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Ana María Salazar

Tormenta perfecta en el horizonte

Especialista en temas relacionados con derecho internacional, seguridad nacional, cooperación antinarcóticos, reformas judiciales y conciliac ...

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    10 de octubre de 2008

    Los nubarrones se acumulan en el horizonte, el silbar del viento ensordece, los rayos ya encienden un cielo oscuro, acompañado por los truenos que empiezan a sentirse mucho más cerca. ¿Estará México enfrentando la tormenta perfecta?

    Hoy en día nadie puede dudar que en México nos encontramos dentro de una crisis financiera de dimensiones mundiales, la cual difícilmente podríamos decir que no nos afectará; la cuestión es cuánto nos dolerá y en dónde.

    Hemos presenciado la quiebra de empresas financieras que se consideraban vacas sagradas en el mundo financiero, una afectación en cadena de todo el sistema financiero mundial, acciones inéditas para enfrentar la crisis como destinar recursos públicos para sanear empresas privadas, acuerdos de los bancos centrales de todo el mundo para llevar tranquilidad a los mercados y que el dólar llegue en nuestro país a precios que hace semanas nos hubieran parecido imposibles.

    Debido a la debacle económica parecería que rápidamente se nos olvidó que México también está enfrentando otra crisis en este momento: la creciente e incontrolable violencia e inseguridad. Cómo olvidar que en México ya han muerto alrededor de 3 mil personas en lo que va del año por violencia relacionada al crimen organizado, y que en un día podemos encontrar 12 cuerpos decapitados en el sur, otros 24 en un estado en el centro y otros 16 muertos en un periodo de 24 horas en la ciudad norteña de Tijuana.

    ¿Pero se pueden imaginar qué podría pasar si le agregamos a este panorama de violencia más desempleo, menos remesas, más inflación, menos acceso a efectivo y más desesperación?

    Ante lo que se ve venir, el Presidente y sus asesores simple y llanamente no pueden cometer ningún error. El impacto en el país sería devastador. Por ejemplo, no puede el Presidente permitir la falta de cooperación y coordinación en su gabinete de seguridad y económico. Intereses políticos por parte de sus asesores tendrán que posponerse. El Presidente tendrá que dramáticamente incrementar su capacidad de convocatoria y buscar acercamientos con más actores políticos y sociales.

    Los expertos en una nueva rama de la administración que se denomina administración de crisis detallan una serie de etapas que se deben cuidar en la atención de cualquier situación crítica:

    Buscar entender la situación que se presenta lo mejor posible, pero también lo más rápido que se pueda; entre más se tarde en responder, mayor la incertidumbre y el daño que se tendrá que enfrentar. Tomar decisiones para enfrentar el problema e implementarlas rápidamente. Comunicar efectivamente, evitando voces discordantes y buscando apoyos de otros actores. Precisar los motivos de la crisis y cómo se les hará frente. Comunicar constantemente lo que está pasando y el avance en su atención o cuándo la crisis ha terminado.

    México enfrenta una crisis financiera y también una crisis de seguridad. Esto equivale a una tormenta perfecta. Podríamos equiparar la situación actual como un huracán nivel cinco, cuyo poder de devastación es casi inimaginable.

    [email protected]

    Analista política



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