seres humanos y las lesiones a otros. Los dueños deben explicar a las familias afectadas, a nuestras autoridades laborales y a todos: a) las precarias condiciones de trabajo, b) faltas a las normas de seguridad, c) emplear a un adolescente en un trabajo de alto riesgo, d) falta de inscripción de empleados en el IMSS y e) nula claridad sobre la indemnización a víctimas y familiares.

Lo mínimo que debe hacer una empresa que hace negocio con un bien de la nación es explicar y enfrentar a las autoridades cuando sucede una tragedia como ésta, producto de negligencias.

México debería aprender de Europa: hace menos de dos décadas se hundió un barco y con ello, se perdieron varias vidas. Las personas que enfrentaron a la justicia penal no fueron los mandos medios o inmediatos de la empresa. Los individuos frente a los jueces fueron los accionistas de la dueña del barco (KPMG); con lo anterior, se mandó un mensaje claro a los dueños: ellos son los últimos responsables de la vida de sus empleados, y por ende, deben tomar con seriedad las medidas de seguridad. Aquí esperamos lo mismo.

Investigador del CIDE



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