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Manuel Bartlett

Refritos

Manuel Bartlett Díaz nació el 23 de febrero de 1936, en la Ciudad de Puebla.

Licenciado en Derecho egresado de la Universidad Naciona ...

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    02 de diciembre de 2010

    Calderón festeja cuatro años de gobierno y 10 del arribo del PAN a la Presidencia, en el Auditorio, repleto de funcionarios, burócratas y beneficiarios del programa “Oportunidades”. Espeta un largo discurso, “recuento de una década de vida plenamente democrática”, que resulta ser el Decálogo que ha repetido en dos Informes y que la opinión pública ha descalificado por falso, ajeno a la realidad.

    Presume una Década de Salud que es el timo del Seguro Popular, consistente en montar en las instalaciones antiguas ya pletóricas a nuevos inscritos que degradan la atención para estos y los originales derechohabientes; una educación de “calidad”, reprobada por múltiples evaluaciones, sometida a los intereses de un sindicato que chocan con la educación. Declara su “amor” a los pobres que su gobierno multiplica hasta ser más de la mitad de la población, datos del CONEVAL. Presume inversión record en un PEMEX en plena destrucción inconstitucional desnacionalizadora, hundido en corrupción. Se permite afirmar que ha fortalecido la economía nacional, mejorando la calidad de vida, mentira monumental. Dice apoyar al campo, condenado por el TLC, a la incosteabilidad y al abandono. Pondera acciones ambientales cuando el dinero obtiene todos los permisos requeridos para destruir nuestra ecología. Alaba su guerra contra el crimen que sólo produce muerte y desolación, limitada a la violencia, eludiendo atacar la pobreza y el desempleo, semilleros de sicarios, el lavado de dinero y la corrupción, sometiéndonos a objetivos norteamericanos; dilapida miles de millones sacrificando servicios sociales indispensables. En diez años, no han podido integrar una policía, pese a enormes inversiones, capaz de asumir su responsabilidad, para devolver al Ejército a sus cuarteles. Dice haber construido una democracia, con un IFE controlado por las cúpulas partidistas antidemocráticas, un tribunal amable al poder cuando es necesario, y la manipulación política de los ciudadanos realizada por las televisoras, cuya voracidad linda en gansterismo chantajista para adjudicarse forzadas “licitaciones” ante la pasividad cómplice del gobierno.

    ¿Por qué puede reiterarse impunemente este engaño burdo, demagógico? Porque está protegido por las televisoras que lo transmiten acrítica y masivamente a una población cautiva, impidiendo toda réplica, en esa “vida plenamente democrática” que edificó el PAN.

    Ante la desmesura de las falsedades, la “oposición” se ve obligada a una crítica por evidente, ineficaz y timorata. Reclaman: Calderón actuó como “Jefe de Partido”; como lo hace como partido al impulsar alianzas con la “izquierda”, o a prometer a otros no hacerlas; o al sumarlos como partidos a la repartición del pastel del IFE y anexas. Reclamos efímeros que terminan por invitar a encontrar soluciones “comunes” sin “discordias”. En el fondo, los resultados nefastos que critican, han sido producto de consensos entre Congreso y Ejecutivo. Como la aprobación del último Presupuesto, sin proyecto, ni más meta que repartirse los fondos públicos. Cada quien para su santo.

    El desastre agobiante no “se debe a una gestión poco eficiente, honesta y transparente”, como reza un desplegado de la Cámara de Diputados. El desempleo, la desigualdad, la pérdida de cohesión social, son resultado de un gobierno de derecha, cuyo objetivo, en cualquier país, no es el “interés por los pobres” —como afirma tenerlo Calderón—, sino la defensa de los intereses oligárquicos. Calderón se oculta ostentándose como gobierno humanista, cuando su partido está dominado por empresarios noeopanistas expulsores de los “humanistas”. No busca el PAN una Patria Justa, la ahoga en la desigualdad; ni ordenada, lanzada al caos y sólo generosa con sus funcionarios y promotores.

    Calderón pretende posicionar al PAN con refritos, no da más. Quienes insisten en acuerdos, acordarán con la nada. Lo que urge es una posición ideológica ante la derecha destructiva.

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