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El espíritu de Shakespeare, según la Ópera de Pekín

Yanet Aguilar Sosa / Enviada| El Universal
Martes 16 de octubre de 2012
El espritu de Shakespeare, segn la pera de Pekn

OBRA. “La venganza del príncipe Zi Dan” busca extender la influencia de la Ópera de Pekín. (Foto: CORTESIA FIC )

La Shangai Peking Ópera Tropue debutó en el Teatro Juárez con un versión china del clásico inglés Hamlet

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GUANAJUATO.— En el Teatro Juárez son las 13 horas del día del debut en México de la Shangai Peking Ópera Tropue y ya los vestidores están listos para el trajín del ensayo y la posterior presentación, por vez primera, de la agrupación china en el corazón cervantino. Los vestidos suntuosos están en su sitio, lo mismo que las zapatillas, las máscaras, las espadas y los plumajes.

Allí está el vestuario del príncipe Zi Dan, la versión china del príncipe de Dinamarca Hamlet; está el vestido colorido de la bella Ofelia; están los atuendos del emperador y de la emperatriz y de todos los protagonistas de La venganza del príncipe Zi Dan, la adaptación que la Ópera de Shangai ha hecho del clásico de la literatura universal de William Shakespeare.

El escenario, que ya espera al cuadro de actores que tuvo una función anoche y hoy tendrá una segunda actuación, luce con los símbolos chinos y están los pequeños asientos donde la agrupación contará la historia que en esta versión tiene lugar en la Ciudad Roja, un lugar imaginario de la China antigua.

Allí se contará que tras la muerte del rey Yong Bo, su hermano menor, Yong Shu, se casa con la reina Jiang Rong para ascender al trono. El fantasma del rey se le aparece a su hijo para denunciar a Yong Shu, quien lo asesinó y posteriormente sedujo a la reina. El príncipe queda devastado y busca vengarse para restaurar el honor de su familia.

En cada una de las 10 sillas que se encuentran dispuestas está una servilleta con caligrafía china, el nombre de cada uno de los actores, las sillas esperan igual que los espectadores que quieren conocer la versión de Hamlet según la Ópera de Shangai y que esperan expectantes el encuentro de dos mundos sobre el escenario: la tradición de la milenaria china con el planteamiento del teatro inglés clásico.

Las horas previas son de nervio y emoción, los actores y al director Sun Chonliang conversan sobre su apuesta: “Queríamos extender la influencia de la Ópera de Pekín y combinarla con los temas mundialmente famosos”, se refieren a Hamlet, el príncipe de Dinamarca y a la tragedia escrita por William Shakespeare.

Emocionados cuentan que en 2004 la agrupación china, fundada en 1955, quiso adaptar el clásico inglés para participar en el Festival de Teatro de Dinamarca, que año con año rinde homenaje a Shakespeare, pensaron en hacerlo con un montaje en el que estuviera vivo el espíritu del dramaturgo inglés, pero contado de las tradiciones de la cultura china, con sus propios caracteres, personajes y atmósferas.

El resultado obvio fue el choque de culturas que ellos supieron sortear a través de la fusión y el diálogo. “Hamlet no sólo es una obra narrativa en la cual se hace una reflexión humanista, en esta obra intentamos recuperar el sentido más original de esa obra, por eso decimos que está el espíritu de Shakespeare contado a la manera de la Ópera de Pekín”.

En la propuesta escénica hay un choque que se convierte en diálogo, hay al final un encuentro que se traduce en obra de arte, en revisión de un clásico de la literatura universal, en un encuentro entre el arte de occidente y el de oriente.

Mientras la Ópera de Pekín tiene miles de años de historia y se representa a través de cantos, monólogos, actuación, coreografías y artes marciales, el teatro inglés tiene mucho de monólogos, de reflexiones, de movimiento, emociones y tragedia.

La Ópera de Pekín es un arte que expresa sus sentimientos de manera muy amplia y al mismo tiempo es muy simbólica, pero en los últimos años ha ido representado temas realistas y hasta vanguardistas. Frente a esa historia reciente, la Shangai Ópera optó por hacer un montaje tradicional, por representar a Hamlet desde su cultura milenaria.

“Los diálogos que se pueden establecer entre las tradiciones de la Ópera de Pekín y las tramas occidentales se puden hacer de distintas maneras: los monólogos se suplen con cantos, las coreografías se pueden sustituir por artes marciales, la locura se puede sustituir con monólogos chinos que son muy distintos a los occidentales; se pueden representar los sentimientos internos con la exageración externa”, concluyó Sun Chonliang y pidió ver el montaje para entender el diálogo entre Oriente y Occidente.



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