aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Esteban Moctezuma Barragán

El poder sin sentido

Presidente Ejecutivo de Fundación Azteca. Presidente del Compromiso Social por la Calidad y Equidad Educativa. Secretario de Gobernación dura ...

Más de Esteban Moctezuma Barragán



ARTÍCULOS ANTERIORES


    Ver más artículos

    04 de abril de 2008

    El gran problema de nuestra nueva democracia es que la lucha por el poder no obedece a una disputa entre grupos de mexicanos con proyectos diferentes. No. Actualmente muchos actores políticos luchan por el poder para regodearse de sus beneficios y de los signos externos que lo rodean, pero no para impulsar una visión de país.

    El caso de la reforma energética es un claro ejemplo de ello. Los partidos políticos y el gobierno federal están discutiendo sobre ideas que nadie ha definido en una iniciativa de ley. Antes de que exista la propuesta, ya hay una crítica sin siquiera atender lo que se está promoviendo. Antes de que exista la propuesta, ya se está defendiendo, sin molestarse en poner en la mesa la iniciativa.

    ¡No se vale! La irresponsabilidad es el signo de nuestra discusión sobre políticas públicas. No es serio defender una propuesta inexistente. No es serio atacar una idea no expresada. Pero el problema no está acotado a temas como el energético. Es algo mucho más profundo y que lo envuelve todo. Estamos en una etapa política de negación del contrario, por sistema.

    Así no se va a llegar ni a reforma energética ni a nada. Todo está enfocado a destruir al contrario, y con éste, a sus ideas y propuestas (si es que las tiene).

    ¿Hay salida ante ello?

    Para empezar, se les debe exigir a los partidos políticos y al gobierno posiciones concretas sobre el diagnóstico.

    Un primer avance es consensuar un diagnóstico común. No es necesario que éste sea por unanimidad, basta la mayoría. Pero, eso sí, después de escuchar a todos.

    Además de contar con un diagnóstico común, se deben acordar con claridad los objetivos. Y, solamente después de contar con ellos, empezar con el análisis de los diferentes medios para llegar a esos objetivos.

    El meollo del problema que tiene atrapado a nuestro país en la inmovilidad es que la discusión surge, en primer lugar, de presunciones, ni siquiera certezas, sobre los medios. ¡No se analizan objetivos!

    Recuerdo la forma en que México, Estados Unidos y Canadá negociaron el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. La negociación tuvo un claro espíritu de buscar en qué sí estaban los tres países de acuerdo, y cuando se encontraban con un desacuerdo, lejos de empantanar la discusión en éste, “encorchetaban” el punto y seguían hablando sobre otros temas en los que sí estaban de acuerdo. Una vez que concluyeron el ejercicio de ver todo en lo que estaban de acuerdo, entonces regresaron a revisar, tema por tema, aquellos que quedaron “encorchetados”.

    Esto es lo que no se está haciendo en México. En vez de avanzar en los temas en que estamos de acuerdo, nos encanta, nos fascina, nos llama, empantanarnos en discusiones obvias, superfluas y estériles.

    Lo obvio se ignora. Y lo obvio es preguntarnos ¿a dónde vamos? ¿A dónde queremos llegar? Porque si no sabemos a dónde vamos, como le dijeron a Alicia en el país de las maravillas, cualquier camino es bueno. Pero si sabemos a dónde vamos, sólo habrá un camino. Y ese camino sólo se puede andar con un México unido.

    [email protected]

    Presidente ejecutivo de Fundación Azteca



    ARTÍCULO ANTERIOR
    Editorial EL UNIVERSAL Un Hoy No Circula más justo


    PUBLICIDAD.