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Enigma de la porcelana erótica en un convento portugués

Antonio Torres del Cerro| El Universal
Miércoles 11 de enero de 2012
Enigma de la porcelana ertica en un convento portugus

PIEZA. Un jarrón de 18 centímetros de diámetro plasma sin tapujos el sexo entre un hombre y una mujer. (Foto: ANTONIO TORRES DE CERRO EFE )

Arqueólogos investigan la pieza de origen chino que data del siglo XVII, hallada en el monasterio de Santana; los dibujos sobrepasan la moral de la época, dicen expertos

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Un equipo de arqueólogos lusos en busca de la historia que rodea la arquitectura religiosa portuguesa encontró una singular pieza; se trata de una vasija realizada en porcelana china en el siglo XVII y considerada de un gran valor artístico por sus inéditas imágenes pornográficas, más que eróticas, inspiradas en el Kamasutra, el famoso libro hindú sobre posturas para realizar el acto sexual.

La representación sin tapujos del sexo entre un hombre y una mujer, plasmado en los restos de un jarrón de 18 centímetros de diámetro, fue toda una sorpresa para el grupo de investigadores de la Universidad Nova de Lisboa que excavaban en los terrenos del antiguo convento de Santana, donde se encontraron.

La pieza apareció con otras muy valiosas procedentes del Lejano Oriente; restos de monjas, medallas religiosas y fragmentos de los tradicionales azulejos portugueses decorados con motivos católicos.

Para los arqueólogos, el descubrimiento de la pieza china fue “chocante”. Es una obra atrevida incluso para el siglo XXI y totalmente pecaminosa para la época en la que llegó al convento, cuando jugar con la estricta moral de aquellos tiempos podía acarrear la excomunión, el destierro e incluso la cárcel o la muerte por conductas menos escandalosas.

El coordinador de las excavaciones, Mario Varela Gomes, destaca el carácter insólito de la pieza tanto como su valor artístico. Aparte de la gran calidad de la porcelana, el motivo de las escenas, no eróticas -comunes en ese tiempo- y sí pornográficas, confiere a la pieza un carácter extraordinario. “Sobrepasa todo lo que se conoce en la época”, subraya el investigador, especialista en el arte del siglo XVII.

“El jarrón desarrolla una escena erótica de seducción que contiene al menos cinco imágenes de carácter pornográfico”, expone.

El Kamasutra, antiguo texto hindú sobre el comportamiento sexual en pareja, es la posible fuente de inspiración del pintor del jarrón, cuyo nombre se desconoce, pero se sabe que otras piezas de aquel periodo se inspiraban en esa misma obra, que tenía un carácter didáctico y enseñaba a las novias las distintas posiciones a practicar con su futuro marido.

Pero a diferencia de otras piezas conocidas, la vasija de Santana recrea lo que hoy llamaríamos sexo explícito, un recurso inédito para obras realizadas en el siglo XVII.

Una pieza comprometedora

“Debió de ser una pieza muy problemática para su portador”, certifica el investigador. Y no es para menos pues las “indecorosas” escenas de la vasija podían infringir las recatadas normas que debían de cumplir las moradoras de un convento de monjas a cuyo interior los hombres tenían prohibido el acceso, salvo en el caso de los sacerdotes encargados de administrar los sacramentos. Y era una época en que la implacable Inquisición castigaba severamente cualquier acto considerado impuro.

Según Varela Gomes, piezas artísticas y de gran valor como esta acababan en un lugar tan inesperado como el convento porque en la época era usual que las mujeres de clases pudientes que no se casaban se hiciesen monjas. El coordinador de las excavaciones especula con que el jarrón pudo ser “un encargo único”, realizado por un rico noble portugués, que acabó oculto en el convento, quizá el mejor lugar para esconderlo de miradas escrutadoras.

Para el investigador, el hallazgo aporta también interesantes pistas sobre la vida en el Imperio chino del siglo XVII, entonces en el esplendor de su poder bajo la dinastía Ming (1368-1644). El hombre que aparece, probablemente un guerrero por sus botas, y la mujer, ataviada con finos vestidos, indican la opulencia en la que la aristocracia china vivía y las lujosas estancias y amplios jardines que poseían.

Lisboa, la NY del siglo XVII

La presencia de la vasija en suelo luso es fruto del rico patrimonio que Portugal acumuló durante siglos por su intensa actividad comercial de ultramar. “Hay mucha porcelana china en los conventos portugueses. Grandes cantidades. Viene de la época de expansión portuguesa (entre los siglos XV y XVII)”, señala Varela Gomes.

Portugal, país que fue una antigua potencia marítima, fue la cuna de navegantes como Fernando de Magallanes, Vasco de Gama y Pedro Alvares Cabral, y abrió nuevas rutas a Occidente en América, donde colonizó el enorme Brasil, y territorios de África, Asia e incluso Oceanía.

Los portugueses mantuvieron estrechas relaciones comerciales con el extremo oriente, donde establecieron colonias en Macao (China), Goa (India) y Timor. El enclave de Macao, situado en el sureste del país, fue ocupado por los portugueses en 1556 por su situación privilegiada en la ruta entre Malaca y Japón.

Desde allí dirigieron actividades que incluían el intercambio de especias y de valiosos objetos de cerámica, como el hallado en el convento.

La Lisboa de entonces era considerada como uno de los centros neurálgicos de Europa y podría compararse con la Nueva York de la actualidad, por su intensa actividad comercial.

En el caso del Convento de Santana, situado en una colina en el corazón de Lisboa, el lujo no se limitaba a jarrones. Porcelanas de Vietnam, joyas de rubí procedentes de La India, cruces y medallas denotaban el alto nivel económico-social de sus moradoras. Ni siquiera el demoledor terremoto que asoló Lisboa en 1755 y acabó con la vida de unos 30 mil de sus habitantes, logró enterrar para siempre algunos de los tesoros que el convento guardaba entre sus impenetrables muros, donde llegaron a vivir 130 religiosas.

“Por las piezas que encontradas creemos que las monjas eran de familias ricas, llevaban sus ajuares, sus dotes y vivían en el convento como lo hacían en sus casas, con criadas”, concluye Rosa Varela Gomes, quien forma parte del grupo de expertos participantes en los trabajos de Santana. (EFE-REPORTAJES)



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