Políticas públicas contra el tabaquismo
07 de septiembre de 2010
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que el tabaquismo es la primera causa de muerte prevenible en el mundo. En México se asocia con más de 65 mil muertes al año y ocasiona graves daños a la salud, el medio ambiente y la economía tanto de fumadores como de no fumadores. Se considera que el tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo para muerte prematura tanto en mujeres como en hombres.
El consumo crónico de productos de tabaco se asocia principalmente con infartos al corazón, hemorragias cerebrales, enfisema pulmonar, cáncer pulmonar, constituyendo uno de los mayores problemas de Salud Pública en nuestro país.
A partir de la aprobación del Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT/OMS), del cual México fue el primer país de América en ratificar en el año 2004, se generaron en nuestro país una serie de instrumentos de política pública para el control del tabaco que han arrojado resultados alentadores.
Para hacer frente a la amenaza que representa el tabaquismo, y en apego a lo dispuesto en el CMCT/OMS, las acciones se han centrado en cuatro estrategias fundamentales: prevención; promoción de espacios 100% libres de humo de tabaco, control y la regulación de los productos del tabaco y promoción del abandono y tratamiento para dejar de fumar.
La OMS también destaca la necesidad de medir sistemáticamente el comportamiento del consumo de tabaco entre la población. Para ello, se han realizado diversas encuestas para medir la prevalencia de consumo de tabaco en diferentes segmentos de la población. Actualmente, México cuenta con las Encuestas Nacionales de Adicciones (ENA), Encuesta Global de Tabaco y Juventud (ETJ) y la Encuesta Global de Tabaco en Adultos (GATS-México). En conjunto, estos instrumentos nos permiten ubicar el problema del tabaquismo en el ámbito de la salud pública de la sociedad.
Los resultados muestran que del año 2002 al 2008 se ha registrado una disminución significativa del consumo de tabaco en la población adulta. En contraste, la población joven, particularmente de 13 a 15 años de edad, ha mostrado en el mismo periodo un aumento considerable. Lo anterior nos señala que las políticas de control de tabaco implementadas han dado resultados positivos en la población adulta y a su vez muestra la necesidad de implementar políticas que incidan con mayor eficacia para que los jóvenes no estén expuestos al tabaco y sus efectos nocivos. En este contexto, el aumento a los impuestos al tabaco ha probado ser la medida más efectiva.
Durante la presente administración se aprobó en el Congreso la Ley General para el Control del Tabaco (LGCT) y el reglamento de dicha ley. Finalmente, el Acuerdo Secretarial para la incorporación de Pictogramas y Leyendas de Advertencia en las cajetillas de cigarros entrará en vigor el 25 de septiembre de este año, con lo que todos los paquetes de productos del tabaco mostrarán pictogramas y mensajes sanitarios que alertarán a la población sobre el riesgo por el consumo de estos productos y la exposición al humo de los mismos.
De manera complementaria, vale la pena destacar el trabajo que las entidades federativas han desarrollado para fortalecer sus normativas locales en materia de protección contra la exposición al humo de tabaco. Tal es el caso del Distrito Federal y Tabasco, que inclusive superan a la LGCT en materia de protección, así como los recientes avances alcanzados en los estados de Hidalgo y Colima.
En resumen, aun cuando los avances de las políticas públicas en control de tabaco son evidentes, surge la necesidad de impulsar medidas que reduzcan el consumo entre jóvenes a fin de lograr una sociedad más sana a mediano plazo.
Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud



