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Jesús González Schmal

Invierno: viacrucis carretero



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    27 de diciembre de 1999

    Invierno: viacrucis carretero

    Jesús González Schmal

    SI usted tomó la decisión de viajar al noreste de la República, por la principal carretera del país, la marcada como federal número 57, prepárese a vivir La Pasión que se vive en Semana Santa, cuando se conmemora el sacrificio de Cristo y se invita al pueblo a hacer penitencia por ello. Es, en efecto, inconcebible, la capacidad de las autoridades de Comunicaciones y Transportes, de Gobernación y Defensa Nacional, para hacerle la vida de cuadritos al viajero que se atreve a ir a pasar las fiestas decembrinas con sus parientes en el norte del país o, a la inversa, los incautos paisanos que se enganchan en el programa ?Bienvenido Paisano?, y se lanzan a salir de Estados Unidos para llegar a algún lugar del centro de México.

    La primera estación donde debe rezar es al llegar a la caseta de cobro para salir a Querétaro. Después de una larga cola pasa a la caja y le cobran 48 pesos; el cajero recibe su billete de 50, lo revisa, y con toda parsimonia le regresa su cambio y el boleto de pago que le va a servir de comprobante. Entre tanto, le pregunta usted de qué sirvieron las obras del cambio de casetas que estrangularon el paso durante ocho meses y le contesta que, excepto para que alguien ganara una comisión, el paso sigue siendo con lentitud pasmosa. Sigue usted por una autopista sobrecargada siempre en obra de ampliación tardía, y al salir de ella vuelve a pagar, con la misma pérdida de tiempo, otra cantidad parecida a la inicial. De allí se sigue, con toda precaución, a baja velocidad por la entrada de infinidad de caminos locales que acceden directamente a los carriles dizque de alta velocidad y toma por el libramiento de cuota para no entrar a Querétaro y seguir a San Luis Potosí. La sorpresa es que esta autopista, recién pagada por el gobierno a los concesionarios, que se destruyó por la baja calidad de su construcción, se encuentra en proceso de reparación para lo que cierran dos de los cuatro carriles, aunque desde luego usted sigue pagando 28 pesos por 20 kilómetros, que ahora recorre en mucho mayor tiempo que si hubiera entrado a Querétaro y se hubiera tomado un café en su espléndido centro histórico. Al entronque de este libramiento, con la carretera a San Luis Potosí, saliendo de la desviación a San Miguel de Allende se encuentra con el primer retén militar . Se detiene usted, toma su turno y al llegar a la media hora pasa por enfrente de un soldado que lo interroga: ¿de dónde viene?, ¿ a dónde va?, pásele o hágase a un lado para que lo revisen. Continua por esta carretera de cuatro carriles inaugurada hace dos años, después de 20 que se llevó su construcción y, su recorrido, es relativamente normal excepto porque va en piso de concreto dónde solo siente las juntas entre cuadro y cuadro y de repente, le toca pavimento parchado donde los brincos del vehículo son más notorios porque empieza a vibrar el tablero. Toma algún tiempo bajar la velocidad para pasar por la intersección de la carretera de Dolores Hidalgo, porque ahí también hay un retén militar que aún cuando no detienen totalmente la marcha, ésta se hace despacio porque, además, en ese sitio, se instala un mercado de artesanías en el que entran y salen vehículos y personas.

    Al término del trayecto y llegar al libramiento de cuota para no entrar a San Luis Potosí, también se van a tener que pagar otros 24 pesos y hacer cola para lograrlo, porque resulta que solo opera una de cuatro cajas que, con lentitud desempeña su tarea. La gasolinera para tomar combustible está atestada y con un cuarto de tanque se prefiere seguir, sin tener que esperar media hora para surtirse de gasolina. Dos o tres nuevas gasolineras con pocos automóviles pero con menos personal, nos hacen llegar a la que se encuentra en el entronque con Doctor Mora, donde la particularidad es la de que en los deplorables servicios sanitarios, no hay agua y la pestilencia es atroz .

    Se sigue adelante y también en carretera de cuatro carriles a Matehuala se vuelve a pasar otro retén militar con costo de tres cuartos de hora, calentamiento del automóvil y la misma señal que indica el que unos pasan, y otros se quedan a revisión .

    A estas alturas en sentido contrario, ya son cientos de miles de vehículos con placas de distintos lugares de Estados Unidos que circulan a vuelta de rueda junto con camiones de carga pesados de doble remolque que atoran todavía más el tránsito. Llegar a Matehuala es ya también una hazaña porque lo que fue un paso a 40 kilómetros por hora hoy se hace como en el centro de una ciudad con gigantescos topes, entradas y salidas, gasolineras, restaurantes, talleres etcétera, etcétera; al final, se intenta cargar gasolina pero resulta que solo hay Magna porque no entregaron Premiun, y con el consumo que se está teniendo para las tres de la tarde no habrá de ninguna.

    La siguiente etapa que concluiré por razones de este espacio, en la caseta de Ojo Caliente-La Carbonera, donde se liquida la autopista de Monterrey a Laredo, (400 pesos ) y en donde, las obras que se dijeron se entregaban en noviembre hoy están a la mitad de su ejecución. Aquí, pasar la caseta de pago consume alrededor de dos horas (consta en investigación periodística de ?Vanguardia? de Saltillo del día 20 de diciembre) y con todo ello no es, ni con mucho lo peor si se compara con la pasada por el retén de San Roberto de la Procuraduría General de la República, en el tramo de Matehuala a los Chorros, en una carretera angosta, donde se forman colas de 20 kilómetros de camiones, automóviles y todo tipo de transportes. Ahí se rezan varias estaciones del Viacrucis si es que se llega a pasar sin novedad, porque en el tramo siguiente, que tiene obras de ampliación sin señalamientos, puede usted atestiguar los accidentes más aparatosos y sangrientos del camino.

    Desde luego, como el lector debe suponer, un itinerario de ocho horas le va a llevar de 11 o 12 y, si se le ocurrió ir en transporte público, el atraso va a significar, como lo verifiqué en la central de autobuses de Saltillo, que el efecto por los retrasos se traslada a que son miles y miles de viajeros varados porque la conexión con otras rutas ya salió y se tienen que esperar horas y, a veces, días. Si esto ocurre a mediados de diciembre, ¡imaginemos a finales del mes!, para llegar a concluir que el ?Regresa Paisano? equivale a ?Sacrificarte Compatriota? para que tú y nosotros, representemos La Pasión por anticipado con 13 estaciones completas, incluyendo la crucifixión.

    Comentarios: jgonsch@df1.telmex.net.mx



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