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Suecia: Ejemplo en la protección ambiental

Ricardo Cerón| El Universal
Martes 20 de noviembre de 2007
Mientras la gran mayoría de países, como México, todavía discuten qué medidas realizar para combatir el cambio climático, en Suecia el plan está tomado: dejar de usar petróleo a partir de 2020 y eliminar las emisiones de bióxido de carbono (CO2) en 2050

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ESTOCOLMO, Suecia.— Mientras la gran mayoría de países, como México, todavía discuten qué medidas realizar para combatir el cambio climático, en Suecia el plan está tomado: dejar de usar petróleo a partir de 2020 y eliminar las emisiones de bióxido de carbono (CO2) en 2050.

En plena era del petróleo, ese tipo de programas parecieran inalcanzable; sin embargo, el gobierno sueco, desde principios de este siglo, ha promovido diversas iniciativas encaminadas a sustituir combustibles fósiles por biocombustibles, reducir el uso del automóvil e instalar una extensa red de paneles solares.

Adicionalmente se promueven campañas de educación ambiental e incluso competencias ecológicas entre vecindarios o empresas. Quien ahorra más energía por determinado tiempo, puede ser ganador de un atractivo descuento en algún tipo de impuesto.

Experiencias como la de la ciudad de Malmo, la tercera más grande de Suecia, que en las últimas décadas ha disminuido su consumo de energía en casi 50%, producto del uso de nuevas tecnologías, combustible renovable, reciclado de basura y el empleo masivo de bicicletas, son un ejemplo de lo que se puede lograr.

Uno de los programas que más han llamado la atención es el encaminado a desalentar el uso de automóvil, principalmente en el centro de Estocolmo, con lo que adicionalmente se busca reducir el uso de combustible, el tráfico y las emisiones de gases de efecto invernadero.

Por medio de la instalación de 18 casetas automáticas de cobro, los automovilistas que deseen ingresar o salir de la zona centro de la ciudad de Estocolmo deberán pagar una tarifa, la cual varía de acuerdo a la hora.

Si se ingresa a las horas de mayor tráfico, por ejemplo entre las 7:30 y 8:59 de la mañana, se deberán pagar 20 coronas, es decir, unos 34 pesos, pero si lo hace en horas de menos tránsito, por ejemplo, entre 6:30 y 6:59 de la mañana, la tarifa equivale a 17 pesos mexicanos.

Este programa, impulsado de manera experimental de enero a julio de 2006, tuvo tal aceptación, que a partir de enero de este año se instaló en forma permanente, para lo cual se han colocado 18 casetas de cobró en igual número de accesos al centro de Estocolmo.

Y es que el incremento de población de la capital sueca en los últimos años provocó también un alza en el tráfico de la ciudad, que pese a tener una población de cerca de dos millones de habitantes, los congestionamientos viales, a decir de Louise Jarn Melander, jefa de Información de la Administración Nacional de Carreteras de Suecia, son similares a los que se sufren en Tokio, Nueva York o incluso la ciudad de México.

A casi un año de haber entrado en operación este programa, el tráfico se ha reducido entre 15% y 20% y el gobierno ha recaudado 399 millones de coronas, el equivalente a 687 millones de pesos.

De acuerdo con Louise Jarn Melander, se espera que a partir de 2010, la recaudación por este concepto se eleve a 500 millones de coronas (862 millones de pesos), dinero que será destinado al mejoramiento de vialidades e incrementar la oferta de transporte público.

Antes de empezar con este programa, se distribuyeron tarjetas a todos los automóviles de la ciudad, las que incluyen los datos del vehículo y del conductor, para que cada que se pase por una caseta, se le acumule el cobro a una cuenta.

Los automovilistas tienen un plazo de cinco días hábiles para pagar su cuota de ingreso, ya sea en bancos o incluso en algunas tiendas, de lo contrario son acreedores de un recargo.

Para Melander este tipo de programas pueden ser efectivos incluso en grandes ciudades, como la de México, pero deben ser acondicionados a la características de cada una.

Mejor transporte, la clave

El principal factor para que las casetas de cobro hayan dado resultado en disminuir el tráfico, fue sin duda la ampliación de la flota de autobuses en más de 100 unidades, así como los convoyes del Metro.

Paralelamente al incremento en el número de unidades de transporte público, el gobierno sueco se ha preocupado por sustituir los autobuses movidos por etanol, por unos nuevos y articulados que consumen biogas.

Max Landergard, adscrito al Departamento de Transporte de Estocolmo, precisa que actualmente el biogas se produce de materia orgánica, incluso la procedente de sanitarios, por lo que se espera que paulatinamente el precio de este biocombustible descienda.

De acuerdo con los planes de esta ciudad, en 2006 alrededor de 25% de los autobuses fueron movidos con biogas; para 2011 se llegará a 50% y, finalmente, en 2025 se alcanzará la conversión total.

Incluso los trenes y el Metro se espera funcionen a través de electricidad proveniente de biomasa, energía eólica o hidrógeno.

Los beneficios ecológicos, desde el punto de vista de Landergard, han sido enormes, dado que cada día el transporte público realiza 2.5 millones de viajes en la capital sueca para mover a cerca de 700 mil personas.

La luz solar como energía

La preocupación por consumir cada vez menos energía fósil llevó al gobierno sueco y a las autoridades de Estocolmo a desarrollar unidades habitacionales más eficientes.

De este tipo de complejos el que sobresale es Hammarby; sin embargo, hay otros, como la aldea de Enebyberg, ubicada al oeste de esta ciudad, la cual comenzó a construirse desde 2002.

Se trata de un sitio pintoresco, con casas de madera de dos niveles, techos de dos aguas cubiertos de paneles solares, fachadas de colores que van del marrón al verde o amarillo, pequeños arbustos que sirven de cerca y calles cubiertas de piedra.

Para tener una mejor idea de lo ambicioso de este programa, tan sólo de mayo a septiembre de este año se colocaron 2 mil 400 metros cuadrados de estos paneles, casi 3% de los que se instalan en un año en todo el territorio mexicano.

La energía solar en este lugar sirve para calentar el agua que llega a las casas, cuya temperatura alcanza los 26 grados centígrados, así como en forma de electricidad. Incluso a través de una red de tuberías que pasa por las paredes y el suelo (de madera), el calor del agua sirve como calefacción en los hogares.

En la actualidad, más de 60% de la energía que se utiliza para calefacción es abastecida por el sistema solar, sobre todo, porque las horas de Sol se reducen y la temperatura baja considerablemente en invierno.

A pesar de su posición geográfica que ofrece condiciones adversas, como menos horas de Sol y temperaturas extremas, Suecia busca con la implantación de tecnología limpia, ser ejemplo en la protección ambiental.



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