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Ana María Salazar

Obviedades

Especialista en temas relacionados con derecho internacional, seguridad nacional, cooperación antinarcóticos, reformas judiciales y conciliac ...

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    21 de marzo de 2008

    Los analistas políticos del país a veces intentamos desenredar situaciones y eventos para que, a través del análisis, podamos descifrar un probable desenlace. Pero, en otras ocasiones, como ha ocurrido en las últimas semanas, hay situaciones que son tan claras, que están a la vista de todos, que los probables desenlaces se convierten en obviedades. A continuación les presento algunas:

    Obviedad 1: El secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, no podrá ser el negociador de la reforma energética ni con el Congreso ni con la clase política. Simple y llanamente, el hecho de que se haya abierto una comisión legislativa para investigar posible tráfico de influencias en la firma de contratos que favorecieron a la empresa familiar mientras que él era funcionario público en el sector energético, independientemente de que fuera ilegal, no ético, o simplemente se vea feo, evidentemente lo imposibilita para ser interlocutor de cualquier discusión que tenga que ver con el sector energético.

    Y no sólo está imposibilitado en este momento, sino que este problema, desafortunadamente para el presidente Calderón, será un lastre permanente. Por ejemplo, tampoco podrá participar en las delicadas negociaciones del contrato colectivo de trabajo con el sindicato petrolero. Aquí la pregunta obvia es: ¿quién será el interlocutor político por parte del gobierno?

    Obviedad 2: La izquierda mexicana no asumirá la Presidencia en 2012. Aunque esta obviedad es un pronóstico muy a futuro, tiene sentido después de observar el proceso y la falta de resultados de la contienda interna del PRD para elegir a su presidente, en que la intención manifiesta era unificar el partido, no destruirlo. Si no pueden llevar acabo elecciones internas sin recurrir a violencia, destrucción de urnas, urnas preñadas, urnas zapato, sistemas caídos y encuestas de salida tendenciosas, imagínese lo que pasará cuando empiece la contienda interna para elegir al candidato presidencial. Sera una guerra civil total. Y máxime cuando los candidatos predecibles a esas alturas fueran el propio Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard.

    Ahí les van otras. Ante el desgajamiento del PRD y la debilidad del secretario de Gobernación, el PRI debería ser el gran ganador en 2009. Pero esto no lo podemos considerar una obviedad ya que no se puede desestimar la capacidad del propio PRI de seleccionar malos candidatos y hacer pésimas decisiones como ocurrió en 2006.

    El PAN para 2009 debería en principio asumir que ganarían más escaños, pero de nuevo el duro golpe embestido por AMLO a Juan Camilo Mouriño podría también impactar su capacidad de convocatoria política y de ser un interlocutor político con credibilidad. Un ejemplo de los problemas que ahora enfrenta el PAN es que su presidente, Germán Martínez, y los gobernadores panistas en lugar de estarse dedicando a atender problemas prioritarios para el PAN están teniendo que desgastarse políticamente por la defensa de Mouriño. Y lo peor de esto para el PAN y el Presidente es que esto fue sólo el primer escarceo de lo que será una larga y sangrienta batalla en defensa del secretario de Gobernación.

    Obviedad 3: Hugo Sánchez se tiene que ir. ¿A dónde? No importa. Lo importante es correr a Hugo Sánchez. En este país nadie renuncia por dignidad. Pregúntenle al góber precioso de Puebla o al gobernador de Oaxaca. Es obvio que éstos han de estar cuestionando la decisión del ex gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, de haber renunciado por un lío de faldas con una prostituta.

    Así que es obvio que si Hugo Sánchez no pudo llevar a la Sub 23 a las Olimpiadas, quién en su sano juicio piensa que puede llevar a la Selección Nacional de futbol a ganar el campeonato mundial (como él había prometido), cuando debe ponerse en duda fundada su capacidad de poder calificar a la Selección mayor para el Mundial de Sudáfrica. No sólo dejó a todos los aficionados mexicanos frustrados y enojados, sino a las televisoras, que se sentían con un negocio hecho de llevar a la nueva generación de futbolistas mexicanos ganadora del mundial Sub-17 a los Juegos Olímpicos de Beijing.

    Lo curioso es que Hugo siempre manifestó que habría que ver hacia Brasil y Argentina y no a EU, Canadá, Guatemala y Haití, países que finalmente fueron su Waterloo. Por algo dice la Biblia que la soberbia es un pecado mortal. Bye-bye, Hugo.

    [email protected]

    Analista política



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