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Rogelio Ramírez de la O

Apuesta a la recuperación

Consultor y analista económico, director de la firma Ecanal (Economic Analysis for Company Planning). Su preparación en el ámbito del comerc ...

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    06 de enero de 2010

    E n 2008 y 2009 el gobierno federal hizo y luego reafirmó una apuesta por una pronta recuperación de la economía global. Así, México sólo sufriría algunos rasguños porque, según Felipe Calderón el 9 de octubre de 2008, “somos el único país del mundo donde nadie tendrá que apretarse el cinturón… no será necesario pedir sacrificios a los mexicanos como consecuencia de la convulsión financiera… [se] enfrentará la coyuntura con más gastos en infraestructura”.

    Si se hubiera tratado de una crisis coyuntural, como el gobierno pensaba, no era necesario hacer grandes cambios de políticas, aceptando desde luego que la economía no crece más de 3% en condiciones normales. Si, por el contrario, era una crisis estructural, entonces el gobierno podía haber intentado un cambio de postura macroeconómica, tan sólo para evitar que se profundizara.

    Al apostar a una crisis suave y pasajera, el gobierno eligió su prioridad inmediata: el fortalecimiento de las finanzas públicas. Con el apoyo del PRI, aumentó los impuestos, aun en medio de gran recesión. En su lógica, como el sector privado se va a recuperar, entonces que pague más para así fortalecer las finanzas del gobierno. Esto, en contraste con la mayoría de países, en donde a falta de gasto privado, el gobierno elevó su gasto y redujo impuestos.

    La primera apuesta por la crisis suave le salió mal al gobierno, visto el desplome de la actividad y el aumento del desempleo.

    Hoy las noticias de los mercados financieros y los análisis de la mayoría de bancos anuncian que la economía global ya está en recuperación. Y en efecto, las cifras oportunas de producción, viviendas, ventas y desempleo apoyan esa noción, aunque casi no se comenta que se trata de aumentos modestos desde niveles muy bajos.

    Aun así, esas noticias han servido para elevar los precios de las acciones y de los bonos de empresas y para reducir el riesgo percibido. Esto último reflejado en las tasas de interés para emisiones de las grandes empresas.

    Pero la realidad estructural es otra. Según ésta, el PIB de Estados Unidos en donde más se ha arraigado la noción de recuperación, sólo creció 2.2% anualizado en el tercer trimestre. Esto, a pesar del aumento masivo de gasto fiscal, apoyos a bancos, empresas, compradores de casas y deudores, y de una expansión sin precedente del crédito de la Reserva Federal a tasa de interés de cero.

    Así, hoy tenemos dos visiones. Una, en el sector financiero y otra en la economía real, sobre todo en las empresas medianas y pequeñas que no tienen acceso fácil a crédito y que no han visto un repunte claro de su demanda.

    Nunca la visión del sector financiero ha podido mantener los mercados y la confianza por mucho tiempo cuando la economía real no está mejorando.

    Habrá, por lo tanto, un regreso a la realidad, la cual incluiría una baja en las bolsas de valores. No sabemos cuándo ocurra, sólo que causaría un segundo descalabro en México, en donde las empresas más grandes habían comenzado a tener acceso a crédito, las inversiones en la Bolsa se habían recuperado y las presiones sobre el peso se habían revertido.

    Posiblemente el ciclo de confianza continúe varios trimestres y aumente más la burbuja de la Bolsa, pero hoy parecería extraordinario que se prolongara más allá del tercer trimestre, precisamente cuando el estímulo fiscal americano haya comenzado a ver sus efectos menguados. En ese caso, la apuesta del gobierno y el PRI por otro aumento de impuestos también saldrá mal.

    [email protected]

    Analista económico



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