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Jorge Montaño

México en dos mundos

Internacionalista, diplomático de carrera, consultor y profesor del ITAM.

Ex embajador de México en Naciones Unidas y ante el gobierno ...

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    21 de mayo de 2010

    La mala fortuna complicó la agenda internacional, provocando que los encuentros latinoamericanos en Madrid recibieran el impacto inevitable del desastre griego y de otras alarmas, que detonaron los peores temores sobre la moneda común y aún más grave, sobre el futuro de Europa. Las repercusiones fueron rápidas. La jefa del Gobierno alemán pagó sus esfuerzos incomprendidos de conciliación, con una derrota electoral que pone en serio peligro su coalición, ante un electorado que repudia el rescate de beneficiarios a quienes consideran indignos de ese apoyo, por la falta de rigor de sus autoridades.

    Paradójicamente, los comicios británicos crearon un mecanismo inesperado con la unión de conservadores y liberales, práctica habitual en el continente, mientras en éste surgía con fuerza un euroescepticismo, calcado del debate tradicional en el Reino Unido. Los augurios moderados apuntan reajustes severos en Irlanda, Portugal y España, aunque nadie asegura solidez de Italia e Inglaterra. Deuda y crisis económica serán las constantes en el debate europeo por varios años, lo que se consideraba superado por el eurocentrismo dominante en los países grandes.

    La incertidumbre cimbró los mercados mundiales. El desplome del poder adquisitivo en Europa enfrió las adquisiciones del exterior. La discusión económica contaminó el discurso político en la Unión Europea. El gobierno español fue obligado por sus pares así como por el Banco Europeo y el FMI a aplicar medidas de austeridad inéditas desde los 80, que venían navegando en ascenso. Sorpresa e irritación se resienten en un país acostumbrado por las ayudas europeas a tener expectativas altas. En este contexto, el diálogo con América Latina y con México específicamente, no generó un ambiente esperanzador. Por ahora, hay más indicios de recuperación en este lado del Atlántico.

    Aunque el entorno estadounidense resiente estas sacudidas, también es cierto que hay mejorías en indicadores claves, mismas que ha registrado con modestia nuestra economía. El ensimismamiento tradicional se ha agudizado, conformando una agenda endogámica. A pesar de nuestro escepticismo justificado por el diálogo difícil con los vecinos, la visita de Calderón en estos momentos tiene buenas lecturas. No están recibiendo a nadie en visita de Estado, lo cual se debe aprovechar. Con buenas formas como la ceremonia solidaria de bienvenida, ambas partes deben construir un diálogo pragmático, permeado por el interés común. Es el único que cabe en estos tiempos.

    La complejidad de la agenda oculta su diversificación. La invitación a hablar en sesión conjunta del Congreso no se ha evaluado a cabalidad por la opinión pública nacional, que tiende a minimizarla. Estos eventos se producen una vez por año. El mensaje esperamos haya penetrado a reticentes, proteccionistas e incrédulos, por cierto la mayoría. La diversidad de temas incluyó los rezagos comerciales, seguridad de fronteras, crimen organizado y petición de avances migratorios, que enfrenten brotes xenófobos del conservadurismo intolerante. Arizona es un ejemplo y su infamante legislación se denunció en varias ocasiones, sin olvidar el respeto a la soberanía de ese estado.

    Se aprovechó el espacio para exponer la estrategia de confrontación con el narcotráfico, aunque ésta no tenga consenso sobre sus resultados, la cultura bélica de Estados Unidos la aplaude como única fórmula viable. Esta actitud de apoyo permite exigir decisiones, como la anunciada por Obama, de disminuir la demanda, sin ignorar que no hay controles de armas de asalto o la ratificación de CIFTA. El respeto que tiene por el embate militarizado al narcotráfico, debe recibir apoyos claros y no promesas retóricas a la Clinton.

    En lo comercial, se quedan pendientes fórmulas creativas, que sin violentar el TLCAN, subsanen las realidades de la economía mundial, en especial de los asiáticos, en mercados otrora nuestros. La demanda en el Capitolio dejó claro que no son recursos económicos los que se reclaman sino acciones equivalentes. Por una vez, deben aceptar los legisladores que es en su interés admitirlo en pie de igualdad, aunque su arrogancia no se los permita.

    [email protected]

    Analista político



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