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Historias de reportero | Carlos Loret de Mola

Subirá 30% más la gasolina

Carlos Loret de Mola nació en Mérida, Yucatán, México, en 1976. Tiene una licenciatura en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo ...

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Miércoles 01 de junio de 2011

Hoy, el precio en México está abajo del internacional. Si los llamados “gasolinazos” se mantienen estables, en diciembre del 2012 se lograría empatar ambas cifras

El año pasado fueron 12 gasolinazos. Este año ya van cinco. Sin embargo, para aumentos que en la práctica son de cuatro centavos por litro, el término gasolinazo suena a las autoridades financieras del país bastante exagerado. Sospechan que el ambiente político ha logrado posicionar como un embate a la economía familiar lo que difícilmente sienten como golpe contundente los hogares con ingresos suficientes para comprar y mantener un vehículo.

La mejor prueba de ello es que, a diferencia de otros aumentos que se guardaban con recelo en la época de la economía con precios controlados, los gasolinazos del calderonismo se anuncian con un día de anticipación y no se registran colas kilométricas afuera de las gasolinerías para cargar combustible antes del incremento: a fin de cuentas, son brincos de menos de cinco pesos por tanque lleno.

El plan del gobierno de Calderón busca empatar los precios de la gasolina Premium y Magna con las cotizaciones internacionales del combustible, que fluctúan conforme a las fuerzas de la oferta y demanda mundiales. Hoy, la gasolina mexicana está aproximadamente 30 por ciento abajo de su precio internacional. Si estas cotizaciones se mantienen estables, al ritmo que Hacienda tiene programados los gasolinazos mexicanos se estarían empatando hasta diciembre de 2012.

El objetivo de hermanar los precios nacionales con los internacionales significa para la actual administración dejar de gastar 170 mil millones de pesos cada año en subsidiar las gasolinas, que los expertos consideran un apoyo a clases medias y altas, no precisamente a las más necesitadas: ese dinero equivale a seis veces el presupuesto de la UNAM, que podría tener un mucho mejor destino que un subsidio generalizado que llegan a recibir dueños de coches nuevos, automóviles de lujo, flotillas de empresas con ganancias espectaculares y hasta vehículos para guaruras de personas adineradas.

Es difícil que el primer mandatario Felipe Calderón se anime a tomar la decisión de “soltar” el precio de las gasolinas mexicanas al mercado internacional. Ciertamente, no lo hará antes de las elecciones presidenciales. Menos si su gallo es el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, dependencia a la que tocaría anunciar la nueva política de precios. Y además, porque al “soltar” los precios se darían fenómenos como los que hoy experimenta, por tomar un ejemplo, el tipo de cambio peso-dólar, que de pronto pasa unos meses en 15 y con la misma facilidad se echa un año abajo de 12: las subidas son impopulares y noticiosas; las bajadas difícilmente llaman la atención.

SACIAMORBOS

¿Por qué la candidatura de Carstens, cuando sabían que la tenía perdida?, pregunté. Porque nada más que su nombre esté en las altas esferas de las finanzas internacionales y se asocie con México representa una señal de aval al manejo económico del país, le da prestigio a lo que se ha hecho en materia de política económica en los últimos sexenios en este país.



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