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Arte contemporáneo, reto de restauradores

Abida Ventura| El Universal
Martes 21 de mayo de 2013

Ante el auge de los festivales de street art en México, los restauradores comienzan a interesarse en la conservación y documentación de esta disciplina. Ariel Ojeda / EL UNIVERSAL

La Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía fue invitada para trabajar en el mural "Escenarios subterráneos. Metro de Londres- Metro de París", que Rafael Cauduro pintó en 1990 en uno de los andenes del metro Insurgentes. Ariel Ojeda / EL UNIVERSAL

El reto fue que gran parte de las afectaciones que debían tratar formaba parte del discurso de la obra: simulaciones de óxido, humedad, decoloración de la pintura y algunos grafitis fueron elementos que el propio Cauduro decidió incluir. Ariel Ojeda / EL UNIVERSAL

El trabajo de los restauradores en el mural de Cauduro se enfocó a hacer un registro y documentación de la obra, a limpiar el polvo de la superficie sin intervenir sobre las partes deterioradas y a restituir elementos que se habían borrado al creer que se trataba de un acto de vandalismo. Ariel Ojeda / EL UNIVERSAL

Desde 2004, en la Encrym se estudia la preservación de piezas contemporáneas de diversas expresiones, entre ellos el grafiti y el street art. Ariel Ojeda / EL UNIVERSAL

Para ello, la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía entra en diálogo con los artistas para conocer el significado, la intención y la importancia de la obra. Ariel Ojeda / EL UNIVERSAL

Mientras que en México la conservación del street art y el grafiti apenas comienzan a discutirse en ciudades europeas, como Londres, existe una Unidad Grafiti encargada de conservar y cuidar aquellos murales de artistas que han logrado fama internacional, cuyas obras se han convertido en iconos de la ciudad. Ariel Ojeda / EL UNIVERSAL

Arte contemporneo, reto de restauradores

MURAL. “Escenarios subterráneos. Metro de Londres- Metro de París” es una pieza que Rafael Cauduro pintó en 1990 en la estación Insurgentes; la obra representa aspectos culturales del Metro de esas dos ciudades. (Foto: ARIEL OJEDA EL UNIVERSAL )

En muchos casos, los expertos sólo deben conservar el estado actual de las obras, ya que su intención es el deterioro

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En 2011 un grupo de restauradores de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (Encrym) fueron invitados a participar en la restauración del mural que Rafael Cauduro pintó en 1990 en uno de los andenes del Metro Insurgentes. La misión era devolverle la vida y resanar los daños que el medio ambiente y los propios transeúntes habían provocado sobre Escenarios subterráneos. Metro de Londres- Metro de París, pieza que en una superficie de 37 metros cuadrados representa aspectos culturales de las estaciones de Metro de estas dos grandes ciudades.

Con este proyecto de intervención, los restauradores se enfrentaron a uno de los retos más grandes de su disciplina, pues gran parte de las afectaciones que debían tratar formaba parte del discurso de la obra. Simulaciones de óxido, humedad, decoloración de la pintura y algunos grafitis fueron elementos que el propio Rafael Cauduro decidió incluir en su obra con la intención de darle un aspecto de deterioro. El tiempo sería otro factor que ayudaría a lograr la intención del artista.

¿Qué tanta incidencia podían tener los restauradores en esa pieza cuya intención original era el deterioro? ¿Era necesaria una intervención? Fueron algunas preguntas que los restauradores se hicieron antes de someter la obra a un proceso de intervención tradicional.

“En el primer acercamiento que tuvimos con Cauduro nos dijo: ‘Ustedes son mis enemigos porque yo busco que la obra se deteriore y ustedes que se preserve”, recuerda la restauradora Ana Lizeth Mata Delgado, titular del Seminario Taller de Restauración de Obra Moderna y Contemporánea (STROMC) de la Encrym, en donde desde 2004 se estudia la preservación de piezas contemporáneas de diversas expresiones, entre ellos el grafiti y el street art.

Después de consultar al autor sobre la intención de su obra y discutir los parámetros de la intervención, el trabajo de los restauradores en el mural de Cauduro se enfocó a hacer un registro y documentación de la obra, a limpiar el polvo de la superficie sin intervenir sobre las partes deterioradas y a restituir elementos, como un grafiti que años antes había sido borrado por personal de intendencia del Metro al creer que se trataba de un acto de vandalismo de los usuarios. El caso de la intervención del mural de Rafael Cauduro ilustra los nuevos retos a los que actualmente se enfrentan los restauradores al momento de intervenir obras contemporáneas, como el street art y el grafiti, que por su ubicación en muros y paredes al aire libre o por el discurso del propio artista tienden a ser efímeros.

Tradicionalmente vinculado a la conservación de las obras de arte o a la eliminación de grafitis en monumentos y edificios históricos, el trabajo del restaurador al intervenir este tipo de obras comienza ya a experimentar una metamorfosis.

Ana Lizeth Mata Delgado explica que además de la documentación de la obra y sus materiales, el restaurador debe vincularse con los creadores para conocer la intención de la obra, lo cual les ayudará a decidir si es necesario una intervención o si el trabajo del restaurador se debe quedar únicamente en el registro y documentación de la pieza, y en algunos casos limitarse a vigilar que el proceso de deterioro se desarrolle tal como fue planeado.

“La intención del artista es lo que marca el parámetro de la restauración”, apunta Karen Landa, también profesora de ese Seminario Taller, único en su tipo en nuestro país por atender la restauración de este tipo de expresiones, y que desde 2004 trabaja en la creación de una base de datos, con documentación y entrevistas a artistas mexicanos contemporáneos para conocer su visión respecto a la conservación de su obra. Hasta ahora la base de datos cuenta con el registro de 33 artistas mexicanos de diversas disciplinas.

“La idea es tener una base de datos en donde hablemos de la cuestión material y cuál es la intención del artista, pues como restaurador puedes llegar a afectar una obra, como fue el caso del mural de Rafael Cauduro, cuya intención es que se deteriore, y si uno llega con un esquema tradicional de querer recuperar la obra se puede colocar un adhesivo y evitar que se siga cayendo pero esa no es la idea de la obra”, dice Mata Delgado.



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