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Héroes atómicos al rescate

Dalia de Paz y Sandra Meneses| El Universal
Domingo 27 de marzo de 2011
Hroes atmicos al rescate

ASTRO BOY. La serie del niño robot debutó en 1963. (Foto: ESPECIAL )

La energía nuclear está presente en la cultura pop de Japón desde los años 40. Sus caricaturas reflejan lo positivo de ella

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El 6 de agosto de 1945 cayó una bomba atómica en la ciudad de Hiroshima, en Japón. Tres días después sucedió lo mismo en Nagasaki. La devastación y la muerte de miles de personas que provocaron las bombas dejó huella en el pueblo japonés. Esto se reflejó en su ciencia ficción y en sus dibujos animados más populares en el mundo, desde Godzilla, en los años 50, hasta Astroboy, en los 60, o Mazinger Z, en los 70.

Ahora, ese país vive momentos de tensión ante el peligro que representa la planta nuclear de Fukushima después del terremoto y el tsunami del 11 de marzo.

Buena parte de la producción creativa del país asiático ha girado en torno al anuncio de la destrucción, siendo la energía nuclear la amenaza y, a la vez, la esperanza más recurrente en sus dibujos animados.

Expertos coinciden en que la creación cultural japonesa contemporánea está condicionada, en buena medida, por el terror causado por las bombas atómicas que cayeron en el país en los años 40. Los eventos apocalípticos y la destrucción son protagonistas, pero también dicen que son historias en las que hay esperanza.

“Esta rama de la ficción que podría denominarse, más que postapocalíptica, posnuclear, es una tendencia fuerte de la cultura pop japonesa que surgió luego de la Segunda Guerra Mundial. Su emblema es Godzilla (1954)”, se lee en un artículo del editor José Gabriel Lagos, de la web La diaria, de Uruguay, del 21 de marzo.

Alejandro Gutiérrez, profesor del Subsistema de Entretenimiento de la Universidad Iberoamericana, dice: “En este tipo de series, las ciudades se destruyen y se reconstruyen. Los personajes mueren y resucitan, son experiencias y sentimientos con los cuales el ciudadano japonés está, de cierta forma, acostumbrado a vivir.

“Así, rastreando en el manga, o en otras creaciones, vemos que la premonición del Apocalipsis es esencial en la cultura popular japonesa”.

El académico dice que Japón convive con la muerte de una manera muy diferente a Occidente: “Si se compara con la cultura de Hollywood, ésta se basa en la búsqueda de la felicidad, mientras que en Japón es el renacer a partir de la destrucción”.

Adalisa Zárate Pérez Duarte, editora de la revista Conexión Manga, dice que Japón es un país que no tiene mucho petróleo ni presas para generar electricidad, por lo que la energía nuclear ha sido la opción.

“Los japoneses tienen una relación muy extraña con la energía nuclear, le tienen miedo y respeto al mismo tiempo. Su avance tecnológico es gracias a la energía nuclear”, comenta.

Y como ejemplo cita a Astroboy, un robot que es uno de los personajes más queridos de Japón. “Podríamos decir que es el Micky Mouse japonés por su fama. Su fuente de energía es nuclear, su corazón debe tener la energía necesaria para hacerlo funcionar”. Astroboy, lanzado en 1963, es considerado el primer relato popular que habla indirectamente las bondades de la energía atómica.

Es parte de su historia

“Es extendida la creencia de que los bombardeos atómicos, sumados a la milenaria cultura de la catástrofe (ver La gran ola de Kanakawa, de Hokusai, de 1830) fueron los generadores del sesgo postapocalíptico de la ficción japonesa”, dice Lagos.

De acuerdo con Zárate, el uso de la energía atómica que se observa en varias caricaturas japonesas puede ser destructivo y a la vez ofrecer cosas buenas.

Mazinger Z es un robot construido usando energía fotoatómica para impedir los ambiciosos planes del Dr. Infierno, el villano de la serie que busca dominar al mundo. Entre los poderes del robot se encuentran los rayos fototónicos y el calor nuclear que es capaz de derretir los metales más resistentes, con los que Infierno fabrica a los robots que enfrentan al héroe de la historia.

“Es una manera de decir ‘tenle miedo pero no pánico. Vamos a aprender de nuestros errores y a seguir adelante’. Por eso no están cerrando las otras plantas nucleares. Si apagan las plantas nucleares apagan Japón, si apagan Japón no hay manera de rescatar a la gente que necesita ayuda”, finaliza la editora.



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