aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Ana María Salazar

Días antes y después de las elecciones

Especialista en temas relacionados con derecho internacional, seguridad nacional, cooperación antinarcóticos, reformas judiciales y conciliac ...

Más de Ana María Salazar



ARTÍCULOS ANTERIORES


    Ver más artículos

    24 de octubre de 2008

    Estamos a menos de dos semanas de las elecciones en EU y aunque los vientos políticos parecerían favorecer de forma contundente al candidato presidencial demócrata, sigue habiendo importantes discrepancias entre las encuestas. Por ejemplo, encuestas publicadas por The Washington Post y la cadena de tv ABC dan 11 puntos a favor de Obama, pero otra encuesta publicada también esta semana por The Associated Press señala que ambos candidatos van empatados, dándole a Obama 44% de la intención del voto contra 43% para John McCain.

    Hay otros factores que favorecen al senador Obama, incluyendo el número récord de personas que se registraron para votar los demócratas y la cantidad de dinero con que cuenta para las últimas semanas de campaña, ya que sólo en septiembre recaudó 150 millones de dólares. La declaración pública de apoyar a Barack Obama por parte del ex secretario de Estado y republicano Colin Powell aparentemente se ha traducido no sólo en más apoyo de electores independientes, sino también en más fondos recabados.

    Pero probablemente lo que más ayuda a Obama en estos momentos es el absoluto rechazo del electorado estadounidense al actual presidente de EU, George W. Bush. De hecho, cada vez que Bush hace una declaración para los medios sobre la situación de la crisis económica, podríamos decir que es un comercial a favor de Barack Obama.

    Ciertamente el hombre más solo del planeta tiene que ser Bush. En toda campaña presidencial en EU, uno de los “activos” o el recurso más importante que tiene cualquier candidato es la capacidad de convocatoria y de recaudación de fondos que tiene el presidente en turno. En el caso de McCain, dudo que cualquier persona de la campaña esté tomando llamadas de la Casa Blanca en este momento. La “peste” del rechazo ronda la Casa Blanca y McCain y todos los otros candidatos republicanos que buscan su reelección no saben cómo contener y mantener en cuarentena lo que podría ser una epidemia electoral que favorecerá a Obama y a los demócratas para la Cámara Baja y el Senado. En este momento no encuentran los republicanos cómo esconder a su presidente y desafortunadamente no pueden mandarlo a vacacionar en Texas.

    ¿Qué pasará el 4 de noviembre? Todo puede suceder. A pesar de que la mayoría de los factores favorecen a Obama, hay una consideración que pone muy nerviosos a operadores políticos y analistas, y que podría traducirse en la pérdida de quien se considera uno de los candidatos más carismáticos que ha tenido la política estadounidense en décadas: el factor racial. Como se apuntó al principio de este artículo, aunque la mayoría de las encuestas favorecen a Obama por un margen confortable, siguen surgiendo otras que dicen justo lo contrario. También hay que señalar cómo las encuestas se han equivocado a través de este largo proceso electoral. El gran misterio del día de las elecciones es cómo afectará el hecho de que Obama sería el primer presidente afroestadounidense a la hora de ejercer el voto. Esto sólo lo sabremos el 4 de noviembre.

    Más allá de que sea Obama o McCain el siguiente presidente de EU, muchos de ustedes se preguntarán en qué momento empezará el nuevo mandatario de la Unión Americana a voltear hacia el sur y a entablar un diálogo con México y el resto de Latinoamérica. Yo diría que ese proceso se tardará, y mucho. ¿Por qué? Porque EU está viviendo una crisis de la magnitud de lo que fueron los atentados terroristas del 11/9 de 2001.

    Estoy hablando de la crisis económica que está azorando EU, México y el mundo. Al igual que lo sucedido después del 11/9, cuando el enfoque total del gobierno de EU fue cómo sacar su país de la barranca y cómo mejor protegerse de futuras amenazas. Lo que sucederá en el momento en que se defina quién es el nuevo inquilino de la Casa Blanca será lo mismo. No habrá ni espacio ni interés en cualquier otra cosa que no sea la crisis económica o algún gran reto de seguridad nacional, como vaticinó Joe Biden que sucedería al iniciar la administración demócrata.

    Por lo menos ahora cualquier política de good neighbor tendrá que esperar posiblemente uno o dos años.

    PD. Estaremos siguiendo de cerca las elecciones en mi blog, www.anamariasalazar.com, con análisis y chats. Acompáñeme.

    [email protected]

    Analista política



    ARTÍCULO ANTERIOR
    Editorial EL UNIVERSAL Un Hoy No Circula más justo


    PUBLICIDAD.