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Fue el cambio generacional

Juan Pablo Estrada| El Universal
Domingo 25 de noviembre de 2007
Para muchos el 3 de diciembre de 1947 se presentó la gran transición como figuras del toreo entre Manuel Capetillo y Manolo Martínez

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Sobre el ruedo de la plaza el Toreo de Cuatro Caminos se marcó un cambio generacional entre las figuras taurinas de nuestro país.

Nada más y nada menos fue el lugar donde para muchos se dio la transición de la estafeta como figura del toreo entre Manuel Capetillo y el ya fallecido Manolo Martínez en el año de 1967.

El coso taurino, que desde hace más de 10 años no ofrece actividad taurina, fue un recinto donde se escribieron momentos cumbres de la fiesta nacional.

Cuando se han cumplido 60 años de la inauguración del Toreo de Cuatros Caminos y cuando están cerca de conmemorarse 40 años de aquel mano a mano entre el tapatío y el regiomontano, el recuerdo y la nostalgia por un inmueble con tanto sabor se niega a morir en el olvido. Manuel Capetillo, quien fuera llamado el ‘Torero Tridimensional’, recuerda aún aquellos momentos gloriosos del coso de Cuatro Caminos.

Sobreviviente de una época dorada en los toros, el gran ‘Capeto’ comparte su sentir sobre el Toreo de Cuatro Caminos y las experiencias que ahí vivió.

“Los recuerdos que tengo muy presentes fueron las dos ferias que toree precisamente con Manolo Martínez. Eramos la base de muchos carteles Manolo y yo”, dijo en entrevista don Manuel Capetillo.

El 3 de diciembre de 1947, el Toreo de Cuatro Caminos vivió una de las tardes más exitosas que jamas se recuerden. Un mano a mano entre Capetillo y Martínez, donde se dieron un agarrón en el ruedo ante un encierro de Mimiahuápam.

El matador en el retiro le bordó esa tarde una faena llena de sentimiento al toro Arizeño, y según el propio ‘Torero Tridimensional’, junto a la de Petatito, de la ganadería de Reyes Huerta, en la Plaza México son a las que más cariño les tiene.

“Esos recuerdos ahí se quedaron para toda la vida. La faena de Arizeño en el Toreo”, destacó Capetillo, quien en aquella tarde se repartió cinco orejas y dos rabos con quien años más tarde fuera bautizado como el Mandón de la Fiesta en México, el último de su clase.

El cronista Carlos León describió así la faena del tapatío.

“Con el quinto de la tarde borda un faenón de locura, de las más grandes de su carrera y no sólo por sus largos y sentidos derechazos, sino también por los naturales que llegaron muy hondo a los capetillistas y a todos los asistentes que piden emocionados los máximos honores para el gran muletero tapatío”, según se reproduce en el libro titulado Acontecimientos Taurinos Mexicanos, del bibliófilo mexicano, Luis Ruiz Quiroz.

Inclusive, Capetillo compartió también su faceta como empresario asociado del Toreo de Cuatro Caminos, cuando decidió torear al lado de Manolo Martínez.

“Yo realmente a este torero (Manolo) lo veía, no había toreado casi nada con él, entonces cuando lo veía me daba cuenta lo que traía y lo que podía hacer, y en la primera feria yo me asocié como empresario con Ángel Vázquez”, narró aquel pasaje de su carrera, cuando ya se encontraba cerca de cortarse la coleta. “Nos pasaron el contrato de Manolo Martínez en 40 mil pesos, no se me olvida, pero le dije a Vázquez: ‘dale 60 y Vázquez me dijo por qué’. Yo le respondí: ‘tú no sabes más que de beisbol y de toros yo si sé. Ese torero va ser y lo vas a ver’”.

Don Manuel no falló y poco tiempo después Manolo Martínez estaba convertido en una figura.

El ‘Torero Tridimensional’ rememoró aquel momento al lado del ex propietario del equipo de beisbol Diablos Rojos (Ángel Vázquez), cuando la fiesta desbordaba pasiones.

Un hecho sin precedentes en la vida de los dos Manueles, dos figurones que protagonizaron el cambio generacional en nuestro país, precisamente en el Toreo de Cuatro Caminos que recién cumplió 60 años de existencia, el 23 de noviembre.



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