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Jorge Chabat

El 2012 apenas comienza

Analista político y profesor de la División de Estudios Internacionales del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), donde tam ...

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    04 de julio de 2011

    En términos políticos hoy es el primer día del 2012. Una vez concluida la jornada electoral de ayer, la energía y atención de los partidos se va a concentrar en la elección para diputados y senadores y, desde luego, para Presidente de la República, que tendrá lugar dentro de un año. Y ciertamente, el panorama es muy diferente en cada uno de los partidos políticos. El PRI acaricia ya Los Pinos y sueña con tener una mayoría en el Congreso de la Unión y no le faltan razones para ser optimista: los resultados de la jornada electoral y las encuestas los hacen tener ya compradas las botellas de champaña para celebrar el próximo año.

    El PAN, por su parte, no le encuentra la cuadratura al círculo. Al día siguiente de una jornada electoral que preferirían olvidar, tiene muchos aspirantes a la Presidencia pero ni poniéndolos a todos en una licuadora, como sugiriera la dirigente magisterial Elba Esther Gordillo, se ve que puedan armar un candidato competitivo. Al menos no por ahora. Y el PRD tiene dos candidatos fuertes, pero un partido que no parece tener posibilidades de ganar nada significativo el próximo año. AMLO ya está apuntado como candidato, llueva, truene o relampaguee, y Ebrard hace lo que puede para posicionarse frente a la clase media con la esperanza de que eso le ayude a obtener la candidatura amarilla y, eventualmente, la Presidencia.

    No obstante lo anterior, sería un error suponer que todo está ya definido para el próximo año. A pesar de la fortaleza del PRI en las elecciones legislativas y locales de los últimos años, lo cierto es que la competencia por el 2012 apenas va a empezar. Lo que hemos visto ahora son sólo rounds de sombra. Y aquí los factores que pueden modificar el panorama son varios.

    Por un lado, el presidente Calderón no está manco en términos políticos, aunque a veces lo parezca. El Presidente no se va a quedar cruzado de brazos viendo cómo el PRI avanza lentamente hacia Los Pinos. Y si bien es cierto que la Presidencia no es lo que fue, todavía tiene instrumentos muy poderosos a su alcance que puede usar dentro del marco legal —o en la rayita del marco legal— para complicarle la vida al PRI: la Procuraduría —la cual ciertamente no se ha visto muy bien en esto de atrapar a corruptos— y los servicios de inteligencia.

    De hecho, estos instrumentos también los tenía el presidente Fox pero no los supo usar. Por razones todavía misteriosas, su gobierno nunca atrapó ni a grandes peces ni pececillos de la corrupción, y cuando quiso aplicar la ley para desaforar a López Obrador realizó el proceso con la mayor torpeza imaginable. Asimismo, la información política que exhibiera las corruptelas de los adversarios fue usada con un pésimo timing político en el caso de Bejarano y compañía, de forma tal que convirtió a AMLO en una víctima de la conspiración.

    Por otro lado, Marcelo Ebrard tampoco está manco: se mueve y se mueve bien en términos políticos. El lanzamiento del operativo Conago 1 y el acuerdo con el gobierno federal para combatir el secuestro lo han posicionado bien en sectores de la clase media que juraron no votar jamás por el PRD después del numerito de Paseo de la Reforma en la segunda mitad del 2006.

    De hecho, si Ebrard llegara a ser el candidato perredista, tiene buenas posibilidades de crecer en la intención de voto con sectores que no son perredistas. El obstáculo principal es, desde luego, López Obrador, quien no parece muy interesado en ceder la candidatura a alguien que no sea él mismo, aunque las encuestas le den pocas posibilidades de triunfo o incluso de colarse al segundo lugar.

    Así las cosas. Las elecciones de 2012 no parecen estar todavía definidas. Enrique Peña Nieto dejará de ser gobernador en el mes de septiembre de este año, lo cual le abre una ventana de vulnerabilidad antes de que el PRI nombre a su candidato presidencial. Ello puede ser aprovechado tanto por enemigos internos como externos, para debilitarlo. Por otro lado, para fines de año, el PAN habrá decantado sus aspirantes y probablemente cuente ya con un [email protected] que pueda crecer al amparo de acciones espectaculares del presidente Calderón para influir en la opinión pública.

    Finalmente, para entonces el PRD habrá ya definido su candidato y en el caso de que Marcelo Ebrard se colara a la candidatura podría quitarle votos al PRI y al PAN, equilibrando la contienda. En otras palabras, a pesar de los resultados de la jornada electoral de ayer, la elección de 2012 está muy lejos de haberse decidido. De hecho, apenas comienza.

    [email protected]

    Analista político e investigador del CIDE



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