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Javier Cruz Ángulo

La importancia del fuero militar



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    13 de julio de 2011

    El fuero militar en México —al igual que en la mayoría de los países— sirve para que tribunales especiales sean los que conozcan de los delitos que afectan la disciplina, el orden, la estructura u otros de los valores de las Fuerzas Armadas. Así las cosas, la mayoría de las conductas que se encuentran sancionadas en las leyes militares están allí para conservar estos valores. La lógica es muy simple, así como hay jueces especializados en materia de derecho familiar, penal o civil, debe existir un órgano especializado para analizar conductas que afectan sólo lo que sucede en el interior del Ejército. Desde esta óptica resulta más fácil entender que deban ser los tribunales del orden común los que conozcan de las conductas y delitos que no se encuentran estrictamente vinculados con los valores castrenses.

    Asómbrese: los tribunales de guerra tienen medios de enjuiciamiento mucho más modernos que los tribunales del fuero común. Por ejemplo, los consejos de guerra son procesos orales y públicos, la apelación es también un proceso oral y público, los jueces presiden la audiencia, y así un largo etcétera. Es decir, el fuero castrense tiene varios elementos hacia los cuales los tribunales del fuero común hoy quieren caminar. Para que quede un poco más claro: cuando usted piense en justicia militar, no se imagine las escenas de la película Presunto culpable.

    La trascendencia del fuero de guerra es su especialidad: es importante que quien conozca de los delitos del fuero militar tenga un grado de conocimiento en la materia y, sobre todo, comparta los valores que están detrás de esas leyes. También lo importante es no confundirse: este aparato de justicia resguarda algo que sólo podemos encontrar en el Ejército, pues el código militar está creado para lo que sucede en el interior del mismo y para preservar sus valores, no tiene por intención incidir en lo que sucede fuera o que no está vinculado con estos valores.

    El punto central de estas reflexiones es puntualizar que el fuero castrense no tiene la intención de resolver las complicaciones que pueden suscitarse en la interacción del Ejército con la vida civil. Esa no es su lógica. Para ello, el fuero castrense puede (y debe) dialogar con el fuero común. De hecho, lo hace. Por ejemplo, en el año 2000, el general Manuel Acosta Chaparro fue procesado en la justicia militar por delitos graves y condenado; sin embargo, más adelante el fallo se revocaría y se le otorgaría la absolución en tribunales del fuero común. Lo anterior nos dice que tanto en el fuero de los civiles o en el fuero militar, a las personas se les condena o se les absuelve según los argumentos y la capacidad de prueba del Ministerio Público y de la defensa. Entonces, la pregunta por resolver gira en torno a los alcances del fuero militar, reconociendo su importancia para sostener los valores castrenses que también son fundamentales.

    *Investigador del CIDE



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