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Traicionan principios al echarse hacia atrás

Daniel Blumrosen Juárez Enviado| El Universal
04:40Lunes 30 de junio de 2014
Reconoce el Tricolor que se "puso el revolver en la sien" al darle el balón al rival. También aceptan que no supieron manejar los tiempos con el balón en la recta final

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FORTALEZA.— Sus rostros se descomponen cuando recuerdan esa fatídica media hora final, en la que la Selección Mexicana decidió suicidarse, para despedirse así de la Copa del Mundo.

A todos los futbolistas de Miguel Herrera les duele haber cedido la iniciativa a Holanda, porque consideran que eso significó ponerse el revólver en la sien. Otorgarle el balón era jugar a la ruleta rusa.

“El equipo, inconscientemente, con el resultado a favor y los cambios… Nos tiramos un poco para atrás”, admite Giovani dos Santos. “Estábamos controlando bien el partido. Es verdad que le dimos la posesión del balón, lo cual estábamos haciendo muy bien antes de que cayera el gol [mexicano]”.

“Contra equipos así, siempre es difícil aguantar los 90 minutos echado atrás. El esfuerzo físico fue increíble, pasamos por encima de ellos y, al final, tuvieron un golpe de suerte, además del penalti”.

Ninguno se atreve a culpar directamente al Piojo, pero les resulta imposible ocultar su molestia por esa postura asumida tras la obra de arte firmada por Dos Santos. Traicionaron sus principios y lo pagaron bastante caro.

“Habíamos hecho un buen trabajo, se echó atrás el equipo y le regaló oportunidades a un contrario que no había hecho nada”, dijo Herrera.

“Estábamos conscientes de que había que proteger como fuera el 1-0 y, desafortunadamente, no logramos contenerlo en los últimos minutos, que es lo que más nos duele”, comparte el lateral izquierdo Miguel Layún. “Es lógico que el equipo quisiera amarrar el 1-0”.

“Queríamos ganar este partido a como diera lugar. Anímicamente, a ellos les ayuda mucho el gol de [Wesley] Sneijder que encuentran y, al final, es lo que nos termina pegando. Irnos así emocionalmente es muy difícil”.

Sobre todo, porque no están acostumbrados a intentar conservar ventajas agazapándose.

Lo de ellos es ofender sin reparo. Lo demostraron frente a Croacia, a la que aniquilaron con veloces contragolpes.

Andrés Guardado considera que el revés se debió a “una desatención. Ellos son muy buenos. Obviamente, al verse abajo se vinieron encima y nosotros les cedimos mucha iniciativa”.

“Empezamos mal ahí y, al final, fue un error puntual. Defendíamos todos en un tiro de esquina. Si terminaba esa jugada, quedaban cuatro minutos y ya casi estaba”, agrega. “La inercia [cuando se está perdiendo] siempre es de ir más al ataque y nosotros no supimos manejar mejor los tiempos con la pelota. Debimos haberla tenido más, no buscar tanto el balonazo para tener más oxígeno. No lo pudimos hacer y, al final, cae ese par de goles que nos deja fuera”.

Los que les demostraron que fue un error obsequiar el esférico y sólo intentar defenderse con despejes y relevos defensivos.

“Ellos metieron a dos delanteros y fue muy difícil”, reconoce el capitán tricolor. “Debimos intentar tener más la pelota, estar más tranquilos y controlar el juego”.

Porque, como asegura Héctor Herrera, “sabíamos que era la única manera en la que nos podían hacer daño y nos lo hicieron”.

Sí, un desenlace conocido.



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