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Jorge Eugenio Ortiz Gallegos

Herencia del Yo Pecador



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    26 de enero de 2000

    Herencia del Yo Pecador

    Jorge Eugenio Ortiz Gallegos


    LA frase del ex presidente de México José López Portillo ?la corrupción somos todos? emparenta con aquel enfrentamiento de Jesucristo con la turba que apedreaba a la mujer adúltera: ?El que esté limpio de culpa que lance la primera piedra?. En la Organización Internacional contra la Corrupción, México califica cerca del septuagésimo lugar (70) entre los más corruptos. Pero tratando de precisar los terrenos del cieno difícilmente se encontrará al que acepte públicamente sus pecados. El ?Yo Pecador? es una oración religiosa que promueve a no dudarlo la sinceridad del arrepentimiento, pero guardado en el seno de la conciencia. Más de algún politólogo o economista señalan que si el gobierno no fuera corrupto, México, de 1970 a la fecha, habría crecido a un ritmo superior al 8% anual del PIB y el desempleo y la pobreza serían mucho menores. Gonzalo N. Santos, cacique asesino, general de división, vengativo y perverso fue senador en tiempos del presidente Lázaro Cárdenas y narra en sus Memorias que promovió la destitución de Soto Reyes, oficial mayor del Senado. Pero que luego propuso al depuesto ?partir la polla?, repartirse entre los dos el presupuesto del Senado. Y la anécdota termina: Soto Reyes aceptó la propuesta ?me dijo que estaba casi terminando su casa y que si no le dejaba amplitud económica en el Senado, no la iba a terminar y eso se iba a reflejar en su prestigio político? (v. cita ?Por debajo de la curul?, Alejandro Olmos, p. 5, Bucareli 8 ) .

    El prestigio de la honradez en los puestos públicos es ante todo compromiso personal: no debe darse interés alguno que anteceda o sustituya la obligación profesional de ?servidor de la nación? que dijera don José María Morelos. El ya más que trapeado neopanista presidente de la Cámara de Diputados Francisco José Paoli, que desapareció de su puesto para no votar con su partido en contra de los fondos que se dan al IPAB tomados de las arcas públicas en este año 2000, medio como que se quejó diciendo: ?Siempre hay manera de imputarle a uno malas intenciones? (v. p. 18, Proceso, enero 23-2000). Su ex partido el PAN, le defendió a carta cabal: ?Este Comité deja a salvo la incuestionable honorabilidad de los referidos legisladores...?.

    El CEN que emitió el boletín ?censuró? el acto de Paoli, pero prefirió no dar los nombres de los otros que también dejaron de votar. ?Los otros legisladores son Juan Miguel Alcántara Soria y Juan Marcos Gutiérrez ?que se fueron juntos a esquiar a Lake Tahoe, California? aunque se omitió a Rubén Mendoza Ayala que prefirió irse a Sudáfrica y ahora es candidato a la alcaldía de Tlalnepantla, estado de México? (v. p. 18 de Proceso , enero 23, 2000). Si partimos de la simple suspicacia de la falta de honradez, cabe recordar un par de hechos: 1. Los motivos del lobo . ?El propio Paoli encabezó la negociación, para solapar la impunidad gubernamental, empresarial y bancaria del escándalo de Fobaproa y para que no se dieran a conocer los nombres ?entre ellos no pocos panistas incluido el propio Vicente Fox? de los responsables del descomunal desfalco?. Paoli respetó la alianza del PAN con el PRIgobierno para solapar el fraude del Fobaproa? (v. Itinerario Político , pág. 21 EL UNIVERSAL, enero 6-2000).

    2. Las ocultas intenciones . La propuesta originada por Ernesto Zedillo en marzo de 1998, se transformó en la nueva ley del IPAB, el 12 de diciembre de 1998. Las maniobras fueron dadas a conocer en la página 35 de Proceso de mayo 16 por el columnista Alberto Barranco Chavarría quien habló de los ?detalles? (que) retan al más tortuoso escritor de novelas negras. Comandados por Carlos Medina Plascencia los legisladores Francisco José Paoli, Santiago Creel, Faussi Hamdan y Juan Miguel Alcántara recibirían 10 millones de pesos por cabeza... a cambio de encarrilar 550 mil millones, ?suma elevada ya a un billón, esto es a mil millones de pesos? (v. ?Dinero?, p.20, La Jornada , enero 252000).

    Sin defensa lega l. Paoli escribió comentando lo dicho por Alberto Barranco: ?La publicación resulta injuriosa y difamatoria y habrá que proceder jurídicamente como corresponda?. El diputado, neopanista como Paoli, Santiago Creel escribió en mayo 17 de 1999 una carta a Luis E. Mercado, director del periódico El Economista en el que se había originado la noticia de Alberto Barranco: ?Le reitero ?reclamó? tal como lo hicieron mis compañeros legisladores y el representante del CEN del PAN que es absolutamente falso que hubiera habido un ofrecimiento económico para aprobar la iniciativa del IPAB?. Personalmente por teléfono Santiago Creel por varios años amigo y compañero en lides cívicas no políticas, me aseguró que él y su neoPAN procederían a demandar a Barranco por su mentira y difamación. Pero nunca iniciaron el juicio, ni los diputados agredidos, ni el CEN del PAN. La difamación . En junio 9 de 1999, en mi artículo semanario, llamé la atención de los diputados neopanistas invitándolos a seguir el ejemplo de Julio Scherer, presidente de Proceso que en septiembre de 1995 enjuició al periodista Ferriz de Con por una calumnia. El juicio obligó a Ferriz de Con a desdecirse y pedir una disculpa pública a Julio Scherer. ¿Por qué siendo importantes funcionarios los diputados panistas dejaron correr la difamación sin acudir a los tribunales? ¿Su rezo del ?Yo Pecador? oculta sus verdaderos hechos de conciencia?

    E-mail: jortiz@netra.net



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