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Detectan posibles daños neurológicos en niños

El Universal
Jueves 06 de enero de 2011
Detectan posibles daos neurolgicos en nios

EVALUACIÓN TEMPRANA. Puede evaluarse a un bebé desde los primeros días de nacido, sobre todo en lo que se refiere a la conducta refleja. (Foto: CORTESÍA UNAM )

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En la FES Iztacala, varios especialistas identifican, además, las características del desarrollo infantil y previenen casos de desnutrición o alguna otra deficiencia

Un programa del Centro Interdisciplinario de Educación Temprana Personalizada (CIETEP), de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala, permite detectar, de manera temprana, posibles daños neurológicos o secuelas en bebés y niños de la primera infancia, producidos por situaciones de alto riesgo en los embarazos.

Asimismo, ayuda a identificar, desde el primer mes de vida, las características del desarrollo de los niños (que pueden estar acordes o no a su edad), utilizando instrumentos de tamiz o pruebas más especializadas; y a prevenir casos de desnutrición o alguna otra deficiencia que repercuta en su crecimiento y adquisición de competencias.

Fundado en junio de 1992, el CIETEP tiene como antecedentes los programas de atención y cuidado infantil pertenecientes del sector gubernamental. Especialistas en psicología evolutiva, neurología, pediatría, odontopediatría, optometría, enfermería y trabajo social brindan a la comunidad un servicio integral para superar el servicio asistencial (alimentación y cuidados primarios) ofrecido en los centros de desarrollo infantil tradicionales.

De acuerdo con Blanca Estela Huitrón Vázquez, quien es la responsable del CIETEP, cuando se habla de detectar, de manera temprana, alteraciones o retrasos en el desarrollo infantil, se quiere dar a entender que puede evaluarse a un bebé desde los primeros días de nacido, sobre todo en lo que se refiere a la conducta refleja.

“A veces, el modo en que se carga, se acuna o se coloca a un infante en ciertas posiciones puede ocasionar alteraciones en él, como la deformación de los huesos de la cabeza, los cuales son muy suaves. La importancia de nuestro trabajo radica en detectar, prevenir y sugerir”, añade la especialista, que cursó un doctorado en España y es una experta en la Prueba de Brazelton, que sirve para evaluar a recién nacidos.

La primera vez

Cuando un niño llega por primera vez al CIETEP, se le pesa y se le toma su talla. Luego se hace una entrevista socioeconómica y médico-psicológica a los familiares: se les pregunta acerca de la salud materna y si hubo problemas durante el embarazo o en el momento del parto, si el niño padeció sufrimiento fetal y por qué, y si nació demasiado pronto o demasiado pequeño.

“Luego se evalúa al niño cada mes, de preferencia el día en que cumple edad. Por ejemplo, si tiene dos meses, la evaluación se hace cuatro días antes o cuatro días después. Conforme el niño va creciendo, los rangos de edad son más amplios. Si su nacimiento fue prematuro, de ocho meses, se hace un ajuste de su edad; es decir, cuando tenga dos meses se evaluará como si tuviera un mes. A esto le llamamos edad corregida.”

Durante cada evaluación siempre está presente la madre, el padre o ambos, y, en caso necesario, la persona responsable del cuidado del pequeño.

Para observar la conducta se tiene un protocolo con los reflejos y las reacciones de defensa, se aplica la Valoración Neuroconductual de Benavides y la Escala de Escrutinio Denver II. Generalmente se le explica al familiar lo que se está realizando, lo que se ve que hace o no hace el niño, se le da indicaciones para optimizar el desarrollo o corregir alguna postura anormal, así como la fecha de la siguiente cita y folletos para fortalecer aspectos del desarrollo.

“Otras pruebas que se le aplican al infante son la Valoración del Lenguaje de Ramírez; la Escala del Desarrollo Psicomotor de Brunet-Lezine, cuyo objetivo es reconocer el cociente de desarrollo; y, por último, la Escala McCarthy de Aptitudes y Psicomotricidad, para determinar el índice general cognitivo. En breve se aplicará el Perfil Conductual de Desarrollo de Bolaños”, dice la especialista universitaria.

En términos generales, este tipo de instrumentos de evaluación y rutinas están enfocadas a detectar deficiencias neurológicas, motoras, visuales y auditivas. En caso de que se detecten hay un protocolo establecido.

“Es muy común que los niños se avienten hacia atrás, lo cual puede ser un signo de alarma (este dato, aunado a la presencia de reflejo tónico asimétrico de cuello a los seis meses, pobre control de la cabeza y extensión de piernas y pies en punta, puede ser un indicio de parálisis cerebral). Si hay algo que nos llame la atención, al siguiente mes volvemos a evaluar al niño para saber si era un problema de manejo de la madre o un mal hábito. Si requiere un manejo más especializado se canaliza a la institución idónea para ello. La atención es personalizada, lo que permite darle sugerencias a la madre sobre educación del movimiento, el área del lenguaje, el área motora fina o la socialización”, apunta Huitrón Vázquez.

Suma de esfuerzos

Otros especialistas que laboran en el CIETEP suman sus esfuerzos individuales para que los pequeños reciban una atención integral.

Por ejemplo, a partir del cuarto mes, el optometrista da inicio al control y seguimiento del desarrollo de la salud visual del niño, proporciona normas elementales de higiene visual, contribuye a la detección temprana de anomalías (un lagrimal tapado, alguna pestaña que esté lastimando o lacerando la córnea, una desviación de un ojo) y revisa su contacto visual a detalle.

El odontólogo, por su parte, realiza el control y el seguimiento tanto de la evolución de la dentición como de la higiene y del estado de la salud bucal del niño, resuelve las dudas de la madre (si el pequeño babea, si presenta las encías inflamadas...) y, cuando a aquél le sale el primer diente, le sugiere no darle leche por la noche, debido a que la conexión que hay entre la boca y el oído puede originar infecciones.

“Además, algo muy importante: si la madre presenta depresión postparto, es atendida también de manera especial”, indica la especialista.

Hasta la fecha se han atendido en el CIETEP a unos tres mil infantes junto con sus madres y padres (éstos pertenecen a los niveles socioeconómicos medio, medio bajo y bajo).

“Generalmente nos recomiendan madres que vinieron a pedir atención para su hijo. Nuestros niños invitados son hijos de los profesores universitarios, de madres de la comunidad aledaña a la FES Iztacala, de padres y madres adoptivas, y de hospitales como el Instituto Nacional de Perinatología, del Instituto Mexicano del Seguro Social y del Hospital General”, comenta la especialista puma Blanca Estela Huitrón Vázquez.

Desde el primer mes de vida

Los pequeños invitados pueden asistir al Centro Interdisciplinario de Educación Temprana Personalizada desde el primer mes de vida, cuando es más fácil sensibilizar y orientar a las madres de familia para que se detecten algunos problemas de desarrollo.

“Ellos son evaluados cada mes, durante el primer año de vida, y, posteriormente, a los 15, 18, 21, 24, 30 y 36 meses de edad; luego son dados de alta (pueden asistir a dieciocho citas en total)”, dice Huitrón Vázquez.

A los familiares se les proporcionan folletos en cada visita para fortalecer todos los aspectos involucrados en la educación temprana.

También se refuerzan las actividades relacionadas con el arrastre y el gateo del pequeño, con la manera en que se le hinca y se le para, y con su parte motora fina: si presiona un objeto, si lo observa, si se lo pasa de una mano a otra y si lo golpea.

En relación con el lenguaje, se les dice a los padres cómo deben hablarle al niño (de frente), explicarle las cosas de su entorno, imitarlo, modelarle y cantarle. Mas información al respecto en los siguientes correos electrónicos: [email protected], [email protected] (Rafael López)



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