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Ana María Salazar

¿Cuál liderazgo?

Especialista en temas relacionados con derecho internacional, seguridad nacional, cooperación antinarcóticos, reformas judiciales y conciliac ...

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    13 de febrero de 2009

    Me asusta ver la falta de liderazgo por parte del gobierno y de los líderes sociales y empresariales ante la crisis de tres pistas de la que apenas empezaremos a sentir el impacto.

    En la primera pista tenemos la problemática de seguridad, en la que el crimen organizado está desestabilizando a nuestras instituciones y amedrenta a la población.

    La segunda pista es la crisis financiera, que a nivel mundial está destrozando el patrimonio de millones de personas y está amenazando con índices de desempleo desconocidos en México.

    Pero como si esto no fuera suficiente, en nuestro país, a diferencia de lo que ocurre en otras naciones, tenemos que preocuparnos, además, por la tercera pista que este circo llamado “La realidad de la política mexicana” nos habrá de presentar en los próximos meses, es decir, este nuevo set de problemas y sobresaltos por los procesos electorales de este año, que ya se vislumbran a difíciles y violentos.

    Y para los que me acusan de ser catastrofista, pesimista y desmoralizante, los invito a que no lean la prensa en la mañana o a abrir un espacio en Facebook para “Mexicanos irremediablemente optimistas”, en el que podrán los miembros hablar sobre las bondades de la aromaterapia o debatir la existencia de los unicornios en el Popocatépetl.

    Por más que me argumenten con cifras y estadísticas que la situación no está tan catastrófica como la describió Carlos Slim, y que el gobierno está poniendo sobre la mesa estrategias específicas para aminorar el impacto para que el país salga adelante el año que entra, hay un problema fundamental en México que me lleva a anticipar que esta crisis continuará hasta el 2010 y tal vez hasta el 2012. Los líderes políticos y líderes sociales que debería de llevar la batuta en este proceso de recuperación no sólo han sido terriblemente negligentes sino también adicionalmente se rehúsan a asumir su responsabilidad compartida para liderar la mitigación de la crisis y la eventual rápida recuperación del país.

    Llevo varios años redactando un manual de liderazgo político que tentativamente se va a titular “Manual de liderazgo. Cómo no ser un líder jurásico”, y lo que me sorprende y me preocupa es que a pesar de la transición democrática en el país, el liderazgo que se continúa ejerciendo en México sigue siendo lo mismo, a pesar de los cambios de colores partidistas en los diferentes niveles de gobierno.

    Y es que en países democráticos que han tenido que enfrentar crisis que amenazan el Estado o la calidad de vida de sus ciudadanos, el gobierno y la sociedad civil han desarrollado alianzas y son los líderes políticos y sociales que facilitan estos acuerdos o consensos.

    En México, esto simple y llanamente no está sucediendo.

    De hecho, yo diría que está sucediendo todo lo contrario. Se están profundizando más las diferencias entre el gobierno, los partidos políticos y el resto de los actores sociales que deberían jugar un papel fundamental en el proceso de recuperación.

    Seamos claros: si el gobierno federal y los gobernadores no crean una alianza responsable con los diferentes actores de la sociedad civil, incluyendo los empresarios y sindicatos, les juro que el país va a estar en crisis hasta después de las elecciones de 2012 (asumiendo que no habrá otra crisis electoral como la de 2006.)

    Para ver cuáles son las características de un líder en una situación de crisis ir a www.anamariasalazar.com.

    [email protected]

    Analista política



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