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Las penurias del reino animal

Cinthya Sánchez| El Universal
Miércoles 07 de noviembre de 2007

VILLAHERMOSA, Tab.— Los mapaches buscan comida en los botes de basura del parque Tomás Garrido. El ganado tiene las costillas salidas y está muriéndose de hambre en las rancherías. A los changos los alimentan en lancha en el zoológico Yumka, debido a que en su área hay agua que salió de la laguna y a los pejelagartos del parque La Venta los mantienen con más agua que nunca. Así la pasan los animales que siguen vivos en Villahermosa.

Las más afectadas son las reses. Están entre el agua. No hay hierba para pastar porque la cubrió por completo el líquido. Llevan un mes sin comer pues las lluvias comenzaron desde hace tiempo. Muchas, miles de ellas, dicen los ganaderos, han muerto. “El resto están por morir”, explica Alejandro, dueño de 100 reses. De éstas. por lo menos la mitad ha muerto, el resto se mantiene enferma. Les lleva granos, pero muy pocos ya que hoy en Villahermosa es imposible comprarlos. “Y no hay despensa para el ganado”, lamenta.

Actividad fundamental

Cuenta que la ganadería mantiene a una buena parte de tabasqueños. Una vez que baje el agua, la carne de las reses muertas quedará inservible en razón a que sólo sirve la de animales recién fallecidos.

Sabe que sus 50 reses vivas enfrentarán infecciones estomacales; además de ganadero es médico. Cuando se para en su corral, inundado, a este ganadero se le deforma la expresión. Tenía invertidos dos años de trabajo, le faltaban meses para venderlas. Se le fue más de un millón de ganancias.

Changos, incomunicados

En el zoológico la cosa es menos trágica. De los 100 empleados que se encargaban de vigilar, cuidar y alimentar a los animales, se fueron 80, pero otros 20 se han dedicado a resguardarlos.

Los únicos afectados fueron los changos, ya que sus casitas quedaron cubiertas con el agua de la laguna, aunque no hay problema porque “don Nacho”, en la lancha, les lleva fruta cada cuatro horas. Los monos quedaron incomunicados, aunque igual se divierten.

A los hipopótamos les fue bien porque con la corriente del agua su estanque quedó más limpio, aunque su profanidad subió cuatro metros. Los rinocerontes ahora tienen menos espacio libre y seco. La pasan en un pedazo de tierra porque su estancia está cubierta por el agua, pero igual se las arreglan. Eso sí, nadie los visita desde hace semanas.



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