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Beatriz Paredes

Hacia la COP16

Embajadora de México ante la República Federativa del Brasil.

Cursó estudios de Sociología en la UNAM. Fue Presidenta nacional del ...

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    30 de noviembre de 2010

    La cumbre de la COP16, Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se realiza en Cancún, Quintana Roo, del 29 de noviembre al 10 de diciembre, representa una oportunidad de sacudimiento de las conciencias porque la problemática derivada del cambio climático pone en riesgo la perdurabilidad de la especie humana sobre nuestro planeta. Todos tenemos alguna responsabilidad y alguna posibilidad de coadyuvar para revertir un modelo de desarrollo basado en la sobreexplotación de la naturaleza y en la generación de gases tóxicos que ponen en riesgo el entorno natural indispensable para la sobrevivencia del hombre.

    El calentamiento global es el fenómeno del aumento de la temperatura media global de la atmósfera terrestre y de los océanos y en el país hemos empezado a resentir sus consecuencias por la multiplicación de huracanes, el recrudecimiento de su intensidad y su presencia fuera de los calendarios acostumbrados. México, siendo un país con 11 mil 122 kilómetros de costas y con una importante porción de su territorio vinculada al mar Caribe y al golfo de México, es especialmente vulnerable a estos fenómenos meteorológicos.

    Ante la inminencia de la COP16, los pasados 26 y 27 de noviembre se llevó a cabo en la ciudad de México la reunión de la Comisión para una Sociedad Mundial Sostenible perteneciente a la Internacional Socialista (IS) —organización mundial de partidos socialdemócratas, socialistas y laboristas que actualmente agrupa a 170 partidos políticos y organizaciones de todos los continentes—; integrantes de esta Comisión sesionaron para emitir recomendaciones de la Internacional Socialista a la COP16. Asistieron Ricardo Lagos, ex presidente de Chile; Mohamed El Yazghi, ministro de Estado de Marruecos; Nkosazana Dlamini Zuma, ministra del Interior de Sudáfrica; Mona Sahlin, presidenta del Partido Socialdemócrata de Suecia; Luis Ayala, secretario general de la IS; Beatriz Paredes, presidenta del PRI, y los ministros de Medio Ambiente de Costa Rica y Guatemala, Andrei Bourrouet y Luis Alberto Ferraté, respectivamente. Después de importantes debates y reflexiones, la Comisión hizo la siguiente declaración:

    Considera crucial que la COP16 logre avances en los siguientes puntos:

    1. Insistir en la urgencia de avanzar hacia la conclusión de un acuerdo internacional ambicioso y realista en materia de cambio climático, con compromisos vinculantes, objetivos y plazos.

    2. La necesidad de hacer mayores reducciones en las emisiones. Tal como se ha declarado en el pasado, los compromisos de las naciones individuales deberían estar basados en los niveles de emisiones pasadas, presentes y futuras, y en la capacidad económica del país para reducirlas, bajo el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y de capacidades respectivas. Las naciones más ricas con el mayor volumen de emisiones deberían ser las primeras en reducir sus emisiones en mayor cantidad. En este contexto, reconocemos las altas ambiciones de la Unión Europea de reducir sus propias emisiones.

    3. Las promesas voluntarias hechas desde Copenhague deberían ser formalizadas, ratificadas y respetadas, sin olvidar que la suma total de todas las promesas hechas hasta la fecha es insuficiente para proveer la necesaria reducción en emisiones para que la concentración de carbono en la atmósfera se reduzca a 350 partes por millón (ppm), una figura que siempre hemos tenido a la vista con el objeto de limitar el incremento de la temperatura global a un máximo de dos grados Celsius.

    4. Dentro de este contexto, incumbe a los países en desarrollo tomar las apropiadas acciones de mitigación (NAMAs) para limitar sus emisiones. Al mismo tiempo que el potencial para el desarrollo económico de estos Estados no debería resultar perjudicado, es vital que este desarrollo sea sostenible. Todo compromiso para reducir las emisiones debe ser mensurable, susceptible a ser informado y verificable.

    5. Establecer sistemas de medición, reporte y verificación (MRV) de los compromisos asumidos y de las acciones emprendidas para reducir las emisiones, contemplando al mismo tiempo mecanismos para hacer vinculantes estas obligaciones y acordar sanciones para casos de no cumplimiento.

    6. Promover los esquemas de compensación, cooperación tecnológica, capacitación y financiamiento de las medidas de adaptación y mitigación. Un aumento urgente y significativo se debe dar a las acciones en adaptación, principalmente a los países en desarrollo que tengan los menores índices de desarrollo humano o mayor riesgo y vulnerabilidad al cambio climático.

    7. Profundizar la cooperación científica y tecnológica entre los países desarrollados y en desarrollo en materia de cambio climático. Este intercambio debe apostar por el fomento de la investigación y el uso de tecnologías modernas.

    8. Definir el diseño de una arquitectura financiera internacional para luchar contra el cambio climático, materializando la propuesta de crear el Fondo Verde acordado en Copenhague, de modo de movilizar para el año 2020, 100 mil millones de dólares anuales para asistir a los países en desarrollo. En el corto plazo, el compromiso de proveer 10 billones de dólares en 2010, 2011 y 2012 para este propósito debe ser realizado a través de un marco multilateral y de manera transparente.

    9. Apoyar las recomendaciones del Grupo Consultor de Alto Nivel de la ONU sobre Financiamiento al Cambio Climático, incluyendo la sugerencia de un precio de 20-25 USD por tonelada de carbono para el 2020, y al potencial de generar ingresos tanto del impuesto al carbón como fuera propuesto en el informe de la Comisión, como de un impuesto global sobre las transacciones financieras que ha sido también propuesto por la Internacional Socialista.

    10. Establecer objetivos para la reducción de emisiones por deforestación y degradación forestal (REDD+), que sean claros, exhaustivos y de estricto cumplimiento. La deforestación industrial no solamente contribuye a las emisiones, sino que reduce también la capacidad global de los bosques para la eliminación de gases de efecto invernadero y destruye el hábitat natural de muchas especies en peligro. Es inaceptable que siga teniendo lugar esta insostenible deforestación cuando sus perjudiciales consecuencias son tan ampliamente reconocidas. Un acuerdo sobre el REDD+ debería incluir un flujo de fondos para premiar una significativa reducción en las emisiones de carbono, apoyando la conservación, gestión sustentable de bosques, el fomento de reservas de carbón forestal y la reforestación.

    El Acuerdo de Copenhague, una declaración de intención, contiene promesas voluntarias que ahora deben ser transformadas en acuerdos vinculantes. Para lograrlo, se debe encontrar un marco de trabajo basado en la equidad, en el cual todos los países cuenten con la confianza para asumir los compromisos que sean necesarios.”

    Ésta, como muchas otras aportaciones, enriquecerá los debates de la COP16, pero lo verdaderamente importante es que, independientemente de los resultados de esta Cumbre, las mexicanas y mexicanos adquiramos conciencia de esta problemática y en el ámbito de nuestra acción tengamos un compromiso para reducir las emisiones nocivas y recuperar un medio ambiente sano y un desarrollo armónico de la sociedad humana con la naturaleza.

    [email protected]

    Presidenta nacional del PRI



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