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Un narrador realista cuenta los problemas del México de hoy

Yanet Aguilar Sosa| El Universal
Martes 26 de enero de 2010

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Rogelio Guedea recrea en “41” varias situaciones de asesinatos, drogas, homofobia, pedofilia y violencia

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Violencia intrafamiliar, incesto, pedofilia, corrupción, venganza, redes de pornografía infantil y crímenes contra homosexuales, se tejen en 41, la segunda novela del narrador, poeta, ensayista y abogado criminalista Rogelio Guedea. La historia, que forma parte de una trilogía de ficción sobre hechos reales, explora en los entretelones de la política mexicana, en las redes del poder, la discriminación y en los crímenes de odio.

En 41 -la novela publicada por Random House Mondadori-, Guedea quiso reunir varias historias dramáticas que tienen a México como escenario y como atmósfera el estado de Colima. A partir del caso de pedofilia y pornografía infantil de Jean Sucar Kuri, abordado desde la dimensión ficcional y alternado con la revelación de un abuso sexual que vivió de niño un amigo de Guedea, pero además con base en la historia del asesino en serie de homosexuales condenado en Colima, que en un año mató a cuatro homosexuales y escandalizó al país porque uno de los asesinados era hermano de un político importante del estado, Rogelio Guedea ha tejido su historia.

Una historia basada en verdades

El autor asegura que la historia se le fue metiendo entre los pies, pero que los acontecimientos son tan espeluznantes que tuvo que reducir el drama para que el lector pudiera sobrellevar la historia, que aunque lo cimbrara pudiera mantener el libro entre sus manos.

“Estos temas se nutren de los asuntos del México contemporáneo, englobando toda la violencia, el tema de las drogas, del sida, de las redes de pornografía infantiles, de la corrupción, de las relaciones de poder, de todo esta violencia y crisis que está abriendo en canal a México y que lo está sumiendo en estos grandes problemas que tenemos y que yo quise abordar desde esta perspectiva”, dice.

Aprovechando su formación como abogado y su experiencia, durante cinco años, como trabajador del Ministerio Público, Rogelio Guedea ha determinado su mundo ficcional y literario. “La mía ha sido una vocación realista. Soy un escritor de corte realista, muy sanguineo, muy vital y muy alejado de la literatura literaria”.

Por eso la novela tiene como una de sus líneas centrales, la reproducción de la investigación previa de los crímenes contra homosexuales. En el libro se alternan las historias con la reproducción de las actas de la identificación del cadáver, las declaraciones de los testigos, el informe judicial de los hechos y la declaración final del indiciado.

Apuesta por la novela realista

Su historia está apegada a los hechos reales porque para Rogelio Guedea es fundamental e invaluable el compromiso del escritor. “Sin dejar la dimensión estética, la aportación literaria y estilística, concibo que debe existir un compromiso del escritor”.

Esa premisa rige toda su literatura. “Quise de alguna manera, gritar y decir no podemos vivir con esta realidad, ni reprimiendo a sí a la diferencia de género”, señala el autor que desde su primera entrega de la trilogía, titulada Conducir un trailer, ya establecía una puntualización sobre la discriminación de la sociedad mexicana contra las personas homosexuales o bisexuales.

Rogelio Guedea asegura que la misma sociedad empuja al homosexual a situaciones límite que los lleva a vivir un vértigo. “He planteado un mosaico de problemas: las drogas, toda esa problemática está aquí, quería desenvolverlo en una novela que alcanza la dimensión ficcional pero que tiene una vocación realista total, plena”.

El abogado criminalista y doctor en letras, afirma que la trilogía -que cerrrá con El crimen de Tepames- tienen su basamento en la realidad porque él es un escritor totalmente empapado en la realidad de su tiempo, incluso participa activamente en la lucha social y en la búsqueda por cambiar las instituciones y el sistema político.

Lucha a través de la ficción

“En mi caso el narrador es un comprometido con la problemática social y con la realidad porque la realidad exige nuevas formas de contarse; a nuevas realidades nuevas maneras de expresión. Ahora, el un compromiso del escritor ante una realidad en crisis, es adoptar una posición crítica. Respeto a quienes no lo conciben así, pero podemos tener un compromiso con la realidad sin hacer literatura panfletaria. Tengo un compromiso con la novela, pero también un compromiso social del que no puedo desligarme”.

Aunque expone un entramado social denso, violento y agresivo, lo hace desde una literatura con lenguaje cuidado y calidad estética; aborda situaciones limite, pero desde acciones con mucho humor y sarcasmo para que el lector entré en una novela como a una montaña rusa donde encontrará momentos de entretenimiento pero también vértigo.

“Quise plantear las situaciones de la vida como la vivimos todos los días; quise utilizar los recursos estilísticos pero no para la pirotecnia verbal o experimental, todos los recursos son para contarle al lector una historia de la mejor manera; en cada capítulo está el humor, si yo no tengo la capacidad de reírme aún ante esa tragedia que estoy contando, todo falla”, puntualiza Guedea.

Un rompecabezas del México actual

En la trilogía que cerrará con El crimen de tepames que relatará un hecho real de venganza de dos familias que inició en Colima en 1910 y continúa hasta la fecha, Rogelio Guedea se rige por la estructura que exploró Alfred Hitchcock en la película La ventana indiscreta, en la que un tipo investiga un crimen que sucede en uno de los apartamentos pero no se concreta a eso, también ve lo que pasa en los otros departamentos, muy al estilo de esa perspectiva concebida desde el género negro y policiaco.

Los personajes que aparecen en 41 y en Conducir un tráiler serán los mismos que estarán en su próxima novela que se desarrolla en la misma geografía. Allí también tendrán su lugar los investigadores Sabino y Román, que hacen la delicia de los lectores con su humor policial y sus historias cotidianas, que lo hacen caer bien, sin que el lector pierda de vista que son un par de machos agresivos.

También aparecerá el comandante El Tigre Guerrero e inclusive Abel Corona, quien fue protagonista de su primera novela y que apenas se mencionó en 41, pero que tendrá un papel muy importante en El crimen de Tepames.

El también autor de Poetas del Medio Siglo: mapa de una generación y A contraluz: poéticas y reflexiones de la poesía mexicana reciente, presentará su más reciente novela, mañana, a las 19:00 horas en la Casa Refugio Citláltepetl.



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