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Papa hallará en AL un catolicismo diezmado

Natalia Gómez Quintero y José Guaderrama| El Universal
04:00Sábado 20 de julio de 2013
La fe catlica ha perdido una cantidad considerable de seguidores en las ltimas dcadas en Amrica

DISMINUCIÓN. La fe católica ha perdido una cantidad considerable de seguidores en las últimas décadas en América Latina. (Foto: JORGE SERRATOS EL UNIVERSAL )

Cuando el papa Francisco llegue este lunes a Brasil, se encontrará con un catolicismo diezmado en América Latina debido a los escándalos de pederastia, a las posturas conservadoras de la Iglesia frente a temas como los matrimonios gay, la fecundación in vitro y la participación de la mujer en el sacerdocio, así como al alejamiento entre la feligresía y sus pastores, mientras que aumentan los seguidores de la religión protestante o evangélica

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PANORAMA DE LA FE
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El papa Francisco arribará este lunes a Brasil para encontrarse con un catolicismo diezmado en América Latina debido a los escándalos de pederastia, las posturas conservadoras de la Iglesia frente a temas como los matrimonios gay, la fecundación in vitro y la participación de la mujer en el sacerdocio, así como al alejamiento entre los sacerdotes y la feligresía, mientras que aumentan los seguidores de la religión protestante o evangélica.

La estancia del Pontífice en tierras cariocas se extenderá hasta el 29 de julio, días en los que encabezará la Jornada Mundial de la Juventud.

Especialistas consultados consideran que la Iglesia católica no cuenta con una estrategia de proselitismo como la emprendida por las iglesias cristianas-evangélicas, mientras obispos reconocen un choque de la institución con “un paradigma de valores secularizados que está rigiendo al mundo moderno y el paradigma de la Iglesia es el del cristianismo que enfatiza en la dignidad de la persona y los principios morales”.

En la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (2007), celebrada en la ciudad de Aparecida, Brasil, el entonces papa Benedicto XVI hizo un llamado urgente a evangelizar en Latinoamérica para enfrentar la disminución de católicos, y alertó del avance de “secularismo hedonista” y la penetración de otras religiones. Ahí se dio a conocer que el número de personas que reciben sacramentos como el matrimonio o el bautizo también va en descenso.

Sólo en Argentina se afirma que la elección de Francisco, el primer Papa argentino, ha revitalizado la presencia de la Iglesia y las expresiones de fe. Aunque todavía es prematuro para que se consolide una tendencia definitiva, un informe del Centro de Estudios sobre las Nuevas Religiones (Censur) revela que 53% de los sacerdotes percibe en su propia comunidad un aumento de las personas que se acercan a la Iglesia.

En México, la mayoría de la población practica la religión católica. No obstante, su descenso ha sido notable en las tres últimas décadas. De acuerdo con los Censos de Población y Vivienda que elabora cada década el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 1990, 89.7% de los mexicanos se declararon católicos, en 2000 ese porcentaje se redujo a 88% y en 2010 disminuyó a 83.9%.

En cambio, en 1990, 4.9% de la gente dijo ser protestante o evangélica. Para 2000, este porcentaje subió a 5.2% y en 2010, 7.6% de los mexicanos declaró profesar uno de estos cultos religiosos.

En un documento producto de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, la jerarquía católica reconoció que no eran las sectas, ni la sociedad moderna, ni mucho menos el relativismo o secularismo lo que había orillado a la pérdida de fieles, sino más bien que el monopolio religioso se encontraba “sin argumentos y sin creatividad”.

Luego de Aparecida se propuso una Gran Misión para acercar la fe al mundo, pues, de acuerdo con datos de la propia institución católica, de 100 católicos sólo 25 acuden a las iglesias.

El número de católicos que reciben sacramentos también ha disminuido en los últimos 30 años. El Anuario Estadístico de la Iglesia Católica, editado en El Vaticano, señala que en 1980 se realizaron 378 mil matrimonios en México. En 2008 sólo se casaron por esta religión 310 mil parejas.

Además, en 1980 se bautizaron 2.2 millones de mexicanos; 26 mil lo hicieron luego de cumplir cinco años. En 2008, sólo 1.8 millones de personas recibieron el primer sacramento; 107 mil lo hicieron después de los cinco años.

Jorge Traslosheros, del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirma que “desde la jerarquía católica no existe un plan de acción específico para la recuperación de fieles o su no deserción. Lo que sí existe es un protagonismo que han trasladado a los laicos en movimientos eclesiásticos a nivel parroquial”.

Como ejemplos de estas organizaciones tenemos a los Focolares, los Caballeros de Colón, la Escuela Pastoral, Acción Católica, Cadena, Escuadrón, que son apostolados que pretenden llevar a la práctica del Evangelio a la vida cotidiana. Dentro de esos movimientos se encuentra el Regnum Christi, brazo laico de los Legionarios de Cristo, cuyo fundador, el padre Marcial Maciel, fallecido en 2008, fue acusado de pederastia.

Manuel Corral, secretario ejecutivo de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), la organización que aglutina a todos los obispos del país, reconoce que la Iglesia católica no ha sabido utilizar un lenguaje más emotivo y menos rígido con los fieles. También en Aparecida se acordó cambiar el discurso de los obispos. Antes su estrategia era descalificar a las iglesias cristianas evangélicas o de alguna otra denominación para evitar la huida de feligreses. Les llamaban de manera despectiva “sectas”. Hoy la Iglesia católica le apuesta a un ecumenismo, es decir, a un trabajo conjunto social entre todos los grupos religiosos.

En agosto de 2012, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) de Ecuador presentó las primeras estadísticas oficiales sobre filiación religiosa en el país, el cual reveló que 91.95% de los 14.3 millones de habitantes tiene una religión. Y, de este porcentaje, 80.44% es cristiana católica.

En Puerto Rico, el panorama parece no ser diferente. Para asumir sus postura conservadora, en general los obispos de la isla usan de referencia el llamado para hacer una nueva evangelización que hiciera el papa Juan Pablo II hace 30 años y que en 2007 retomó el ahora retirado papa Benedicto XVI.

Y es precisamente un llamado desde El Vaticano al que se aferran algunos líderes católicos para oponerse a medidas que extienden derechos a la comunidad gay, como es el derecho de adoptar hijos, la protección de una ley contra la violencia doméstica y la protección contra la discriminación en el empleo por motivo de su identidad sexual.

El obispo Eusebio Ramos Morales, titular de la Diócesis Fajardo-Humacao, dijo que la nueva evangelización trata “de que la Iglesia se haga más efectiva, más pastoral, más misionera y pueda corresponder a las grandes necesidades que tienen la mujer y el hombre, y concretamente la familia”.

Sobre los cambios que se le piden a la Iglesia, el obispo de Caguas, Rubén González, dijo que los líderes religiosos son custodios de los postulados de la Iglesia católica, pero no los pueden cambiar.

“Hay cosas que nosotros no vamos a cambiar, y esto tiene que estar bien claro, como el caso del matrimonio. El matrimonio no lo inventó la Iglesia católica. Jesucristo elevó el matrimonio a sacramento. ¿Cuál es la definición de matrimonio? La unión de un hombre y una mujer. Eso no nos lo inventamos nosotros, nosotros defendemos eso porque ese es el postulado inicial. Que dos personas del mismo género se aman y se quieren, yo no me voy a meter en eso, ni la Iglesia, pero eso no es matrimonio”, comentó.

En el caso del reclamo por el sacerdocio de las mujeres, el obispo de Ponce, Félix Lázaro, sostuvo que “la dignidad más grande la tiene una mujer, que fue escogida para ser madre de Dios, ¿qué más busca una mujer?”.

Enid Miranda Matos, doctora en filosofía y antropología de las religiones y directora de la Oficina de Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Católica de Paraná, es parte de los católicos que exigen cambios.

“Tenemos que resolver el problema de los divorciados. Tenemos que resolver el problema de los gays. Tenemos que resolver el problema de los matrimonios que, aunque no los reconozcamos, se dan. Conozco muchos divorciados que hace años no pueden tomar la comunión precisamente porque son divorciados y me parece que esa penalización es injusta”, declaró la profesora.

Panorama latinoamericano

En Brasil, el catolicismo romano se redujo 8.94% en 10 años, según datos comparativos de los censos de 2000 y 2010. Aun así, es la mayor y más fuerte religión del país. De los 190 millones 755 mil 799 habitantes, 64.63% son católicos romanos. Otros 560 mil 781 son católicos brasileños y 131 mil 571 son católicos ortodoxos. Los evangélicos forman el segundo gran bloque, con 22.16% de la población, siendo un 13.30% pentecostal.

El profesor de Teología de la PUC-Río, Paulo Fernando Carneiro de Andrade, explica que en Europa la secularización llevó al crecimiento del ateísmo, pero en Brasil se dio la diversificación: “Aunque haya en el imaginario un país religiosamente plural, en verdad Brasil continúa siendo un país fuertemente cristiano. Sumando el catolicismo, las religiones evangélicas y los sin religión, da en torno a un 95% de la población”.

En Colombia, una encuesta contratada por El Tiempo en diciembre de 2011, y realizada por la firma Datexco, concluyó que ocho de cada 10 colombianos se proclamaron católicos. Sin embargo, la misma investigación, realizada en las principales ciudades del país, reveló que sólo 45% va a misa los domingos, 20% acude a la iglesia sólo a actos especiales y apenas 28% lee la Biblia.

En Argentina, pese al llamado “efecto Bergoglio”, el estudio más amplio sobre las “Creencias y actitudes religiosas en la Argentina” de 2008 establece que 91.1% de la población se considera creyente, aunque sólo 76.5% se definió católico, 9% evangélico y 11.3% manifiesta ateo, agnóstico o sin ninguna religión. El 1.2% adhiere a los Testigos de Jehová y el 0.9% se proclamó mormón.

La Iglesia católica chilena ha vivido en carne propia las dificultades que se han expresado en todas partes del mundo. Los últimos años han sido un tiempo de tensiones en el interior del clero y también entre el clero y sus fieles. De hecho, el papel jugado por los obispos de Chile en términos de orientación respecto de demandas cívicas, sociales e incluso políticas ha sido respaldado históricamente hasta por sectores no creyentes. Tras el censo de 2012 se estableció que el declive en la proporción de católicos es inferior al registrada en el censo anterior, cuando hubo siete puntos porcentuales de caída (de 77 a 70), registrándose esta vez un descenso de dos puntos.

Esas mismas cifras indican que aumentó el porcentaje que dice no identificarse con ninguna religión.

Por más de un siglo, Uruguay, donde se venera la palabra laico, ha mostrado un extraordinariamente bajo nivel de religiosidad. Una encuesta de 2008 estableció que 51.9% se decía católico romano, 13% protestante, 3.7% cristiano, 0.2% judío, 0.8% afro y 29.4% no creyente.

En Venezuela, la institución no ha abandonado su vocación pastoral ni se ha alejado de la comunidad, pero la comunidad sí ha migrado hacia otros credos. Un estudio del Laboratorio de Ciencias Sociales mostró que, en 1987, 85% de los venezolanos era católico y, en 2011, la cifra había bajado a 75%. A la par, los cristianos evangélicos crecieron de 7% a 14% en el mismo periodo.

La historia se repite en Costa Rica, donde de acuerdo con una reciente encuesta de la empresa consultora Unimer, 57% de la población mayor de 18 años se declara católica. No obstante, los seguidores del catolicismo han disminuido en los últimos años, pues en 1999 representaban 73% de la población. La caída fue más abrupta a mediados de esa década producto de escándalos económicos y sexuales de la Iglesia que llevaron a dos sacerdotes famosos a la cárcel.

Para atraer a fieles, la Iglesia católica costarricense ha emprendido una labor de renovación acercándose a la gente y creando una idea de comunidad. “Es algo que la Iglesia no hacía antes, estamos impulsando diálogo y acercamiento”, dijo el sacerdote Roberto Salazar, de la parroquia San Juan de Tibás.

“El error de la Iglesia es que por muchos años ha sido de puertas cerradas”, afirmó José Pablo, un joven de 26 años que ha puesto su grano de arena en este proyecto a través de “misiones evangelistas” que consisten en salir a los parques y aceras a repartir volantes, predicar y dar testimonio de su fe.

Los datos de Unimer muestran que para 96% de la población Dios es importante en su vida, lo cual indica que muchas personas aunque no pertenecen a ninguna religión sí tienen alguna creencia espiritual. “El tema de Dios no es el problema, la gente cree en Dios. El tema es la Iglesia”, concluye el presbítero Roberto Salazar.

 

(Con información del Grupo de Diarios América (GDA): La Nación, Argentina; O Globo, Brasil; La Nación, Costa Rica; El Tiempo, Colombia; El Comercio, Ecuador; El Nuevo Día, Puerto Rico; El Nacional, Venezuela; El País, Uruguay; El Mercurio, Chile y EL UNIVERSAL, México.)



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