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Rogelio Ramírez de la O

Expectativas reducidas

Consultor y analista económico, director de la firma Ecanal (Economic Analysis for Company Planning). Su preparación en el ámbito del comerc ...

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    15 de abril de 2009

    Si alguna duda tenía el llamado Grupo de los 20 de que tiene serios problemas, no había más que escuchar la advertencia previa a la reunión de Barack Obama. Ésta fue que el mundo no puede seguir dependiendo de sus exportaciones a Estados Unidos.

    Que aun recuperándose la economía estadounidense, no regresará el apetito “voraz” del consumidor de ese país, el cual alimentó los años de auge. Así, “Estados Unidos no puede ser el único motor del mundo”.

    En realidad muchos de los líderes ni siquiera debían haber sonreído en Londres más que por cortesía. La tarea de cada uno es hoy reordenar su economía para depender menos de las ventas a Estados Unidos y por lo tanto crear una demanda interna.

    Así, la capacidad de consumo del mundo entero se ha reducido masivamente. De ahí que Alemania, segundo exportador mundial, haya visto caer su producción industrial 26% en febrero y que Japón haya registrado en enero su mayor déficit comercial en tres décadas. Y por lo mismo, 17 de los 20 países ahí reunidos han adoptado 47 medidas proteccionistas según la Organización Mundial de Comercio, aun cuando en la reunión dijeron estar en favor del libre comercio y en contra del proteccionismo.

    Para México y para las empresas mexicanas que por décadas basaron su crecimiento en el mercado estadounidense esto es el mayor problema en 30 años. De ahí que muchas no podrán pagar las enormes deudas que contrataron, trátese de productores de cemento, vivienda, bienes raíces o comercio de menudeo.

    La recuperación mundial está muy lejana. Y aun si la hubiera, el nuevo ciclo mundial será con menores volúmenes de venta, menor capacidad de compra de los mercados y menor crédito de la banca. El mayor desempleo y las expectativas empresariales negativas se traducirán en menores inversiones. Y como no se había presentado en décadas, el gran riesgo está en la situación social.

    De ahí que los fundamentos económicos no permitan un peso fuerte como resultado natural de las fuerzas del mercado. Por el contrario, el peso tendrá que debilitarse y más aún cuando los inversionistas mundiales valoren en toda su dimensión el deterioro de la seguridad.

    Por eso utilizar una gigantesca deuda pública con el Fondo Monetario Internacional de 47 mil millones de dólares y otra con el Banco de la Reserva Federal por 30 mil millones más para sostener el peso será un gran error. López Portillo endeudó al país en 20 mil millones de dólares en 1982 sin poder evitar una masiva devaluación antes de dejar la Presidencia.

    Salinas, por su parte, nos endeudó con 30 mil millones de Tesobonos, también para proteger al peso, pero sólo por unos meses, pues al final se desplomó, como ha ocurrido siempre que se ha sobrevaluado. Hoy con más razón, pues el mundo ha perdido una parte significativa del consumo que tomará muchos años recuperar.

    El problema de México aun en relación con el Grupo de los 20 es mucho mayor. No sólo tiene que redescubrir una fuente de demanda interna que ha desatendido por décadas, sino que no podrá hacerlo mientras se preocupa por estabilizar el tipo de cambio y menos con deuda externa.

    El gobierno puede ayudar con dólares (como hoy lo está haciendo con Cemex en más de mil millones de dólares) a empresas con deuda alta. Pero sin antes poner reglas transparentes y garantizando el interés de los contribuyentes, es una fórmula para otro Fobaproa y para malgastar dólares que más tarde harán falta. La señal que da es que la deuda en dólares de las empresas es deuda del gobierno. Así no va a poder sostener el peso.

    [email protected]

    Analista económico



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