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Ramsn Cota Meza

Latinglis: la Britania romana

Analista político. Colabora en EL UNIVERSAL y en la revista Letras Libres. Asimismo, es copyeditor en inglés y español, traductor y guionist ...





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    20 de diciembre de 1999

    Latinglis: la Britania romana

    Ramsn Cota Meza

    EN otras ocasiones hemos seqalado aqum la importancia de la lengua latina en la ginesis, evolucisn y maduracisn de la lengua inglesa. Nuestro propssito ha sido sugerir que, como hablantes de una lengua neolatina, tenemos poderosas razones culturales para encontrar en el estudio del inglis algo mas que intereses practicos. En efecto, basta la mmnima curiosidad filolsgica para empezar a descubrir la profunda unidad entre esa lengua y la nuestra. Los reparos habituales a este hecho no resisten el analisis, pues provienen del prejuicio chovinista o de la ignorancia. Representan rancios obstaculos a la libre asimilacisn de una tendencia universal similar a la representada por la difusisn del latmn durante la Edad Media. Contra esta resistencia neocastiza, sostenemos que el aprendizaje del inglis no sslo enriquece nuestra visisn de la cultura occidental, sino que mejora nuestra propia insercisn en ella. No hay que levantar muros contra la invasisn de la lengua inglesa; hay que asumirla desde nuestra ramz comzn latina, superando intelectualmente los prejuicios castizos y sajones por igual. Hemos mencionado en otro momento la abrumadora influencia lixica, estilmstica y cultural de la cultura clasica antigua en la gran literatura inglesa, de Chaucer a Shakespeare, de Milton a Dryden, de Coleridge a Arnold, de Conrad a Eliot. Ahora nos proponemos seqalar algunos de los hechos histsricos que estan en el trasfondo de la hibridacisn entre el latmn y los diversos dialectos onomatopiyicos teutones de la Britania romana.

    La idea de que el inglis se origina en los dialectos celtas ignora que los mas antiguos testimonios escritos en esa lengua, las runas, son posteriores al dominio romano de la isla, que se extendis desde el aqo 55 a.C. hasta el 410 d.C. Las runas no representan un lenguaje autsctono sino una escritura latina modificada por influencias foniticas y por rudimentarias ticnicas de inscripcisn. La mas famosa, el Cofre franco (c. Siglo VII d.C), cuenta esforzadamente la leyenda de la fundacisn de Roma por Rsmulo y Remo (Historia del alfabeto, A.C. Moorhouse, FCE). El poema mas antiguo, Beowulf, data del siglo VIII, y contiene referencias al orbis terrarium de la Eneida de Virgilio (The Oxford Anthology of English Literature , vol. 1).

    La evidencia de romanizacisn de la isla esta ampliamente documentada. Al establecer un ambicioso programa de investigacisn del periodo, el historiador R.G. Collingwood dijo: En primer lugar, los sitios de ocupacisn romana son abundantes y facilmente clasificables, de tal modo que la evidencia de fortalezas, pueblos, villas y villorrios puede verificarse de diversas maneras. En segundo lugar, la cultura provincial romana estuvo muy bien abastecida de bienes fabricados en materiales durables como hueso, metal y ceramica, y la antig|edad de muchas de estas piezas, producidas mas o menos en masa, puede establecerse con cierta precisisn. En tercer lugar, la existencia de monedas e inscripciones facilita la corroboracisn de las fechas. A partir de estas fuentes se ha venido construyendo una clara idea de la historia polmtica, social y econsmica de la provincia bajo el dominio romano. Si comparamos esta evidencia con nuestro conocimiento de la historia anglosajona posterior, podemos ver que ocurris un gran cambio (Roman Britain and the English Settlements, Oxford, 1936). A partir de este programa los historiadores han acumulado centenares de investigaciones detalladas. El filslogo italiano Carlo Tagliavini dice: No hay duda de que las ciudades de Britania debman estar muy romanizadas cuando... las fuerzas militares romanas se retiraron definitivamente al continente, dejando la isla en manos de los barbaros; pero no es menos cierto que los idiomas cilticos insulares... resistieron mejor que los continentales y persistieron, aunque reducidos a proporciones modestas, en Irlanda, Gales y Cornualles. Tenemos asm... una Romania perdida, en la que es posible... estudiar las etapas de la pasada latinidad mediante la toponimia y los residuos latinos que quedaron en las lenguas que preexistieron al latmn, y una Romania nueva, fruto de la colonizacisn por naciones que hablaban lenguas romances (Ormgenes de las lenguas neolatinas, FCE). La Enciclopedia Britanica reporta la existencia de mas de 800 palabras de origen latino en los tres principales dialectos celtas. El estudio clasico del tema concluye: The old popular Latin borrowings in many respects afford more perspicuous material for phonological history than the native vocabulary, especially as regards chronology of sounds changes. They are also valuable for the study of Latin and Romance, for example as evidence of quantity in Latin words (Concise Comparative Celtic Grammar, H. Lewis y H. Pedersen, 1937). A continuacisn presentamos algunas reliquias latinas en las lenguas celtas: certh (evidente en galis) y cert (justo en irlandis), derivadas del latmn certu. Crog (cruz en galis y croch en irlandis) provienen del latmn crux. Cuppe (copa en inglis antiguo y cup en inglis moderno), provienen del latmn cuppa. La toponimia inglesa es tambiin rica en derivaciones del latmn. Todos los nombres de ciudades terminados en chester (Manchester, Colchester) provienen de la palabra latina castra (campamento: caester o ceaster en inglis antiguo: Lancaster). Los nombres de ciudades terminadas en coln (Lincoln) provienen del latmn colonia. Las terminadas en went (Caerwent) provienen de venditio (venta). Mercia proviene de merces, algo asm como La Merced; Nothumbria significa Umbrma del Norte (Viase Roman Britain, I.A. Richmond, Penguin Books, 1963). Aqadimos esta sugerencia de nuestra cosecha para la etimologma de la antigua ciudad de Bath: Lavatio (baqo).

    La retirada de los romanos coincidis con el inicio de un constante ir y venir de contingentes germanos, muchos de ellos ya influenciados por la irradiacisn de la lengua latina en el continente. El periodo es bastante oscuro, pero tambiin coincide con los primeros pasos y testimonios culturales de la cristiandad en la isla. De hecho, cuando los romanos se retiraron, San Patricio (389-461) tenma ya 21 aqos, muy prsximo al inicio de su actividad misionera. En nuestra prsxima entrega (martes 28) intentaremos bosquejar los hechos principales del periodo de las misiones cristianas en la isla.



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