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Jean Meyer

Sexo y celibato sacerdotal

Es un historiador mexicano de origen francés. Obtuvo la licenciatura y el grado de doctor en la Universidad de la Sorbonne.

Es profesor ...

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    21 de marzo de 2010

    Crece el escándalo de abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes católicos. EU es el laboratorio que nos permite ver el futuro; le tocó a la Iglesia católica de EU el triste privilegio de ser la primera en estrenar, en 2002, este escándalo, en forma mayúscula, luego les tocó a las iglesias de Irlanda, Austria, Australia, Brasil, Italia y Holanda, a nosotros, el caso ya legendario del Marcial Maciel. Ahora sigue la Iglesia alemana y el famoso escritor Günter Grass, hijo de una familia católica, exige el fin del celibato sacerdotal en la Iglesia católica, como el remedio para poner fin a esa perversidad. “La propensión a los abusos sexuales con menores existe en todos los lugares donde adultos tienen que ver con niños, declaró Grass, pero se acentúa aún más con el celibato”.

    El sacerdote suizo, Hans Küng, amigo del Papa, acaba de publicar un editorial intitulado: “¡Abolid la ley del celibato!”, en el cual afirma que, además de un mea culpa por esos crímenes atroces y de un castigo para los culpables, la Iglesia debe revocar el celibato obligatorio de los sacerdotes. “Estos abusos se observan también en familias, colegios, asociaciones, iglesias, religiones en las cuales no rige la ley del celibato para los ministros” y se pregunta “¿pero por qué de manera masiva la Iglesia católica es dirigida por célibes?”.

    Küng sabe que el celibato sacerdotal, obligatorio desde el siglo XI, XII, no es la única razón de esta conducta; según él, “es la expresión estructural más importante de una postura tensa de la Iglesia católica respecto a la sexualidad, que se refleja también en el tema de los anticonceptivos”. Piensa que la ley romana del celibato, medida disciplinaria que no tiene nada que ver con el dogma, tomada por unos hombres, en un momento y espacio preciso, después de mil años de celibato optativo, merece ser abolida actualmente.

    Como cristiano, como historiador de la historia del celibato sacerdotal en la Iglesia católica (Tusquets, 2009), estoy a favor del regreso a la antigua disciplina, la del celibato optativo, tal como se mantuvo en las iglesias ortodoxas y, en el seno de la Iglesia romana, en las iglesias greco-católicas de Ucrania, Bielorrusia, Hungría, Chequía, en las iglesias maronita, siro-malabar, etcétera.

    Considero un error pensar que la abolición del celibato desaparecería milagrosamente las pulsiones sexuales de esos sacerdotes hacia niños y adolescentes, varones en 90% de los casos. Bien lo dice Küng: tal conducta no es un privilegio clerical. Acaban de salir a la luz varios casos de abusos en colegios e institutos deportivos que no tienen nada que ver con ninguna Iglesia, así del instituto de élite Odenwaldschule en Alemania, o de la escuela de karate en el prestigioso club Torres Baena en Las Palmas de Gran Canaria. El director imputado, karateca famoso, campeón de España, aplicaba (con los argumentos de Marcial Maciel) la teoría de que “para ser campeón hay que mantener relaciones sexuales a menudo… el sexo es bueno”. 20 años de abusos en un ambiente de secta, 20 años de secreto bien guardado.

    Resulta que uno de cada diez hombres ha sufrido abuso sexual, en EU (otros países no ofrecen cifras) en la mayoría de los casos por miembros o amigos de la familia, maestros… y religiosos de todas las confesiones, sean sacerdotes católicos, rabinos y pastores casados. La mayoría de los agresores son hombres casados y padres de familia. El 7% de los sicólogos y siquiatras admiten haber tenido sexo con sus pacientes adultos y adolescentes; 13% de los médicos, entre 10% y 23% del clero presbiteriano ha tenido “una conducta sexualizada o contacto sexual en el marco de una relación profesional y religiosa”. Los autores que cito en mi libro son ateos o creyentes, pero todos concluyen que si el celibato puede ser un problema, su abolición no resolverá nada.

    Lo que la Iglesia católica debe abolir para siempre es la hipocresía, la cultura del secreto supuestamente destinado a “evitar el escándalo” y que favorece el escándalo mayor, condenado por Cristo, quien dijo: ¡Ay de aquellos que escandalizan a uno de esos pequeños! Y les prometió ser tirados al mar con una rueda de molino amarrada al cuello. Y extender a toda la Iglesia latina el celibato opcional que permite desde la Edad Media a las Iglesias orientales.

    [email protected]

    Profesor investigador del CIDE



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