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Historias de reportero | Carlos Loret de Mola

Aero-Juanito

Carlos Loret de Mola nació en Mérida, Yucatán, México, en 1976. Tiene una licenciatura en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo ...

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Jueves 10 de septiembre de 2009

Lo que nos faltaba: el secuestro de un avión por instrucción divina, a manos de un pastor cristiano, boliviano, cantante, estrella de YouTube, restaurantero, ex convicto, armado con dos latas de jugo Jumex atadas con cinta canela, su Biblia grandota y la profecía de una catástrofe para México. Un Juanito ha puesto en jaque la seguridad nacional.

Esto de pronosticar una catástrofe para México es como de primer semestre del curso de vidente: baste recordar las cinco plagas que enlistó el presidente Felipe Calderón en el mensaje de su tercer Informe de Gobierno y que han azotado al país este año (crisis económica, influenza, debacle petrolera, crimen y sequía), más el paquete de impuestos, el huracán Jimena y las inundaciones de Valle Dorado.

Ahora, José Mar Flores Pereira (Josmar, para los fans de sus cánticos cristianos) nos vino a advertir de un dizque terremoto que le fue revelado según por Dios mismo, y para divulgar la noticia se le ocurrió secuestrar un avión con más de 100 pasajeros a bordo, amenazar con hacerlo estallar y así llamar la atención del Presidente, su gabinete de seguridad, el Ejército, la Marina, la Policía Federal, la Casa Blanca, los medios de comunicación del planeta y todos los mexicanos.

Sólo Juanito “mata” Juanito. Y este Juanito aéreo de nacencia boliviana opacó incluso el dramático rompimiento del jilguerillo de Iztapalapa que nos ha mantenido entretenidos en medio de tanta tragedia y que ayer, banda tricolor en la frente, anunció que desconoce a Andrés Manuel López Obrador como presidente legítimo de México porque no lo ha apoyado.

Con su estrambótico plan, el otro, el Aerojuanito puso a temblar a México y mantuvo cautiva durante tres horas la aeronave. El secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, admitió que este hombre llevaba en su equipaje de mano un artefacto simulando una bomba, fabricado con las reconocibles latas, unos cables, cinta de pegar y arena.

Esto marca una alerta que rebasa la anécdota: el hecho de que un artefacto con tales características haya pasado sin ser detectado en el aeropuerto de Cancún es una falla importante, y hace necesario revisar el tema de que la seguridad en las terminales aéreas del país está en manos privadas en su primera y fundamental etapa, la de la revisión de los pasajeros. Ya conocemos historias negras de lo que sucede cuando se ponen en manos privadas tareas del Estado sin los controles necesarios (¿las guarderías subrogadas?, ¿el avión de Mouriño?).

Los aviones y los aeropuertos son un asunto de seguridad nacional que no puede dejarse en manos de empleados no supervisados, sin capacitación ni conocimiento de los protocolos. Eso puede ser mucho más aterrador que las catástrofes que nos anunció este personaje que es de los que no surgen todos los días.

SACIAMORBOS

¿Y Juanito creerá que Marcelo Ebrard lo va a dejar gobernar Iztapalapa? Ya hay tercera vía.



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