aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




¿Están en el Ángel los restos de los Héroes?

Sonia Sierra| El Universal
Domingo 25 de abril de 2010
A finales de mayo se exhumarán las osamentas que están en la Columna de la Independencia desde 1925, para exhibirlas en Palacio Nacional a partir del segundo domingo de agosto

[email protected]

¿Se encuentran los restos de José María Morelos y Pavón entre las osamentas depositadas en la cripta de la Columna del Ángel de la Independencia? ¿Cuántos de los restos de los Héroes de la Independencia están allí? ¿Es de Miguel Hidalgo y Costilla la calavera que -se decía en 1895- tiene la letra H?

Estas son algunas de las preguntas más difíciles que tendrán que responder los investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia cuando realicen la exhumación y análisis de las osamentas llevadas al Ángel en 1925.

A finales de mayo iniciará el proceso de exhumación de los restos de los Héroes. La semana pasada la Coordinación Ejecutiva Nacional para las Conmemoraciones de 2010 obtuvo los últimos permisos –de salubridad y de la delegación Cuauhtémoc– para proceder a la exhumación de los restos áridos. Previamente habían obtenido los de la Secretaría de Desarrollo Urbano y del INBA.

Primero serán evaluados en el mismo espacio del mausoleo de la Columna por los investigadores del INAH. En una siguiente etapa, serán trasladados -en medio de un desfile militar- al Museo Nacional de Historia Antiguo Castillo de Chapultepec, donde se procederá al análisis científico de las osamentas y, de ser posible, a su identificación.

El segundo domingo de agosto serán llevados, en medio de un solemne desfile militar, por Paseo de la Reforma, hasta la nueva Galería del Palacio Nacional.

La Galería, que se conectará con el salón de sesiones del Congreso del 57, tendrá en este vestíbulo un sitio de honor para los Héroes de la Patria. Permanecerán para su exhibición hasta el 30 de julio de 2011 –día en que se cumplen los 200 años del fusilamiento de Miguel Hidalgo, por parte de las fuerzas realistas.

“Habrá presencia militar desde el primer momento porque el reglamento es muy estricto en este caso. Los técnicos especialistas del INAH ingresarán al Ángel, verificarán el estado de lo que allí encontremos para poderlos exhumar con el cuidado, la atención y el respeto debido. En el Museo Nacional de Historia se harán los procesos de identificación y estudio”, dijo el titular de la Coordinación, José Manuel Villalpando.

 

El mensaje de Calles

Una de las tareas más difíciles para los investigadores será precisamente la identificación de los huesos: existen muchas historias y cifras sobre los cuerpos que se encuentran y a quién pertenecieron. Algunos historiadores no se ponen de acuerdo si son 15 o 16.

El 17 de septiembre de 1925 –un día después de que se llevaran las osamentas desde Catedral hacia la columna- EL UNIVERSAL reseñó el traslado de las cenizas y restos óseos de 11 de los héroes patrios: “Los restos están colocados en la más admirable y fraternal confusión”, escribió el reportero.

Hubo entonces versiones que cuestionaban si era cierto que la gaveta donde se decía que estaba José María Morelos tenía realmente sus restos.

Fue en 1953, en el 200 aniversario del nacimiento de Miguel Hidalgo y Costilla, cuando por última vez se abrieron. Entonces se presentaron sólo los restos del “Padre de la Patria”.

Sin embargo, fue en 1925 -con ocasión del traslado de los restos de la Catedral hacia el Ángel de la Independencia- cuando tuvo lugar un evento que mucho tiempo se quedó en la memoria de los habitantes de la ciudad.

Inaugurada el 16 de septiembre de 1910, la columna recibió también un 16 de septiembre, pero 15 años después, los restos de los héroes.

El cronista Jacobo Dalevuelta de EL UNIVERSAL resaltó la escasa pompa del acto a la salida de la Catedral –donde estaban los restos, en la capilla de San José, desde 1895-, en contraste con el desfile militar en el que participaron 20 mil soldados “vigorosos, marciales”.

Al momento de la salida, siete de la mañana, había en torno de la Catedral estudiantes, descendientes de Guadalupe Victoria, la nieta del general Matamoros, historiadores, senadores, veteranos del ejército, diputados, el presidente de la Suprema Corte, miembros de logias.

Tres urnas de cristal de roca y oro, con los restos de los héroes, se llevaron “en tres armones de artillería tirados por magníficas mulas, engasadas (sic) de negro”, relató el cronista. Una hora duró el paso del cortejo por Reforma:

“Nuestra rúa principal estaba pletórica. Y no recordamos haber visto ninguna cabeza masculina cubierta. Todo el pueblo, todas las clases sociales que vieron pasar el cortejo complementaron el espectáculo brillante, con su actitud respetuosa. Y de los balcones, henchidos de mujeres en su mayoría, arrojaban flores naturales sobre las urnas negras, severas, abrillantadas por la luz del sol magnífico de la hora. …Había en aquellos millares de caras, el semblante de unción, del respeto, de la gratitud y del amor a nuestros santos libertadores”.

El cronista cuenta que las urnas -fueron recibidas por el Presidente Plutarco Elías Calles, quien procedió a llevarlas a la cripta. En la urna que contenía los restos de Hidalgo, Calles se permitió un gesto memorable: ¡la abrió y depositó allí su tarjeta en la cual previamente había estampado su firma!

¿Quién es quién?

En el relato de EL UNIVERSAL se describe el contenido de las tres urnas: en la de cristal coronada por un águila nacional iban cuatro cráneos: los de Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Mariano Jiménez e Ignacio Aldama.

Describe que en la segunda iban los restos de Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria, Andrés Quintana Roo y su esposa y heroína Leona Vicario. Y en la tercera señala que estaban las osamentas de Nicolás Bravo, Mariano Matamoros y la gaveta dedicada a Morelos que -escribió- “debe ser de Francisco Javier Mina o Pedro Moreno”.

Varias fuentes han cuestionado si realmente estaba ahí la osamenta de Nicolás Bravo o la de su hermano Miguel.

En su investigación “Las reliquias y sus héroes”, la doctora en historia María del Carmen Vázquez Mantecón da cuenta de las múltiples versiones, confusiones, dudas, diversas exhumaciones, traslados por varias partes del país, homenajes o falta de éstos y rumores en torno a los restos del los Héroes.

La investigadora de la UNAM explica en su documento que en el traslado hacia la Catedral, en 1895, de los restos de los que encabezaron la lucha por la Independencia (Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez) sólo llegaron los cráneos -ellos fueron fusilados y decapitados en Chihuahua en 1811.

Más adelante, la investigadora describe que, en 1895, las autoridades “para identificar estos cuatro cráneos contaron con la suerte de que estaban marcados con las letras ‘H’, ‘Ae’, ‘A’ y ‘X’, pertenecientes respectivamente a Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez”.

Vázquez Mantecón señala que la calavera que portaba la letra “H” tenía “tres ‘forámenes’ producidos por entrada de bala. Y luego recupera la versión de que a Hidalgo “no le habían disparado en la cabeza porque así fue ordenado para poder exhibirla”. La investigadora agrega: “Lo que entonces se puso sobre la mesa de debate fue, por un lado, si había que creer que a Hidalgo no le habían disparado en la testa, y por el otro, la pregunta de dónde había empezado la confusión de los huesos y si éstos realmente correspondían a los hombres a los que se les rendía homenaje”.

Preguntas a resolver

El primer problema es establecer cuántos hay, reconoce José Manuel Villapando: “Nadie se ha puesto nunca de acuerdo en cuántos hay”.

Dice que hay certeza respecto a los cráneos de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez. “Sabemos que ingresaron, ya en una época que es fácil documentar, Nicolás Bravo, Andrés Quintana Roo, Leona Vicario, Vicente Guerrero y Guadalupe Victoria. El caso de Morelos es más confuso: algunos historiadores lo traen perdido, pero puede ser que esté ahí en una parte en la que sabemos que hay varios que están revueltos”.

Según el titular de la Coordinación, hay elementos históricos y antropométricos que sí permitirán la identificación de los cuerpos. Cita, por ejemplo, que es fácil determinar si un hueso iliaco de cadera es de hombre o de mujer; que se conocen las estaturas y volumen de las cajas toráxicas de los Héroes porque se cuenta con uniformes.

“Se sabe de qué lado entraron los balazos y qué huesos pudieron haber lastimado. Sabemos dónde les dieron los tiros de gracia. Sabemos que a Morelos, por ejemplo, se le enterró con todo: botas y capote. De Matamoros sabemos que hace 100 años, cuando los movieron, se sorprendieron los propios médicos legistas de que estaba hasta con zapatos”, dice Villalpando.

Descarta el uso de pruebas de ADN: “¿Contra qué lo haces? -pregunta el titular de la Coordinación-. No lo tenemos siquiera contemplado porque el ADN requiere dos certezas: primero la certeza de que los posibles, los actuales, fueran en efecto descendientes de alguno de ellos. Pero además, para que sea científicamente correcta la prueba, se hace a través de vía materna”.

 

Tecnología en México

El antropólogo físico Concepción Jiménez -quien coordina el evento el Hombre Temprano en América- explica que en el país se cuenta con tecnología de primera para estudiar e identificar los restos, pero que la fuente de información más importante será la historia.

“El primer dato importante es responder si realmente son los cráneos de estas personas o no. Los investigadores tienen que aplicar todas las técnicas de la antropología forense para llegar a la certeza de si son los cráneos o no de estas personas. Aquí en México están los escáneres, los aparatos radiológicos, Investigaciones Médicas de la UNAM tiene un tomógrafo de la última generación. Quien haga el estudio debe diseñar la metodología para llegar a una certeza”.

Reitera que la información histórica con que se cuente será fundamental para obtener resultados. En esto resultan vitales “las pinturas, grabados, máscaras mortuorias si se hizo de alguno de ellos, así como el contexto que dé cuenta de los detalles de sus muertes”. Las pruebas de ADN, comenta, sólo funcionan si hay un pariente. “Auxiliarían, pero no sabemos con certeza si haya descendientes”.

“Otro de los problemas es que aquí se mezcla lo político. La investigación tiene un significado muy importante, hay presiones. Decir que no son ¿qué consecuencias puede tener?

Con la colaboración del Centro de Documentación Investigación y Análisis y del Archivo de Fotografía “Jack Ealy Aragón” de EL UNIVERSAL.

 



Ver más @Univ_Cultura
comentarios
0