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Cruzan la frontera para analizar la realidad

Sandra Licona| El Universal
Viernes 23 de junio de 2006
El Laboratorio Fronterizo de Escritores reúne a 19 literatos que buscan desviar la la mirada intelectual del centro hacia las periferias; el proyecto es una iniciativa del propio FCE, la Fundación para las Letras Mexicanas, el Tecnológico de Monterrey campus Toluca

Desde hace dos días 19 muchachos, noveles escritores en su mayoría, cruzan todas las tardes la frontera entre México y Estados Unidos, hacia San Diego, como parte de un laboratorio literario en el que revisan críticamente la realidad nacional en un momento en que la militarización de la zona, por parte del país vecino, ha vuelto más vulnerable la situación de los emigrantes mexicanos.

Los jóvenes, procedentes de Chihuahua, Hermosillo, Monterrey, Distrito Federal y Tijuana, entre otras ciudades, participan con un proyecto literario en el Laboratorio Fronterizo de Escritores, cuya coordinadora académica y tallerista es la escritora Cristina Rivera Garza.

La experiencia de cruzar la frontera de manera cotidiana forma parte de este programa, por lo que los autores que atendieron a la convocatoria del mismo y que fueron seleccionados, aceptaron de manera implícita vivir durante seis semanas en la ciudad de Tijuana y trasladarse a diario hacia San Diego, a la sede del Fondo de Cultura Económica (FCE), donde realizan las sesiones vespertinas del laboratorio.

"Hablamos con los participantes de la producción de textos incómodos, que revisen la realidad nacional con una mirada crítica, puesta en los ámbitos social y cultural, y parte de esta situación a nivel textual se relaciona también con esto del cruce", explica en entrevista, desde Tijuana, Rivera Garza.

La autora de libros como La guerra no importa, Nadie me verá llorar y La cresta de Ilión, entre otros, apunta que desde el 11 de septiembre de 2001 el cruce es cada vez más lento y difícil, y que en este arranque del laboratorio han vivido una serie de olvidos, extravíos y descomposturas de autos, situaciones que corresponden al proceso mismo del cruce.

"Me resulta obvia la dificultad y la mayor lentitud y vigilancia alrededor de este cruce, pero es una práctica fundamental para este programa que se está desarrollando en ambos lados de la frontera", señala.

La escritora insiste en que con este laboratorio busca mover la posición de la mirada del centro hacia las periferias, en un intento por redimensionar la producción cultural en México.

El proyecto es una iniciativa del propio FCE, la Fundación para las Letras Mexicanas, el Tecnológico de Monterrey campus Toluca, en donde Cristina Rivera Garza es codirectora de la cátedra de Humanidades, y el Centro Cultural Tijuana.

Entre los participantes del laboratorio, que arrancó ayer con un diálogo sobre la frontera entre Carlos Monsiváis y Mike Davis, destacan el poeta Reynaldo Jiménez (Argentina), la poeta y traductora Jen Hofer (EU), la antropóloga y cineasta Ruth Behar (Cuba-Estados Unidos) y la poeta María Negroni (Argentina).

"Nos interesa reconocer la existencia de distintas y plurales tradiciones de pensamiento, de escritura, de ahí la variedad de los invitados. Lo que estamos haciendo es invitar a la reflexión y a la práctica de distintos tipos de escrituras, especialmente aquellas que cruzan fronteras de géneros literarios, o que se proponen exploraciones en el lenguaje", acota Rivera Garza.

Para la también catedrática, la escritura es en sí misma una práctica política, que tiene que ver con la percepción del mundo: "Lo que estamos haciendo aquí es un trabajo intensivo en y alrededor de la práctica de escrituras contemporáneas".

Los textos que resulten de la experiencia de este Laboratorio Fronterizo conformarán un manuscrito que será sometido a dictamen en el FCE, y cada una de las sesiones, así como las conferencias, serán videograbadas con el fin de conformar una colección de DVD didácticos.



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