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El piano de Fito “colorea” a los brasileños

Blanca Sandra Meneses Enviada| El Universal
Domingo 26 de septiembre de 2010
El piano de Fito colorea a los brasileos

MULTICOLOR. El extravagante piano de Páez sufrió los estragos de la lluvia. (Foto: ROBERTO ARMOCIDA EL UNIVERSAL )

El cantante probó que Brasil está listo para escuchar música en español

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SAO PAULO.— Desde el Jockey Club se ve la Marginal Pinheiros, principal arteria vial de la ciudad, que corre a los lados del río que lleva este nombre. Esta súper avenida atraviesa San Paulo, y en ella se concentran todos los demonios del tránsito que, como en México, puede muy ser pesado. Hasta los motociclistas (que aquí abundan, tienen carriles especiales, tocan constantemente su claxon y usan sin excepción casco) se quedan varados algunos minutos.

La marginal se ve desde el Jockey Club, en donde Fito Páez ensaya con “Ciudad de pobres corazones”. El sonido del escenario montado en el Telefónica Sonidos Música Latina es genial, sin embargo, al final, Fito dice, “pudo haber sido peor”, y llama a Ana Cañas, la intérprete brasileña que será su invitada esta noche, para que comiencen su parte.

La llovizna disminuye a cerca de las nueve. En el Palco 1 comienza la intervención de la banda Mantiqueira con su invitado, el pianista cubano Gonzalo Rubalcaba. Una sesión de jazz, música popular brasileña y big band se escucha en poco más de una hora en la que su selecto y reducido público, de gente que rebasa los 50 años principalmente, aplaude con energía cada pieza. Y al final logra que la banda regrese unos minutos más a tocar, mientras otro público, más joven, empieza a acomodarse en el palco 2, el que esta noche se inaugura con Fito.

La lluvia cesa. El tránsito afuera sigue a todo lo que da, aunque es lo normal y no por los cientos de autos que vayan a llegar al Jockey Club, el cual no ha estado a su máxima capacidad en el festival.

Rizos, gafas y piano multicolor, ahí está el argentino, con traje blanco, camisa azul claro y corbata gris, que arranca con la canción “Folies Verghet” la hora y media de su actuación jutos a las 10:45. Canta en español y todos corean sus canciones, jóvenes, adultos “contemporáneos” y adultos. Una chica dice que con quién tiene que hablar para conocer a Fito. Una mujer de unos 40 años dice que lo lleva en su corazón.

Y el argentino se dirige a los paulistanos en portugués. Dice que ha vivido con la música brasileña desde que su padre le ponía algunos discos cuando era pibe, en su ciudad natal, Rosario.

Actualmente es admirador y amigo de Caetano Veloso, Chico Buarque. La noche avanza y suenan “Tiempo al tiempo”, “El chico de la tapa”, “Llueve sobre mojado”, y llega la pausa para el primer invitado, el compositor y rockero paulistano Nando Reis, quien interpreta su canción “All star”, con Fito al piano.

Cuando Ana Cañas aparece para cantar con ellos, el público se muestra menos entusiasta que con Nando, pero aun así escucha a los tres con atención, y ríe cuando Fito dice: “Está lloviendo justo arriba de un piano”, al referirse a la gotera que arruina un poco su piano colorido, cuando en realidad hace mucho dejó de llover y sólo se siente el frío de la recién estrenada primavera paulistana.

“Circo beat” y la gente vuelve a prenderse; “La ley de la vida”; “Al lado del camino”; “Ciudad de pobres corazones”, con Nando, y “A rodar”, de nuevo con Ana Cañas. Fito da las gracias al público y el coro “oe, oe, oe, Fito, Fito”, tan argentino, se escucha en el Jockey Club.

Él vuelve con playera, saco y jeans, e inicia con “Dar es dar”, para reventar la noche así: “Todos yiran y yiran todos bajo el sol, se proyecta la vida, mariposa technicolor”, y Fito se proyectó en San Pablo, como él le dice a la ciudad.

El éxito de Fito Páez desde hace varios años en este país muestra que los brasileños están más que dispuestos a escuchar música en español hace tiempo.

 



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