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Ana María Salazar

Los clones

Especialista en temas relacionados con derecho internacional, seguridad nacional, cooperación antinarcóticos, reformas judiciales y conciliac ...

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    09 de junio de 2006

    ¡Qué buena siesta me eché durante el segundo debate presidencial! Gracias a los candidatos recuperé un poco del sueño perdido y tuve la oportunidad de soñar con un México democrático, moderno, desarrollado, y justo. Uno que no sólo volviese a ser la novena economía del mundo, sino además uno en el que ese lugar se reflejara en la vida de su gente...

    Entre mis ronquidos me despertaba para ver en las pantallas a personas que se hacían pasar por los candidatos a la Presidencia. Las personas que participaban en el debate no podían ser los candidatos. Eran clones aburridos de Felipe, de los dos Robertos, de Andrés Manuel, y Patricia. El clon Felipe era rijoso, el clon Andrés Manuel era un estadista y el clon Madrazo era un hombre débil. Y de la boca de estos clones salía un bla bla bla en el que decían algo, pero no significaba mucho. ¿Ganador de la batalla? Nadie. ¿Perdedor? Los electores que al ver el debate, en lugar de facilitar su decisión del 2 de julio, seguro pensaron: ¿quiénes son esas cinco criaturas que se dirigieron a nosotros durante el debate? Claramente fue un ataque de los clones. ¡Help! ¿Dónde está Luke Skywalker para salvarnos?

    Con estas metáforas de películas de ciencia-ficción, quiero subrayar que los candidatos más que comportarse como los cinco fantásticos, fueron los cinco losers por haber despreciado los cinco por igual, la oportunidad de oro para hacer cambiar la opinión del electorado. Ahora los candidatos tendrán que competir con el Mundial de futbol y rápido se darán cuenta de que a muy pocos les importan sus programas o políticas públicas, a menos que los expliquen con metáforas futboleras y mujeres semidesnudas en uniforme del equipo nacional.

    Cualquier posibilidad de transmitir seriamente sus propuestas de campaña se terminó, con una excepción: al culminar la guerra de los clones, empezó la guerra sucia. De ahora en adelante, entre partidos del Mundial y comentaristas deportivos, para atraer nuestra atención y recordarnos que estamos en la última etapa de la campaña, nuestros candidatos nos ofrecerán una oleada de spots políticos (pagados con nuestros impuestos) con acusaciones diversas: "El candidato X tiene familiares corruptos", "el candidato Z tiene amigos más corruptos", o "yo soy el más macho de los machos", "X es mentiroso", "Z es más mentiroso" y tendremos que soportar imágenes como las del spot más reciente en donde criminales supuesta-mente se están orinando en los pantalones del miedo... Seremos víctimas de la guerra del lodo en donde los televidentes seremos salpicados por imágenes de muy mal gusto hasta una semana antes de las elecciones del 2 de julio. Les parecerá que me estoy quejando, pero no. De hecho, celebro la guerra sucia porque es una señal real (aunque desafortunada) de que hoy, a diferen-cia de las elecciones previas al 2000, no sabemos a ciencia cierta cuál de los candidatos sería electo el nuevo presidente de México. Prefiero soportar esta avalancha de spots políticos chafas, y en mu-chos casos repugnantes, si es que es un recorda-torio de que en México tenemos elecciones democráticamente competidas.Pero volvamos a los candidatos clones. Creo que éste sería el momento en que empecemos a reflexionar por última vez por quién vamos a votar. Reconozco que tal vez es difícil de comprender y asimilar la diversidad y la cantidad de propuestas presentadas por los candidatos. Por lo tanto, tal vez estudiando las propuestas no es la forma más adecuada para decidir por quién votar. Entonces, tal vez tenga-mos que considerar que nuestra decisión estará basada más en nuestra percepción de algunas de las virtudes del candidato. Virtudes que identi-ficamos de la misma forma en que decidimos o permitimos abrirle la puerta de nuestra casa a un desconocido y hacernos algunas preguntas sencillas pero fundamentales. Por ejemplo: ¿cuál de los candidatos nos asegura que nuestra situación personal no empeorará en seis años? ¿Cuál de ellos tomará decisiones considerando el bien del país, y no el bien personal o partidario? O uno más sencillo: ¿cuál de los candidatos preferirías que fuera tu vecino de apartamento por seis años? Las respuestas no las obtendrás de los [email protected] políticaspot más reciente en donde criminales supuestamente se están orinando en los pantalones del miedo... Seremos víctimas de la guerra del lodo en donde los televidentes seremos salpicados por imágenes de muy mal gusto hasta una semana antes de las elecciones del 2 de julio.

    Les parecerá que me estoy quejando, pero no. De hecho, celebro la guerra sucia porque es una señal real (aunque desafortunada) de que hoy, a diferencia de las elecciones previas al 2000, no sabemos a ciencia cierta cuál de los candidatos sería electo el nuevo presidente de México. Prefiero soportar esta avalancha de spots políticos chafas, y en muchos casos repugnantes, si es que es un recordatorio de que en México tenemos elecciones democráticamente competidas.

    Pero volvamos a los candidatos clones. Creo que éste sería el momento en que empecemos a reflexionar por última vez por quién vamos a votar. Reconozco que tal vez es difícil de comprender y asimilar la diversidad y la cantidad de propuestas presentadas por los candidatos. Por lo tanto, tal vez estudiando las propuestas no es la forma más adecuada para decidir por quién votar. Entonces, tal vez tengamos que considerar que nuestra decisión estará basada más en nuestra percepción de algunas de las virtudes del candidato. Virtudes que identificamos de la misma forma en que decidimos o permitimos abrirle la puerta de nuestra casa a un desconocido y hacernos algunas preguntas sencillas pero fundamentales.

    Por ejemplo: ¿cuál de los candidatos nos asegura que nuestra situación personal no empeorará en seis años? ¿Cuál de ellos tomará decisiones considerando el bien del país, y no el bien personal o partidario? O uno más sencillo: ¿cuál de los candidatos preferirías que fuera tu vecino de apartamento por seis años? Las respuestas no las obtendrás de los spots.

    [email protected]

    Analista política



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