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Detrás de la Noticia | Ricardo Rocha

Don Eulalio y la grandeza

Ricardo Rocha ha sido redactor, reportero, corresponsal de guerra, productor y conductor de programas.

En 1977 cubrió por dos meses la ...

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Martes 31 de marzo de 2009

Español, mexicano y universal. Así es Eulalio Ferrer, quien se nos queda con su obra. Y con su vida que es una historia de novela: capitán jovencísimo de las fuerzas republicanas que combatían a Franco, estuvo preso en un campo de concentración. Luego llegaría exiliado a nuestro país en 1940 para trabajar aquí como periodista… algún defecto había de tener entre tantas virtudes.

“Nací en Santander, España, pero renací en México”, decía mientras se entregaba de lleno a sus grandes pasiones: la publicidad, el lenguaje, la comunicación humana y la televisión cuando ésta se hacía con el alma. De su creatividad surgieron programas tan recordables como “Así es mi tierra” y “Noches tapatías”. Y series tan inteligentemente divertidas como “Diálogos con Salvador Novo” y “Encuentro”.

La publicidad —definió— es una incidencia, no un destino. Y de esta convicción surgieron decenas de campañas memorables. Por ello no se conformó con el éxito material sino que plasmó su ideario en una treintena de libros trascendentes como: “El lenguaje de la publicidad”; “Información y comunicación” y uno que a mí me apasionó: “De la lucha de clases a la lucha de frases”.

Si a alguien le va el adjetivo sería a él: extraordinario. Porque siempre corrió el riesgo de las intensidades, lejos de la mediocridad del conformismo. Infatigable promotor de la cultura; amantísimo de los libros; fundador de su entrañable Museo del Quijote en Guanajuato y amigo sin par lo mismo del Rey Juan Carlos de España que de José Alfredo Jiménez y Mario Moreno Cantinflas, en cuyo honor metió al Real Diccionario el verbo cantinflear. Yo creo, por cierto, que ser miembro de las Academias Mexicana y Española de la Lengua fue de sus grandes satisfacciones a lo largo de una vida tan fructífera. En la que todavía a sus 86 se dio el lujo y el gusto de publicar su primera novela: “Háblame en español”, que tuve el honor de presentar hace un año. Una etapa terrible de mi vida en la que Eulalio fue un apoyo formidable y cálido.

Lo entrevisté varias veces y hablé con él muchas más, en ocasiones con sus hijos, que ahora son también mis hermanos. Siempre lo vi como un ser luminoso y grande entre tanta oscuridad y pequeñez como vemos hoy día. Y nunca olvidaré lo que me dijo hacia el final: “Las palabras fueron mi iniciación en la vida… luego, han sido para mí un mensaje de esperanza, de amor, de fraternidad, de convivencia y sobre todo de solidaridad. No entiendo la vida sino a través del vínculo humano de la solidaridad… de todo aquello que se comparte con los demás”.

Eso es grandeza.



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