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Pumas Acatlán, el hermano menor

Adriana Díaz Reyes| El Universal
Jueves 23 de septiembre de 2010
Pumas Acatln, el hermano menor

MÉRITO. Los acatlecos portan con dignidad los colores de la Universidad. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )


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Portan en su jersey los colores azul y oro. Celebran con un ¡Goya! cada invasión a las diagonales rivales. Y aunque su historia no es tan brillante como la de los Pumas CU, también defienden con mucho orgullo la insignia de la máxima casa de estudios.

Es el representativo de la Facultad de Estudios Superiores de Acatlán, segundo equipo de la UNAM en la Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano (ONEFA).

Originalmente nombrados como “Osos” (1978), la historia del conjunto del norte ha estado plagada más de sinsabores que de triunfos. Aún así, presumen el sello auriazul y no agachan la cabeza pese a no contar con la musculatura o el tamaño de equipos como Tigres o, incluso, las Águilas Blancas.

Pumas Acatlán se convirtió en su nombre oficial a partir de 1998. Y a pesar de la larga tradición universitaria, el nuevo conjunto comenzó muy pronto a experimentar difíciles momentos, obteniendo a menudo marcadores adversos muy abultados. Como aquel de 1981, cuando cayeron por 6-113, un marcador inverosímil, ante representativo del Instituto Politécnico Nacional.

Arturo Alonso fue el artífice de aquella tan lejana época dorada. Bajo su mando, los universitarios lograron el único título a nivel nacional que pueden presumir hasta la fecha.

Los años 80 fueron una buena época para el equipo, la única. Lograron coronarse en la Conferencia Nacional al vencer a la Ola Verde aunque nunca más tuvieron nuevas alegrías.

A diferencia de los Pumas CU, los de Acatlán nunca han tenido un escenario como el estadio Olímpico Universitario como sede de sus encuentros como local. Sus artefactos de entrenamiento tampoco son de lo mejor, incluso ya lucen viejos y desgastados.

La situación no ha cambiado casi tres décadas después de su fundación. Pumas Acatlán sigue sin alcanzar un nivel que le permita ser competitivo en la Conferencia de los “grandes”.

“A partir de la década de los 90 todo se vino abajo. El equipo ya no puede ser competitivo entre los grandes, sólo en la segunda división. Se tiene que trabajar en las bases para formar una nueva generación que guíe al equipo a un renacimiento. En Acatlán también son universitarios, sólo falta un mayor esfuerzo tanto de jugadores como de autoridades”.

Es el amor por los colores lo que hace a los acatlecos soportar cada jornada las dolorosas heridas de cada batalla y mantenerse en pie de guerra. La pasión por la Universidad Nacional.

 

 

 

 

 

 



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