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Ventana | José Cárdenas

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JOSÉ CÁRDENAS ha dedicado cuarenta años al oficio de la información. Vive del radio y la tele. Odia el rumor. La prensa escrita lo enriquec ...





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    Viernes 20 de marzo de 2009

    Georgina Kessel quiere reventar a la compañía de Luz y Fuerza del Centro (LyFC) para venderla al sector privado, toda o en partes. La secretaria de Energía obstaculiza el trámite ante la SCT y la Cofetel para otorgar una concesión a fin de operar una red pública de telecomunicaciones y prestar el servicio de voz, datos e imagen aprovechando la red instalada de fibra óptica que se extiende mil kilómetros por las entrañas de la ciudad de México.

    La funcionaria, presidenta del Consejo de Administración de LyFC, se niega a firmar la carta que certifique la capacidad de la empresa estatal para ofrecer este tipo de servicios. Martín Esparza Flores, secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), acusa a la funcionaria de ser un terco obstáculo que impide ingresar recursos frescos para sanear las finanzas de la maltrecha compañía, que hasta el tercer trimestre del año pasado arrojaba una pérdida operativa de 41 mil 785 millones de pesos, agujero que se ha tapado con un subsidio federal de 25 mil 877 millones, dinero que sale de los impuestos que todos (o casi) pagamos. Aun así, los trabajadores sindicalizados consiguieron un incremento salarial promedio de 7.25%, 3.1% por encima de las otras 687 revisiones salariales de jurisdicción federal. Los electricistas una vez más salieron ganones.

    Mientras tanto, los 40 mil trabajadores parecen ser los consentidos del régimen, porque a pesar de haber firmado un convenio de productividad hace un año, el compromiso no se ha cumplido. Luz y Fuerza camina como los cangrejos. Efectivamente, es un organismo público descentralizado que está quebrado y depende de los subsidios federales para seguir operando.

    Fundada hace 106 años como la Mexican Light and Power, Luz y Fuerza utiliza equipos viejos que sólo funcionan gracias al ingenio de los técnicos, sin que hasta ahora hayan ocurrido apagones graves como los de Nueva York, California o Buenos Aires, donde empresas similares son manejadas por el sector privado. Luz y Fuerza distribuye energía eléctrica mala y cara al DF, 82 municipios del estado de México, 45 de Hidalgo, dos de Morelos y tres de Puebla.

    Según el líder del SME, lo que falta en Luz y Fuerza es mayor inversión pública. Es preferible, nos dice, un monopolio del Estado a dos o tres monopolios privados.

    Facturar 44 mil millones en 2008 no ha sido suficiente para cubrir 5 mil 200 millones de la nómina laboral y la nómina de pensiones, que suma otros 11 mil millones, sin contar los elevados gastos de operación por la obsolescencia de los equipos y la prestación viciada de jubilar a los trabajadores, después de 30 años de servicio, con 100% de su salario, cuando en el sector privado un jubilado varón se retira a los 65 años con un salario de entre 30% y 50%. 

    Luz y Fuerza gasta el equivalente al presupuesto total de la UNAM, el IPN y la UAM juntas. Es una empresa inviable en cualquier economía de mercado y al gobierno le han faltado decisión, agallas y talento para remediar la debacle. Por lo pronto, la doctora Georgina Kessel Martínez no ha firmado la famosa carta, ni creemos que lo hará. El sindicato es de izquierda y el gobierno, pues usted ya sabrá. 

    [email protected]



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