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Eugenio Anguiano

Elecciones 2006

Estudió Economía en la UNAM y en universidades de Gran Bretaña.

Fue embajador de México en América Latina, Europa y Asia donde repr ...

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    05 de julio de 2006

    Al momento de escribir este artículo los resultados preliminares del Instituto Federal Electoral señalaban a Felipe Calderón Hinojosa, candidato del PAN, como el puntero de la reñida contienda electoral del pasado domingo, por el escaso margen de 1.04% sobre Andrés Manuel López Obrador, el abanderado de la alianza Por el Bien de Todos. Sólo faltaban de procesar 2 mil 17 casillas, de manera que podría hablarse de un desenlace irreversible.

    Como los periódicos nacionales informaban la mañana del lunes, se "pelea voto por voto" (EL UNIVERSAL, encabezado de primera plana) y por eso habrá que esperar hasta el miércoles 5 -día en que aparecerá publicada esta opinión- a que la máxima autoridad electoral inicie el cómputo de los 300 distritos en que se dividió el país para los comicios del 2 de julio.

    La diferencia de unos 400 mil sufragios en una votación de más de 38 millones de votos emitidos impidió que a través de una muestra, por muy completa que esta fuera, se haya podido conocer de manera adelantada el resultado del ejercicio democrático dominical. El consejero presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, tuvo que anunciar al país, a las 11 de la noche del domingo mismo -hora fijada de antemano para ese fin-, que, dadas las estrechas diferencias entre los dos punteros en los comicios, era imposible ofrecer conclusiones confiables por medio del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), y que habría de esperar hasta el conteo de distritos para conocer en definitiva el desenlace de una elección que ya muchos califican de histórica, por lo reñido de la misma. Dicho funcionario exhortó a "los partidos políticos, a los candidatos. a los poderes federales y estatales", en fin, al país entero a que actuásemos con responsabilidad, evitando cualquier tipo de manifestaciones de victoria, las que -añadió- deberán "esperar a los plazos que marca la ley".

    No bien había concluido el mensaje de la autoridad electoral cuando los dos principales candidatos hacían caso omiso del exhorto. AMLO señaló 57 minutos más tarde su decisión de ser "respetuoso con las instituciones", y a renglón seguido no tuvo el menor empacho en proclamarse triunfador de acuerdo con sus propios datos. Nueve minutos más tarde que el primero, Calderón hizo lo mismo, aunque con algunas diferencias en cuanto a forma: el panista trató de hacer gala de sus recursos técnicos, refiriéndose a los nombres de varios encuestadores e incluso de datos del propio PREP para fundamentar su autoproclamada victoria sobre su rival.

    Ambas actitudes me parecieron poco merecedoras del proceso vivido, el que se caracterizó por la participación amplia de la sociedad -cerca de 60% de los votantes-, por la transparencia del procedimiento y, en general, por un alto grado de responsabilidad y seriedad de los medios de información. Desde un punto de vista legal, nada impide a los candidatos expresar sus esperanzas o convicciones propias en cuanto a resultados, pero francamente se vieron, por igual, como políticos mañosos y demagogos, sin realmente tener necesidad de ello, puesto que sus declaraciones y afirmaciones se referían a hechos ocurridos, y ya no era posible modificar las preferencias de los electores. Por otra parte, el conteo sigue su marcha y aunque el PREP no cubre el 100% de las urnas, ni puede ser sustituto legal de la contabilidad que se hará distrito por distrito para determinar formalmente quién ganó, es claro que a la luz del conteo del PREP ya se podía prever desde el martes en la mañana quién será el próximo presidente de México.

    Por lo pronto, puede afirmarse que el PRD y sus aliados repitieron su predominio en el Distrito Federal, donde aparentemente ganaron con amplitud la Jefatura del Gobierno y la mayoría de delegaciones y bancas en la Asamblea local. La derrota del PRI parece también clara, y su empecinado candidato, quien supo controlar el aparato interno de su partido, evitando así el surgimiento de cualquier opción, además de que no le dio a su organización ningún sentido de programa, ideología o propuesta a la nación, nada podrá alegar. Queda por ver quiénes serán los que recojan los pedazos de esa máquina partidista y cómo la reorganizarán.

    Me atrevo a adelantar, finalmente, que el PAN es el ganancioso de la contienda, porque tendrá mayoría simple en las dos cámaras del Congreso de la Unión y posiblemente su representante salga victorioso, aunque sea con muy escaso margen. En lo personal, lamentaré si se confirma este vaticinio, porque el país sería gobernado seis años más por quienes se oponen a los cambios de fondo que un país dividido entre ricos y pobres requiere con urgencia. Tenemos que aceptar los resultados de un proceso lo suficientemente claro como para descartar cualquier hipótesis de fraude, no obstante errores que pueda haber y sin menoscabo del derecho que tienen los perdedores de poder recurrir a recursos legales de revisión.

    Profesor investigador de El Colegio de México



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