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David y Adán sacan pecho en Nueva York

Alejandra Musi Corresponsal| El Universal
Viernes 25 de marzo de 2011
David y Adn sacan pecho en Nueva York

GRAN ESTRENO. David Lomelí (izquierda) y José Adán Pérez (derecha) protagonizan “El elixir de amor”, que se presenta en el Teatro David H. Koch. Zachary Woolfe, crítico del “New York Times”, escribió esta semana que ellos tuvieron ”un impresionante debut con su voz suave, clara y rica“. (Foto: CORTESÍA: CAROL ROSEGG NEW YORK CITY OPERA’S PRODUCTION )

Estos mexicanos nunca pensaron que serían cantantes de ópera cuando estudiaban ingeniería; ahora triunfan como tenor y barítono en El elixir de amor, en el Lincoln Center

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NUEVA YORK.- David Lomelí y José Adán Pérez sonríen, hacen bromas y se divierten. Entre el tenor y el barítono mexicanos hay gran complicidad, “siempre hemos estado juntos, pues de alguna u otra forma nuestras vidas han transcurrido de manera paralela. Ambos estudiamos ingeniería en el Tecnológico de Monterrey y nunca pensamos poder dedicarnos a esto, nuestra verdadera pasión”, contó el barítono José Adán Pérez en entrevista para El UNIVERSAL, horas después de haber debutado con éxito en la Opera de Nueva York con la obra El Elixir de Amor, de Gaetano Donizetti en el papel de Belcore.

El tenor David Lomelí, quien tiene 29 años y nació en el DF, interpreta a Nemorino, el otro protagonista. “Para mí, esta aventura empezó en enero de 2010 cuando Adán y yo cantamos juntos en el homenaje que le hicieron a Plácido Domingo en los Grammy. Plácido fue nuestro jefe en el Programa de Jóvenes Artistas en Los Ángeles y justo después de estar ahí me habló mi agente para avisarme que estaban buscando al protagonista de El elixir de amor para la Ópera de Nueva York y que tenía la audición en una semana. Recuerdo que cuando llegué al casting tuve que cantar frente a un panel de 20 expertos, ¡como si fuera American Idol! Canté las dos arias principales del personaje y nada más salir de la audición, me dieron el trabajo. Fue increíble”, contó Lomelí.

A partir de ese momento, empezó un duro proceso de preparación para estar a la altura del personaje, aseguró Lomelí, “tuve que bajar 22 kilos y tener un entrenador personal para estar más ágil en el escenario y poder así aguantar el ritmo de trabajo. Cancelé todos los compromisos que tenía dos meses antes del estreno para lograr enfocarme a Nemorino al cien por ciento y tenerlo muy bien puesto”.

Cantantes por casualidad

Ambos artistas llegaron a la ópera por azares del destino. José Adán -de 35 años y nacido en Mazatlán, Sinaloa- descubrió que tenía una voz privilegiada por casualidad, “a mí desde pequeño me gustaban mucho los instrumentos y la música, pero me daba una pena horrible cantar. Fue hasta la universidad, en uno de los programas de actividades extra académicas, cuando me invitaron a formar parte del grupo de músicos del Tecnológico, que descubrí que era entonado. Llegó un momento en el que no encontrábamos a nadie que interpretara una de las canciones que había compuesto y lo tuve que hacer yo. Aún así, no sabía que tenía una voz privilegiada. De hecho, terminé mi carrera de ingeniería y trabajé durante seis años en una empresa automotriz hasta que decidí dejarlo todo para dedicarme a cantar”

Además, cuenta que consiguió una beca para estudiar en la Academia de Opera de Filadelfia y ahí empezó todo. “Si hace unos años alguien me hubiera dicho que un día iba a estar cantando en la Ópera de Nueva York, me hubiera reído horas”, aseguró el barítono.

Lomelí, por su parte, empezó a cantar ópera para pagarse sus estudios, “yo crecí en una familia en donde la música siempre estuvo presente, pero lo mío era el pop. Cantaba temas de Luis Miguel, Cristian Castro, etcétera. y justo cuando entré al TEC, en la universidad estaban abriendo una compañía de ópera a la que me apunté porque me gustaba la música pero sobre todo, porque a los que estábamos ahí nos pagaban la colegiatura, era una especie de beca. Y lo que empezó como un medio para pagar mi educación se convirtió en mi pasión. Empecé a ver que tenía herramientas para cantar de verdad, que podía competir con profesionales y que tenía que prepararme más. Así que me fui un año a estudiar a Barcelona en un intercambio con el TEC y en la noche estudiaba la carrera en la Politécnica para en la mañana ir al Liceo, el Conservatorio Superior de Música de Cataluña. Luego fui a Milán e hice lo mismo en La Scala. Y así, poco a poco, empecé a prepararme”, contó el tenor.

Sin técnica vocal, pero universitarios

“Algo que nos ayudó mucho, pese a no tener una carrera musical ni artística, fue que teníamos una buena educación universitaria. Eso nos abrió muchas puertas, pues aunque no contábamos con la técnica, sabíamos comportarnos, teníamos idiomas y cultura. Todo eso hizo que no perdiéramos las oportunidades que se nos presentaron porque los directores creían en nosotros, nos veían futuro. Teníamos el arma del conocimiento y por supuesto, el talento para compensar nuestra falta de técnica vocal”, complementó José Adán.

Acerca de los jóvenes talentos, Adán cree que México es un país con muchas posibilidades, “muchas veces se nos pregunta si en México hay infraestructura para apoyar a los nuevos talentos. Yo creo que sí, pero el problema está en nuestra idiosincrasia, pues como mexicanos mucha veces queremos que todo se nos de. En nuestro país hay muchísimo talento, sólo nos hace falta desarrollarlo con mucha disciplina, preparación y dedicación”, aseguró.

Discípulos de Plácido Domingo

“Yo conocí al maestro Plácido Domingo gracias a que estudié en SIVAM (Sociedad Internacional de Valores de Arte Mexicano), la academia de Pepita Serrano en el Distrito Federal. Mi maestro fue César Ulloa, que también fue el maestro de José Adán. Aunque ahí estuve sólo cuatro meses, siempre digo que fue en esa academia en donde me hice artista, pues fue un proceso durísimo. No tenía dinero y tuve que irme a vivir a un ático con unas tías, tomaba todos los días dos microbuses y dos metros para llegar a SIVAM y sólo tenía 20 pesos en el bolsillo para sobrevivir toda la semana. Ahí se me formó el carácter y descubrí que en verdad esto es lo que quería hacer”, contó Lomelí.

Después, recordó, llegó un momento en el que no podía más y estuvo a punto de tirar la toalla, pero su maestro le consiguió una audición con Plácido Domingo. “Volamos a Los Ángeles. Fui a la audición, canté un aria y Plácido de inmediato me ofreció trabajo. Él estaba creando el Programa de Jóvenes Artistas en Los Ángeles y ahí empecé con él. Después me invitó a Operalia, que es como la Copa del Mundo para los cantantes y… ¡gané!”, recordó Lomelí.

“Nunca dejes de cantar con el fuego en los ojos, tienes que dejar tu alma ahí”, es el mejor consejo que de Domingo.

“También me enseñó a hacer de mis debilidades mis fortalezas. Cuando empecé a trabajar con él, estaba mucho más pesado, no sabía leer música bien, no me movía con gracia en el escenario, tenía muy bien los agudos pero no los graves… y Plácido siempre fue muy directo conmigo y me motivó a mejorar todos esos aspectos. Justo el viernes pasado vino a nuestro ensayo final y me dijo que estaba muy orgulloso de mí. Me sentí muy contento”, confesó el cantante.

Para José Adán, Plácido Domingo también ha sido una guía muy importante. “En algún momento le pregunté cómo le hizo para tomar las mejores decisiones con respecto a su carrera, pues cuando era joven mucha gente le decía qué cantar y qué no, cuándo arriesgar, etc. A lo que me respondió, ‘mira Adán, la única persona que puede decidir y saber qué hacer eres tú mismo. Sólo tú puedes conocer tu voz y tus posibilidades para tomar las decisiones más sabias’”. Asegura que eso le abrió los ojos “porque en la vida de cualquier cantante se abarcan muchos repertorios: más dramáticos, más ligeros, más líricos, etc. Y en algún momento uno tiene que tomar el riesgo de abordarlos, aunque no sean tu especialidad. Cuando Plácido hizo Otelo, muchos dudaban de su capacidad para interpretar un personaje tan dramático, pero él ha sido uno de los mejores ‘Otelos’ de la historia. Y yo eso lo admiro muchísimo”, contó.

David Lomelí y José Adán Pérez protagonizan El elixir de amor en el Teatro David H. Koch de Nueva York hasta el próximo 9 de abril, “después de esta presentación no pararemos. Yo me voy a París a hacer Macbeth y José Adán a Sicilia a hacer El Barbero de Sevilla”, adelantó David Lomelí.

-¿Y México, para cuándo?

-Pronto, pronto, ¡eso esperamos!



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