Neruda, el militante

Carlos Monsiváis es ante todo un hombre observador. Escritor que toma el fenómeno social, cultural, popular o literario, y que, con rápido b ...
Más de Carlos Monsiváis18 de julio de 2004
Las traducciones y las versiones de esta poesía se desatan y Tercera residencia atrae sobre Neruda la ira de la derecha internacional, y el entusiasmo de la izquierda y de los convencidos del valor central de la poesía. En el ámbito de lengua hispana, Neruda encabeza el Parnaso socialista de la cultura de América Latina, la nueva tradición que inauguran Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, César Vallejo, Nicolás Guillén, Silvestre Revueltas y Tina Modotti, entre otros. Los jóvenes de Santiago, ciudad de Guatemala, Buenos Aires, Lima, Caracas, Bogotá, Quito y ciudad de México memorizan sus versos y la actitud que divulgan, y declaman en las madrugadas: Guárdame un trozo de violenta espuma guárdame un rifle, guárdame un arado, y que lo pongan en mi sepultura con una espiga roja de tu estado, para que sepan, si hay alguna duda, que he muerto amándote y que me has amado y si no he combatido en tu cintura dejo en tu honor esta granada oscura, este canto de amor a Stalingrado. De `Tercera residencia` La militancia comunista y antifascista lleva a Neruda a la idolatría: que en el principio de los nuevos tiempos sólo advierte una figura: José Stalin, el "padre de los pueblos". A él lo exalta en Las uvas y el viento; "Entonces en la historia/ vivo Lenin,/ cambió la tierra,/ luego Stalin/ cambió el hombre". Y el tono se agudiza: Stalin Construía. Nacieron De sus manos Cereales, Tractores, Enseñanzas, Caminos, Y él allí, Sencillamente como tú y como yo, Si tú y yo consiguiéramos Ser sencillos como él. Neruda asume con orgullo sus "deberes de poeta de utilidad pública, es decir, de puro poeta". En él la militancia comunista no es un hecho externo; se integra, ni en primer plano ni muy secundariamente, a su poesía, su actitud vital, su sistema de imágenes. En su obra, y de modo literal, el comunismo es el punto de vista que le otorga "sentido histórico" a la desbordante concatenación de metáforas, al idioma que prodiga ritmos, sonoridades, usos de la imagen como red infinita de asociaciones de la memoria verbal y visual. Stalin y el socialismo son la dimensión "teológica" de su obra, y a eso contribuye la difusión de la figura de Neruda por el aparato comunista internacional. Un gran poeta que, además, es irreductiblemente stalinista, es una causa política en sí mismo. Año 1956. El discurso de Jruschov en el 20 Congreso del Partido Comunista de la URSS inicia el "deshielo", el mismo año, en que el ejército soviético invade Hungría. Se desatan revelaciones sobre la monstruosidad del stalinismo, su conversión de la utopía en pesadilla carcelaria, y Neruda registra con desencanto profundísimo el fin del sueño. Pelea con los burócratas culturales de Cuba e inicia la rectificación, muy crítica. Al releer el significado de Stalin ni abjura ni declara abolido el pasado; vuelve a la salud mental, a la pureza de metáforas enturbiadas por el engaño, en el que el dictador fue la ideología concebible: Un millón de horribles retratos De Stalin cubrieron la nieve Con sus bigotes de jaguar. El que despierta de la locura retorna al tiempo primigenio ocultado por el Dador de la Muerte y el Temor: Cuando supimos y sangramos Descubriendo tristeza y muerte Bajo la nieve en la pradera Descansamos de su retrato Y respiramos sin sus ojos Que amamantaron tanto miedo. (De Fin de mundo 1969) Al recordar a Neruda se celebra también el esplendor del idioma español. Escritor
LA celebración, magnífica, del centenario del nacimiento de Pablo Neruda, es la oportunidad de revisar algunas de las innumerables facetas de su obra y su actitud. A Neruda el renombre internacional le viene de Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1923-1924). Este libro portentoso rompe y aprovecha extraordinariamente el impulso del modernismo hispanoamericano, en especial de Rubén Darío, Martí, Díaz Mirón, Lugones. Neruda avasalla a los lectores y casi por sí solo recupera una parte significativa de los "prófugos" de la lectura de poesía, ante el abandono de la rima. El avance del nazi-fascismo y la Guerra Civil española lo radicalizan, y en otro libro capital del idioma, Tercera residencia (1934-1945), en la parte IV, España en el corazón. Himno a la gloria del pueblo en guerra (1936-1937), declara su militancia desde el inicio deslumbrante: Para empezar, para sobre la rosa pura y partida, para sobre el origen de cielo y aire y tierra, la voluntad de un canto con explosiones, el deseo de un canto inmenso, de un metal que recoja guerra y desnuda sangre...


