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Alejandro Gertz Manero

Bellezas al poder

Es doctor en Derecho por la UNAM. Se ha desempeñado como abogado litigante y como empresario en la industria editorial y en el sector comerci ...

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    15 de abril de 2009

    La meteórica carrera que ha emprendido hacia la Presidencia de la República el gobernador del estado de México está sustentada fundamentalmente en una mercadotecnia política basada en sus atractivos físicos y su juventud, en una campaña que lo está lanzando como un verdadero galán de telenovela con todos los ingredientes, personajes y “atractivos visuales” que ese tipo de publicidad demanda.

    Los partidos políticos y los aspirantes a la Presidencia se han sumado a ese concurso de belleza y erotismo subliminal, en una campaña electoral que ya comenzó por parte de varios precandidatos, pero que se abrirá en forma clara y definida a partir del 6 de julio, después de la evaluación de los daños políticos que la elección de medio sexenio habrá de inferirle al poder público y a todas sus instituciones.

    En el partido en el poder y en su gobierno ya se promueven las figuras que entrarán en este certamen de atractivos físicos, que finalmente se tendrán que enfrentar con el tan temido líder de la izquierda popular y nacionalista del país, que es la pesadilla y el desvelo del establishment vernáculo y de los grandes intereses políticos y económicos, que un día sí y otro también pierden la calma y la tranquilidad ante el fantasma de su posible triunfo.

    En el concurso que se está planteando para elegir a la “flor más bella del partido” las normas que habrán de aplicarse son las de cualquier telenovela de éxito, en la que el galán debe ser bello, tierno y entrón; con un corazón ardiente y emociones a flor de piel, lo que a veces lo lleva a defender lo indefendible, porque para eso es “bien macho y bien macizo” (y si no que lo diga el señor Montiel), para que al fin la nobleza de ese héroe del espectáculo supere a sus flaquezas, y los mexicanos podamos contar con una figura mítica que nos rescate de las humillaciones y de las vergüenzas que constantemente nos infieren las divas histéricas de nuestra selección de futbol y sus dirigentes, sacudiéndonos también la injusta fama de feos, malhechos y perdedores, que tanto daño nos ha causado a nivel mundial.

    El proyecto político que se ha armado tiende a mover las fibras secretas del inconsciente colectivo para que nuestros fodongos, panzones y mal fajados se puedan ver en el espejo de un ídolo apuesto y carismático que signifique el renacimiento de Pedro Infante, o por lo menos de Luismi; y que también el sector femenino pueda sublimar el horror de su vida cotidiana, llena de maltratos, borracheras agresivas de sus parejas mentirosas, irresponsables e inmaduras, para penetrar en el paraíso telenovelero donde su bello líder les haga sentir que han alcanzado el amor, el deseo y la pasión a la que casi nunca han podido acceder.

    Esta apuesta política tiene el grave riesgo de que a la hora del sufragio la reacción de las mayorías no funcione en la forma en la que está planteada, y la tragedia cotidiana del empobrecimiento, la falta de trabajo, la violencia y el cúmulo de frustraciones y de ofensas sean los factores que muevan a una inmensa mayoría de la población a dar un voto de censura al espectáculo promovido; brindándole en cambio su apoyo a quien sostiene las banderas de esa izquierda nacionalista, popular y combativa, que son tan temidas por el sistema político y sus beneficiarios.

    El resultado al que se llegue en la elección presidencial habrá de definir el futuro del país por muchos años, porque si alguna reina de la belleza junto con sus titiriteros y marionetas lograran obtener el poder en 2012, la dictadura perfecta se habrá consolidado por los siglos de los siglos; pero si el movimiento político opositor es el que gana, entonces el cambio en las instituciones transformará a esta nación en algo totalmente diferente de lo que nosotros hemos vivido.

    Por todo ello, la crisis económica, la inseguridad y los rezagos en todos los ámbitos de la vida pública de este país serán los verdaderos factores que habrán de determinar el destino de nuestra patria y de cada uno de nosotros, y si no, ¡al tiempo!

    [email protected]

    Doctor en Derecho



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