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Pedro Luis Barcia *

Una ortografía razonada y levemente renovada

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    10 de noviembre de 2010

    Nadie genere falsas expectativas: no se suprimirá la “h” muda ni se unificarán las grafías para el mismo sonido: casa, quimera, kerosén. Se busca en esta nueva versión de la Ortografía más racionalidad y unidad. Al parecer (no han llegado a las Academias los capítulos aprobados por la Comisión Interacadémica para su consideración final y su votación el 28 de este mes en Gualajara), las únicas propuestas –tan solo propuestas, no hay nada definitivo- que conocemos son las difundidas en algunos medios, que han dado lugar a cierta agitación de opiniones. Esperemos tener tiempo de revisión de todo.

    No hay novedad en llamar che, a la “ch” y ye a la antes llamada “i griega”, porque eso data de la anterior Ortografía (1999) y ya se ha adoptado en casi todos los sistemas educativos hispanoamericanos, con el tiempo. Solo a los que bailamos con Rey Coniff, se nos escapa lo de la “i griega”, designación, por lo demás, falluta. Tampoco debería haber sorpresa en que los dígrafos (dos letras y un sonido) ch y ll, no sean considerados letras, porque desde 1994, el X Congreso de la ASALE, ya se aceptó incluir las palabras que comenzaban con estos dígrafos en el seno de cada letra: c y l, en el orden del abecedario latino. Los últimos diccionarios de la lengua en muchos países han aplicado este principio.

    También se había aceptado, desde hace años, en muchos países hispanoamericanos y en España, el quitar el acento en los demostrativos este, ese, aquel y en el caso del adverbio solo (solamente), usarlo excepcionalmente en caso de ambigüedad insalvable. Ahora se ratifica. De acuerdo. Es racional el quitar el acento de los monosílabos guion, truhan o Sion, porque con ello se cumple una ley general. Como también es orgánico que las expresiones en latín se escriban en bastardilla (prefiero este nombre a cursiva o itálica, porque denuncia el origen ajeno a la familia) porque cumplen con una ley general, aplicada a las lenguas extranjeras.

    Donde ardió una troyita fue en la cuestión de los nombres de las letras b y v (nada se dice de los cuatro nombres de la letra z: ceda, ceta, zeda y zeta). Al parecer, se quiso decir que se aconsejaba la unidad designativa -no se imponía nada, ni hay cómo, si no hay acuerdo- y se entendió que se la determinaba como únicas designaciones de la b, como be y la v como uve, y la w como doble uve, desplazando las usuales de be larga y ve corta y doble v (Argentina) y be alta y ve baja (Colombia), basados en que al uso original español se sumaban los de México, Cuba y Chile, que estarían implementando lo de uve desde la escuela. En mi país, se las seguirá designando como dije, porque es el uso centenario de la enseñanza. La sangre no llegará al rio ni flotará en él ningún cadáver de académico. Las cañas no se hacen lanzas.

    *Presidente de la Academia Argentina de Letras

     

     



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